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Estados Unidos acusa a una influyente familia hondureña de narcotráfico

Los Rosenthal, de los capitales más fuertes de Honduras, están en el ojo de una tormenta criminal por lavado de dinero y sobornos

Yani Rosenthal en Honduras.
Yani Rosenthal en Honduras. AP

El influyente clan empresarial de los Rosenthal, una de las familias hondureñas con mayor poder político, económico, deportivo y mediático y ligada al opositor Partido Liberal (PL), quedó atrapado en una tormenta criminal. El gobierno de Estados Unidos declaró como “traficantes de narcóticos especialmente designados” a tres de sus miembros e identificó a un conglomerado de sus compañías como parte de una vasta red de lavado de dinero y sobornos en bancos estadounidenses.

Los Rosenthal son dueños del periódico Tiempo, del canal 11, de una compañía de televisión por cable, del Banco Continental, de industrias de maquila, de un emporio azucarero y hasta de una granja de cocodrilos. Gran parte de sus negocios se desarrollan en la norteña ciudad de San Pedro Sula, la segunda más importante de Honduras.

En un caso cuya onda expansiva apenas empieza a impactar en los estratos políticos hondureños, Estados Unidos detuvo el 6 de octubre por la noche en Miami al hondureño Yankel Antonio Rosenthal Coello, de 46 años y presidente del Club Deportivo Marathón, uno de los principales del la principal liga de fútbol de Honduras.

Junto al empresario y dirigente deportivo fueron señaladas otras piezas claves: Jaime Rolando Rosenthal Oliva, de 79, patriarca de la familia y tío del presidente del Marathón; su hijo Yani Benjamín Rosenthal Hidalgo, de 50; y su asociado Andrés Acosta García, de 40. Los tres están libres en Honduras.

Estados Unidos acusa a una influyente familia hondureña de narcotráfico

En un comunicado suscrito por Rosenthal Oliva y Rosenthal Hidalgo, el Grupo Continental alegó que se les había acusado "falsamente" de lavado de activos y que rechazaban vehementemente las acusaciones hechas en su contra. "Demostraremos en el juicio correspondiente que somos inocentes de todo lo que se nos acusa”, apuntan los empresarios.

Los cuatro fueron identificados como banqueros hondureños por Preet Bharara, fiscal en el Distrito Sur de Nueva York, y Mark Hamlet, agente especial a cargo de la División de Operaciones Especiales de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).

La embajada de Estados Unidos en Honduras entregó a EL PAÍS una declaración de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York en la que Bharara y Hamlet anunciaron que los cuatro hondureños “fueron acusados en conexión con una conspiración realizada durante varios años para lavar ganancias provenientes de crímenes de narcotráfico y de sobornos en el exterior mediante cuentas en Estados Unidos”.

“Cada uno ha sido acusado de un cargo de lavado de dinero, el cual establece una pena máxima de 20 años en prisión”, precisaron, al informar que “los acusados conspiraron con otras personas desde 2004 hasta septiembre de 2015” para el blanqueo de capitales. “Rosenthal Coello y los demás acusados utilizaron el sistema bancario y sus negocios para lavar las ganancias de narcóticos traficados hacia los Estados Unidos”, dijo Bharara. De manera paralela, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos designó a los tres Rosenthal y a siete de sus compañías como Traficantes de Narcóticos Especialmente Designados.

En el comunicado, los Rosenthal rechazaron la inclusión en las listas del Tesoro y alegaron que “es un acto de saña en contra nuestra que repudiamos”.

Tesoro explicó que por efecto de esta designación, “todos los activos de estos individuos y de las entidades que están bajo la jurisdicción de Estados Unidos o que están en control de personas estadounidenses están congelados. Las designaciones “envían un claro mensaje de que nadie está por encima de la ley”, dijo la embajada estadounidense en una declaración que envió a este diario.

Las firmas identificadas como parte del negocio de los Rosenthal son Inversiones Continental (Panamá), S.A. de C.V., conocida como Grupo Continental y que, según el Tesoro, “es la compañía madre de un conglomerado de empresas en Honduras involucradas en actividades bancarias, servicios financieros, bienes raíces, agricultura, turismo, y medios de comunicación”.

También es señalada la Empacadora Continental, conocida ahora como Alimentos Continental y filial agrícola de Grupo Continental, así como Inversiones Continental, conocido como Grupo Financiero Continental, y el Banco Continental, de Honduras.

Tras aducir que es un caso aislado que tampoco afecta al resto del sistema bancario hondureño, la estatal Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) de Honduras anunció este miércoles que intervendrá el Banco Continental, para la “estricta revisión, verificación, control y vigilancia” de sus actividades y operaciones. La CNBS informó que el banco seguirá operando con normalidad pero que, por las decisiones del Tesoro, adoptó las “medidas administrativas pertinentes” para “revisar y garantizar la idoneidad y solvencia moral de los miembros de la junta directiva”, funcionarios del banco y accionistas.

Por su parte, Adam J. Szubin, subsecretario Interino de Terrorismo e Inteligencia Financiera de Estados Unidos afirmó que el Gobierno de su país “está completamente comprometido para proteger el sistema financiero estadounidense de criminales como los Rosenthal”. Szubin ofreció a Honduras la cooperación para blindar su sistema financiero “de abusos por parte de narcotraficantes y de otros actores ilícitos”.

La Presidencia de Honduras emitió un pequeño boletín sobre el arresto de Rosenthal Coello y anunció las medidas de la CNBS.

El hondureño Fabio Lobo —hijo del expresidente de Honduras, Porfirio Lobo, del gobernante Partido Nacional (PN) y quien gobernó de 2010 a 2014— fue detenido por narcoactividad por la DEA en mayo pasado en Haití y trasladado a Nueva York. Desde hace más de 20 años, por su ubicación geográfica y por su porosidad institucional, judicial, militar, policial, política, partidista y empresarial, Honduras ha sido pieza clave del contrabando de drogas del sur al norte de América y de actividades criminales paralelas.

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