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El cajero automático es el lugar más inseguro para los mexicanos

La encuesta nacional sobre la percepción de la seguridad pública constata un bajón de la confianza en el Ejército y la Marina

Violencia en México
Un agente de la Gendarmería en Guerrero

En algunos bancos de México está prohibido hablar por él teléfono celular dentro de las oficinas. Es una medida de seguridad para evitar que alguien mande mensajes hacia fuera del tipo “el señor canoso de pantalón claro y camisa azul que va a salir ahora por la puerta acaba de retirar un buen fajo de billetes”. La prohibición puede parecer exagerada, hasta que se atiende al cómo y dónde perciben los mexicanos el peligro de ser asaltados. Para el 81%, el cajero automático es el lugar más inseguro del país, seguido de las oficinas del banco, la calle y el transporte público, según la encuesta sobre percepción de la seguridad pública presentada esta semana por el Instituto Nacional de Estadística (INEGI).

El estudio, que pulsa la opinión entre los mayores de edad durante los 12 meses del año pasado, desvela que uno de cada cinco mexicanos ha sido víctima de algún delito, en línea con los resultados del año pasado, pero dos puntos por encima del año 2012. Los Estados con un mayor porcentaje de ciudadanos que reconocieron ser objeto de la delincuencia son Estado de México, Baja California y Distrito Federal, siendo los delitos más frecuentes, el robo, la extorsión y el fraude.

La sensación de impunidad y el desamparo de la ciudadanía ante el crimen queda plasmada en la conocida como cifra negra. Es decir, el número de delitos que nadie denuncia y que nadie investiga. El 92,8% quedó en el limbo durante el año pasado, un porcentaje parecido al obtenido los años anteriores. Entre las respuestas de los encuestados a por qué no denuncian los delitos destacan las que consideran que es una pérdida de tiempo o la desconfianza en las autoridades.

Uno de cada cinco mexicanos dice haber sido víctima de algún delito

“Debido al problema que representa la denominada “cifra negra” en los registros de delitos, las encuestas de victimización se constituyen como la alternativa para hacer una aproximación más apegada a la realidad del fenómeno de la delincuencia”, apunta el estudio.

Las instituciones que salen mejor paradas en los índices de confianza son de nuevo el Ejército y la Marina. Ambos cuerpos militares llevan en la primera línea de fuego desde que en 2006 el presidente Felipe Calderón decidiera sacar las tropas de los cuartales y ponerlas a patrullar las calles en la conocida como guerra contra el narco. 

El porcentaje ha caído sin embargo levemente para las dos instituciones, que aún conservan tasas de apoyo popular de en torno al 80%. Más acusado ha sido el incremento que han notado los mexicanos en los niveles de corrupción de estos estamentos militares. El 25% de la ciudadanía consultada considera que el ejército es corrupto y un 17%, la Marina. En el último año, episodios como las ejecuciones extrajudiciales en Tlatlaya o las tibia reacción del ejército en el caso de los 43 estudiantes de Guerrero han generado una brecha en su credibilidad, acompañada a su vez de una grave crisis de derechos humanos en el país.

“Es la primera vez que sucede esto en la historia de las cinco encuestas que hemos presentado, que el Ejército y la Marina caen tanto en percepción de corrupción como de confianza por parte de los ciudadanos", dijo Adrián Franco, director general de Estadísticas del Gobierno del INEGI, durante la presentación de los resultados. Los cuerpos del Estado percibidos como más corruptos son la policía de tránsito y la policía municipal, con tasas por encima del 60%.

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