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El mundo pacta nuevas metas para reducir la pobreza y la desigualdad

La Cumbre de la ONU acuerda la nueva agenda global 2015-2030

Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, en la cumbre.
Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, en la cumbre. AP

Con los denominados Objetivos del Milenio aún por cumplir, los grandes líderes se reunieron este viernes en Nueva York para impulsar una agenda que haga del mundo un lugar menos pobre, menos desigual y menos autodestructivo en un plazo de 15 años. Los jefes de Estado y de Gobierno de más de 190 países aprobaron por aclamación en una cumbre de Naciones Unidas un programa que, bajo el nombre Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), fija una serie de retos ambiciosos hasta 2030 y es la continuación del plan de 2000.

El Papa, la joven Nobel de la Paz Malala Yousafzai y hasta la actuación de la cantante Shakira, embajadora de buena voluntad de la ONU, formaron parte de lo que, a la postre, fue la puesta de largo de un acuerdo alcanzado este verano tras dos años de debate. Se trata una agenda de 17 grandes objetivos muy diferente de la anterior, ya que no afecta únicamente a los países en desarrollo, sino a todos los Estados miembros, y eso significa que a ella se deben desde Suecia hasta la República Centroafricana, pasando por España.

Además, llega tras una enorme crisis económica global de la que el mundo a duras penas se recupera, que ha abierto la brecha social en las naciones ricas y ha supuesto un duro golpe para el impulso de los países emergentes. Los 17 objetivos, estructurados en 169 metas, buscan en líneas generales erradicar por completo la pobreza extrema (vivir con menos de 1,2 dólares diarios), garantizar la universalidad de la educación, combatir el cambio climático y que la igualdad entre hombres y mujeres traspase los discursos y las normas para ser una realidad.

“Este es un momento decisivo para la historia de la humanidad. La agenda es una promesa de los países miembros con los ciudadanos de todo el mundo para acabar con la pobreza en todas sus formas”, dijo el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien reclamó “compromisos políticos” en el arranque de la cumbre, que finaliza el domingo para dar paso a la asamblea genera de la institución, que cumple70 años.

La trascendencia real supone un relativo acto de fe, dado que los objetivos no suponen obligado cumplimiento y que, dada la diversidad de puntos de partida de cada país, los Estados diseñarán a medida su propia hoja de ruta. China y Arabia Saudí son dos de los más países más recelosos por los objetivos en libertad de expresión e igualdad entre mujeres y hombres.

No será hasta marzo de 2016 cuando los países diseñen los indicadores para evaluar los progresos en los diferentes ámbitos y los objetivos no se han precisado todavía. Las vías para financiar los nuevos objetivos se pactaron este verano en otra cumbre en Addis Abeba (Etiopía).

El balance de los Objetivos del Milenio de 2000 es negativo si se tiene en cuenta que se ha cumplido una minoría de las metas, aunque mejora al tener en cuenta que hay avances en todas.

Al final, la fijación de objetivos sirve sobre todo para lograr progresos. La paquistaní Malala, a la que los talibanes intentaron asesinar en 2012 por defender la educación de las niñas, pidió compromisos en un discurso muy emotivo: “Prométannos que mantendrán sus compromisos e invertirán en nuestro futuro. Prometan que cada niño tendrá derecho a una educación segura, libre y de calidad en primaria y secundaria. Esta es la inversión que el mundo necesita y que los líderes deben hacer”.

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