Estados Unidos pide más dinero a Europa contra el Estado Islámico

El balance de la guerra contra los yihadistas divide a Washington

Soldados afganos, en un ataque al Estado Islámico.
Soldados afganos, en un ataque al Estado Islámico.GHULAMULLAH HABIBI / EFE

Estados Unidos ha pedido más dinero a sus socios europeos en la guerra contra el Estado Islámico (EI). El objetivo es estabilizar las zonas liberadas de los yihadistas en Oriente Próximo. Una mayor contribución económica permitirá desarrollar estos territorios y reducir la llegada de refugiados a Europa, según la Administración Obama.

El general John Allen —enviado especial del presidente Barack Obama para la llamada coalición global contra el EI— formuló esta petición el 17 de septiembre, durante una reunión con interlocutores de la Unión Europea.

Tras la llegada a Europa, este verano, de decenas de miles de refugiados, Francia y Reino Unido anunciaron que extenderían, de Irak a Siria, su participación en la campaña de bombardeos contra el EI, liderada por Estados Unidos. Pero la petición del emisario de Obama es económica y se centra en Irak.

Allen, según una fuente conocedora del contenido de la reunión, “hizo un reconocimiento de la humanidad que ha mostrado la UE acogiendo a los refugiados, pero señaló que cuanto mayor sea el territorio libre de Daesh [acrónimo árabe que se usa para designar al EI], menor será la llegada de refugiados a nuestros países”.

La petición de Allen se refería al Fondo de Financiación para la Estabilización Inmediata (FFIS, en sus iniciales inglesas), creado por el Programa para el Desarrollo de la ONU. Desde junio el fondo ha financiado proyectos en zonas liberadas de Irak. El dinero sirve para acondicionar las ciudades para que los vecinos puedan regresar y la actividad económica pueda retomarse.

“El general Allen hizo notar que el fondo tiene aproximadamente 30 millones de dólares en dinero comprometido, mientras que, según las estimaciones de la ONU, se necesitarán entre 60 y 80 millones para afrontar las necesidades actuales en Tikrit y las áreas de los alrededores, y para ayudar al Gobierno de Irak a estabilizar otras comunidades mientras son liberadas del control del ISIS [acrónimo inglés para designar el EI]”, dice un funcionario del Departamento de Estado en alusión a la reunión de Bruselas.

Balance de la guerra

La campaña aérea contra el Estado Islámico empezó hace más de un año, en agosto en Irak y un mes después en Siria. Obama ha convocado el martes una cumbre, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, para tratar con sus socios la guerra contra el EI y el extremismo violento. El balance está en disputa: los yihadistas suníes han registrado avances y retrocesos.

Desmarcándose del argumento oficial según el cual el EI está perdiendo, el teniente general Robert Neller, candidato a liderar los Marines estadounidenses, dijo en agosto que la guerra está “en un punto muerto”. Y el Pentágono investiga si altos cargos han alterado, para hacer más optimistas, informes de inteligencia sobre la campaña, como alegan una cincuentena de analistas del Ejército.

En la reunión de Bruselas, el general Allen recordó que la guerra contra el EI será larga, pero dijo que los yihadistas han perdido terreno y están bajo presión en Siria e Irak. Puso el ejemplo de la liberación de la ciudad iraquí de Tikrit, el feudo de Sadam Hussein. Ese ha sido hasta ahora la mayor victoria de la coalición en Irak.

Allen dijo que es clave que las fuerzas locales tomen el control de territorios liberados. La deficiente formación de las fuerzas iraquíes y su indisciplina es un problema a la hora de combatir a los yihadistas. Ya sucedió en la lucha contra la insurgencia durante la intervención militar estadounidense en Irak (2003-2011).

El general fijó como objetivo la liberación de los 900 kilómetros de frontera entre Siria y Turquía y dijo que el acuerdo que ha permitido a EE UU usar las bases turcas ayudará a lograrlo. Pero, por ahora, está estancado el plan turco-estadounidense de crear una zona terrestre sin presencia del EI al noroeste de Siria.

Otro objetivo es recuperar la ciudad suní de Ramadi, capital de Al Anbar, la mayor provincia de Irak, que los extremistas conquistaron en mayo. El Pentágono culpó al Ejército iraquí de esa pérdida. Allen también manifestó su preocupación por la situación en Homs, la tercera mayor ciudad siria, donde el EI acumula poder y la coalición no encuentra aliados para contrarrestarlo.

Ventajas del Estado Islámico

Allen alertó a los socios europeos que un problema en la lucha contra el EI es que, en contraste con Al Qaeda, tiene autonomía financiera gracias a los ingresos por la venta de petróleo, los impuestos que recauda, la venta de esclavos, el tráfico de antigüedades y los depósitos que impone a los bancos en las zonas ocupadas.

“Lo que tienes es un lío extraordinariamente complejo”, dice Anthony Cordesman, del Centro para los Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), en Washington. “Las opciones menos malas todavía son, por lo menos en Siria, bastante malas. Las buenas opciones en Irak todavía son muy inciertas y requerirá tiempo hasta que se noten las mejoras sobre el terreno”.

El futuro del general Allen

La agencia de noticias Bloomberg publicó la semana pasada, citando cuatro fuentes gubernamentales, que el general John Allen tiene previsto dimitir en noviembre de su cargo de enviado del presidente Barack Obama en la coalición global contra el Estado Islámico.

Según las fuentes citadas, el principal motivo de la renuncia de Allen, al año de asumir el cargo, es el estado de salud de su mujer, que padece una enfermedad. Pero subrayan que, al mismo tiempo, el general está frustrado por la gestión de la Casa Blanca de la guerra contra el EI. Por ejemplo, lamenta la reticencia del Gobierno Obama a desplegar a militares estadounidenses sobre el terreno en Irak para comunicar a la aviación posiciones de bombardeo.

La salud de su mujer ya fue el motivo que esgrimió Allen para retirarse en febrero de 2013 tras 38 años de carrera en el Cuerpo de Marines, donde llegó a ser general de cuatro estrellas. Entonces, Allen apuntaba a ser designado Comandante Supremo Aliado de la OTAN. En los años previos, el general había servido en Irak y Afganistán.

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