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Alemania estrecha el cerco al tráfico de personas

La policía ha arrestado a casi 2.000 contrabandistas en lo que va de año

Uno de los detenidos (de cuadros) en el juzgado de Kecskemet.
Uno de los detenidos (de cuadros) en el juzgado de Kecskemet. AFP

La justicia húngara acusó este sábado a los cuatro detenidos por la muerte de las 71 personas que viajaban en un camión abandonado en Austria de los delitos de tráfico de personas con fines lucrativos, con el agravante de tortura. El fiscal pidió para los sospechosos, tres búlgaros y un afgano, que estén en prisión al menos un mes antes de que el tribunal falle. La policía austriaca halló precisamente ayer otro camión con 26 inmigrantes, entre ellos, tres menores en estado grave. La creciente llegada de solicitantes de asilo e inmigrantes a Europa ha impulsado el negocio del tráfico y las detenciones. Alemania ha arrestado en lo que va de año a 1.785 traficantes, de los cuales 860 fueron capturados en el sur, en Baviera.

Passau, la idílica ciudad bávara fronteriza con Austria, vive la creciente llegada de foráneos desesperados que tratan de alcanzar el corazón de Europa a través de la denominada ruta de los Balcanes, que une Grecia con Alemania a través de Macedonia, Serbia, Hungría y Austria.

El comisario y portavoz de la policía de Passau, Alexander Schraml, tiene una certeza que cobró dramática actualidad cuando sus colegas austriacos descubrieron un camión abandonado en el arcén de la autopista A4 que ocultaba una carga macabra, 71 cuerpos, incluidos los de ocho mujeres y cuatro niños, en descomposición. El hallazgo dejó patente que también la ruta terrestre puede ser una trampa mortal para la legión de refugiados que intenta llegar a Europa Occidental y preferentemente a Alemania.

“Era una tragedia anunciada y el hallazgo confirma que los traficantes de seres humanos son gente sin escrúpulos y que su única meta es ganar dinero con la miseria humana”, explica el comisario en una conversación telefónica. “La llegada masiva de refugiados a Europa ha multiplicado la bandas de traficantes”, añade Schraml, que no oculta un sentimiento parecido a la resignación

El comisario y sus colegas de Passau han sido testigos, en los últimos meses, de un fenómeno que tiene en estado de alerta a las autoridades germanas. Los recursos de la policía federal ya no dan abasto para controlar las carreteras de Baja Baviera. “Todos los días llegan más de 700 refugiados a Passau y solo en julio hemos arrestado a 369 traficantes”, dice el comisario. “En julio hemos registrado la llegada de 13.400 refugiados y mis colegas trabajan las 24 horas del día para capturar a los traficantes”.

Passau es un pequeño espejo de un drama que se está convirtiendo en uno de los mayores retos de Alemania en los últimos años. Las autoridades esperan la llegada de unos 800.000 solicitantes de asilo este año, un enorme desafío para la policía de Passau, la de toda Baviera y en general para las autoridades germanas. Cuantos más refugiados llegan al país, más gente sin escrúpulos ofrece sus servicios para facilitar la llegada de los sin papeles.

La tragedia de Austria, además de demostrar a los refugiados que el intento de llegar a Europa les puede costar la vida, confrontó a las autoridades germanas a la necesidad urgente de reforzar la busca y captura de los traficantes de mercancía humana. En los siete primeros meses del año, la policía germana detuvo a 1.785 traficantes, de los cuales 860 fueron detenidos en Baviera.

Günter Bukhardt, director de la organización Pro ASyl en Alemania, tiene una visión diferente del drama. “La miseria de los refugiados es solo un botín para los traficantes, pero ellos no son la causa de la tragedia. Los traficantes representan el único medio para los refugiados para llegar a Alemania. Por eso la discusión de los políticos es hipócrita”, dice Burkhardt, citado por el periódico Tagesspiegel de Berlín. “El negocio se acabaría si existiesen caminos legales para los refugiados, pero en lugar de estudiar esa posibilidad, se levantan nuevos muros en Europa”.

Pero la policía federal alemana y sus colegas de Baviera, que patrullan día y noche las carreteras que lindan con la frontera austriaca, saben que la lucha está marcada por una realidad que ha convertido el tráfico de seres humanos en un negocio multimillonario. Según un estudio elaborado por un grupo de periodistas y analistas informáticos autores del blog The Migrant Files, en los últimos 15 años, el tráfico de seres humanos generó una ganancia a las mafias de unos 16.000 millones de euros.

Las autoridades austriacas, después de analizar interrogatorios a traficantes encarcelados, lograron descubrir el precio que debe pagar un refugiado que intenta llegar desde Serbia, vía Austria, a Alemania: 1.200 euros. Desde Grecia, la travesía cuesta entre 3.000 y 5.000 euros y desde Turquía puede suponer 10.000 euros. “Para el tramo Budapest-Passau, el precio por refugiado es de 2.000 euros”, dice el comisario Schraml. “La ganancia de los traficantes que abandonaron el camión en la autopista austriaca, según mis cálculos, asciende a poco más de 140.000 euros”.

El ministro del Interior alemán, Thomas de Mazière, ha prometido reforzar la caza y captura de los traficantes, mientras que su colega del land de Baviera, Joachim Herrmann, señaló que los traficantes que negocian con mercadería humana son criminales que deben tachados de asesinos. “No puede haber una tolerancia falsa con ellos”, dijo el ministro del Interior de Baviera.