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Moscú pide más terreno en el Ártico para explotar hidrocarburos

La solicitud incluye un espacio submarino de 1,2 millones de kilómetros cuadrados

La plataforma Prirazlomnaya es remolcada desde Murmansk a un yacimiento en el Mar de Pechora, norte de Rusia.
La plataforma Prirazlomnaya es remolcada desde Murmansk a un yacimiento en el Mar de Pechora, norte de Rusia. AP

Rusia ha reiterado ante la ONU la solicitud de ampliar su plataforma continental en el Ártico, que ya presentó en 2001 según la Convención Internacional de Derecho del Mar (1982). La comisión correspondiente de Naciones Unidas denegó la anterior solicitud rusa por falta de documentación.

Según la información oficial rusa, la nueva solicitud va acompañada de nuevos documentos, tales como coordenadas geodésicas y cálculos de distancias, según la agencia gubernamental Ria-Nóvosti. La Convención Internacional del Derecho del Mar de la ONU da a los Estados la posibilidad de establecer zonas económicas exclusivas de 200 millas y el Ministerio de Exteriores de la Federación Rusa confía en que las reivindicaciones rusas serán examinadas el próximo otoño.

"La solicitud rusa incluye un espacio submarino de 1,2 millones de kilómetros cuadrados de superficie que se extiende más de 350 millas marinas desde la orilla", señala un comunicado de Exteriores recogido por la Agencia Efe.

Si fuera satisfecha su solicitud, Moscú adquiriría derecho prioritario para explotar recursos calculados en más de 5.000 millones de toneladas de hidrocarburos. El tema de fondo es si el relieve submarino del Ártico, en concreto la sierra Lomonósov y los altos Méndeléev, forma parte o no de la plataforma continental de Siberia.

Noruega, Dinamarca, Canadá y EEUU tienen aspiraciones también sobre la zona que Rusia reclama. En 2007, en apoyo de los argumentos rusos, el político Artur Chilingárov colocó en el fondo del Polo Norte una bandera rusa de titanio.

El Ártico, como zona de interés estratégico, fue incorporado por primera vez de forma explícita a la nueva concepción de la doctrina militar de Rusia en diciembre de 2014. Es también uno de los dos puntos básicos de la renovada doctrina marítima de Moscú, que fue firmada por el presidente ruso, Vladimir Putin, el 26 de julio, durante unas maniobras militares. El otro es la flota del mar Negro, con base en la anexionada península de Crimea, y el restablecimiento de la presencia naval rusa en el Mediterráneo.

Para el “desarrollo de las fuerzas y tropas de la Flota del Norte”, Rusia ha creado un nuevo mando militar para mejorar la coordinación y alcance en el Ártico y proyecta una nueva agrupación de 6.000 soldados con dos brigadas de infantería motorizadas, una emplazada en la zona europea y otra en Siberia. Moscú está restableciendo la cadena de bases que la Unión Soviética tenía en el Ártico, la zona geográfica más cercana a EEUU, y construye además bases nuevas.

Según el viceprimer ministro de Rusia, Dmitri Rogozin, la doctrina marítima anterior, que databa de 2001, tuvo que ser corregida debido a los cambios en la situación internacional y al “fortalecimiento de Rusia como potencia marítima”. Rogozin aludió a las actividades de la OTAN y la aproximación de la Alianza a las fronteras de Rusia.

La región del Ártico tiene gran importancia para los estados poseedores de una flota de submarinos nucleares. Desde las posiciones en el noreste del mar de Barents se pueden alcanzar la mayoría de blancos importantes en el mundo, puesto que por ahí pasa la trayectoria más corta para los misiles balísticos en cualquier hemisferio de la tierra, según una monografía del Instituto Ruso de Investigaciones Estratégicas.