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No habrá normalización plena en Cuba sin el levantamiento del embargo

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, acudirá a la reapertura de la embajada cubana en Washington

Unas personas esperan para solicitar una visa para EE UU.
Unas personas esperan para solicitar una visa para EE UU. REUTERS

Muestra del significado que Cuba concede a la reapertura de su embajada en Washington es que ha decidido enviar a la ceremonia a su canciller, Bruno Rodríguez. Pero para que se pueda hablar de una normalización plena de relaciones con Estados Unidos, La Habana sigue considerando "imprescindible" que Washington levante el embargo económico y comercial impuesto desde hace más de medio siglo.

Así lo ha precisado el Gobierno cubano al confirmar el restablecimiento de relaciones diplomáticas, el 20 de julio, y la consecuente reapertura de embajadas, al mismo tiempo que el presidente Barack Obama hacía el anuncio desde la Casa Blanca.

"Restablecidos los vínculos diplomáticos con EE UU, será imprescindible el levantamiento del bloqueo (como Cuba denomina el embargo), entre otros aspectos, para la normalización de relaciones", comienza la Declaración del Gobierno Revolucionario distribuida por el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano.

"No podrá haber relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos mientras se mantenga el bloqueo (...) que es el obstáculo principal al desarrollo de nuestra economía, constituye una violación del Derecho Internacional y afecta los intereses de todos los países, incluyendo los de los Estados Unidos", insiste el mensaje oficial cubano.

Al igual que han subrayado machaconamente los últimos meses todos los funcionarios estadounidenses implicados en las negociaciones, Cuba ha precisado ahora que, simbolismos aparte, la reapertura de embajadas no es más que un primer paso en un camino cuyo fin aún no se puede avistar. O, en palabras cubanas, la "primera etapa de lo que será un largo y complejo proceso hacia la normalización de los vínculos bilaterales".

En ese camino, además del embargo, Cuba considera que hay que "solucionar un grupo de asuntos derivados de políticas del pasado, aún vigentes, que afectan al pueblo y a la nación cubana".

No podrá haber relaciones normales entre Cuba y los Estados Unidos mientras se mantenga el bloqueo (...) que es el obstáculo principal al desarrollo de nuestra economía

Mensaje oficial cubano

Entre su lista, Cuba prioriza otra exigencia que probablemente traerá más de una discusión con Washington: la demanda de que EE UU devuelva el terreno sobre el que se erige la base militar de Guantánamo.

Según EE UU, este tema no ha formado parte de las discusiones iniciadas en enero y que han permitido acordar ahora la reapertura de embajadas por primera vez desde 1961. Pero la declaración de Cuba deja claro que la isla no piensa abandonar un reclamo histórico pero de difícil cumplimiento para Washington, como han demostrado los intentos -hasta ahora frustrados- de Obama por cerrar la controvertida cárcel instalada en la base.

Las demandas de Cuba incluyen también el cese de las transmisiones radiales y televisivas hacia Cuba "violatorias de las normas internacionales y lesivas a nuestra soberanía" -es decir, Radio y TeleMartí- y que se eliminen "los programas dirigidos a promover la subversión y la desestabilización internas".

Pese a las renovadas exigencias y posibles discrepancias que nadie se engaña continuarán en los próximos meses y hasta años de diálogo restablecido, cada día se multiplican las muestras de que el camino iniciado tiene difícil vuelta atrás. Como que mientras hablaba Obama en la Casa Blanca, una calle más lejos el ministro cubano de Salud, Roberto Morales, atendía a los medios en el Club de Prensa de Washington. Fue el primer ministro cubano que pisaba el tradicional punto de encuentro de la prensa estadounidense desde que en abril de 1959 hablara allí Fidel Castro.