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EE UU restablece su alianza con el régimen egipcio

Kerry reabre el diálogo estratégico pese a las dudas sobre el respeto a los DD HH

El secretario de Estado John Kerry y el presidente egipcio Abdelfatá Al Sisirn
El secretario de Estado John Kerry y el presidente egipcio Abdelfatá Al Sisi REUTERS

Las dudas de Estados Unidos sobre el respeto a los derechos humanos por parte del Gobierno de Abdelfatá al Sisi en Egipto no se han disipado. Pero la amenaza del terrorismo en una región inestable, y sobre todo la necesidad de aunar fuerzas contra el Estado Islámico, han llevado a Washington a volver a la ruta del pragmatismo. El secretario de Estado, John Kerry, reabrió este domingo el diálogo estratégico con Egipto, interrumpido desde 2009, con una reunión en El Cairo con su homólogo, Sameh Shukri, y un encuentro “cordial” con Al Sisi.

Con estas citas se consolida el cambio de rumbo en la política estadounidense, que ya en abril había levantado el bloqueo a la entrega de aviones de combate, misiles y tanques al régimen de Al Sisi, al que, además, prometió mantener la ayuda militar anual de 1.300 millones de dólares (unos 1.180 millones de euros).

“No se puede subestimar la importancia de Egipto y la importancia de esta relación”, resumió Kerry la postura de Estados Unidos al comienzo del diálogo con su homólogo egipcio, Sameh Shukri, con quien constató la intención de Washington de lograr que las relaciones con El Cairo vuelvan a contar con una “base sólida”.

Los gestos que precedieron a este encuentro muestran los intentos de allanar al máximo este cauto acercamiento bilateral. EE UU completó esta pasada semana la entrega a Egipto de ocho F-16 que forman parte de la ayuda militar prometida a El Cairo para respaldar su lucha contra el extremismo islámico. Un tribunal egipcio pospuso entretanto el domingo el veredicto contra los tres periodistas de Al Yazira acusados de apoyar a una organización terrorista por sus informaciones sobre los Hermanos Musulmanes, un caso que ha provocado una dura condena de Washington.

“Egipto sigue siendo vital” para garantizar la “estabilidad en la región”, sostuvo el secretario de Estado. Esa es, dijo, una de las razones por las que para Washington resulta de gran importancia “reconstruir” la relación bilateral enfriada tras el derrocamiento en 2013 por parte de los militares del presidente islamista Mohammed Morsi y la posterior brutal represión de la disidencia.

“Obviamente, hay circunstancias en las que encontramos motivo de gran preocupación y las hemos expresado públicamente”, concedió Kerry en rueda de prensa con Shukri. “Pero tenemos múltiples asuntos sobre la mesa que debemos tratar de forma simultánea”, agregó para justificar el pragmático reacercamiento.

Y es que, tal como señaló al comienzo del diálogo estratégico, “la amistad” entre ambos países “no se basa en algún tipo de perfecto entendimiento, sino en la intensa conciencia” de los “intereses compartidos en áreas como la estabilidad regional y la lucha antiterrorista”.

Al fin y al cabo, El Cairo sigue siendo uno de los principales aliados de Washington en Oriente Próximo, y Egipto tiene un papel cada vez más crucial en una región inestable en múltiples puntos, de Siria, Irak, Yemen o Libia, pero también en la península egipcia del Sinaí, donde el Estado Islámico cometió hace tan solo un mes una de las peores ofensivas yihadistas en Egipto en décadas.

Pero, subrayó al mismo tiempo Kerry, Egipto, al igual que el resto de la región, debe encontrar un “equilibrio” entre la lucha antiterrorista ante una amenaza yihadista sin precedentes y “la protección de los derechos humanos”.

En una muestra de que el acercamiento no deja de tener sus obstáculos, Shukri dijo que su país no tiene grandes desacuerdos con EE UU pero que hay “diferencias en puntos de vista sobre algunos asuntos, lo que es natural”, apuntó. Además, negó que en Egipto haya periodistas encarcelados por su trabajo informador, destacó Reuters.

Kerry, quien de El Cairo tenía previsto partir rumbo a Qatar para reunirse con sus pares del Consejo de Cooperación del Golfo, aprovechó su escala egipcia para defender una vez más el acuerdo nuclear con Irán, que tantas suspicacias ha provocado en los aliados de Washington en la región, incluidos Egipto y Arabia Saudí.

“No debe caber duda alguna de que si se implementa el plan de Viena, hará que Egipto y todos los países de esta región sean más seguros de lo que de otra forma estarían”, aseveró Kerry.