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Medvédev reconoce que la economía de Rusia paga un precio por Crimea

Debido a las sanciones, Moscú ha dejado de percibir cerca de 25.000 millones de euros

El jefe de Gobierno ha comparecido este martes ante la Cámara baja del Parlamento

Dmitri Medvédev, en su comparecencia este martes.
Dmitri Medvédev, en su comparecencia este martes.

Los ciudadanos y la economía de Rusia pagan un precio por el “retorno” de Crimea y deben prepararse para afrontar nuevas realidades más duras si los precios del petróleo se mantienen bajos durante largo tiempo y la presión exterior aumenta. Esta fue la tesis central del jefe del Gobierno de Rusia, Dmitri Medvédev, el martes en su rendimiento de cuentas ante la Duma Estatal (la Cámara baja del Parlamento). El político, que de 2008 a 2012 sustituyó a Vladímir Putin al frente del Estado, se centró en la península del mar Negro, anexionada a Ucrania en marzo de 2014, pese a que, según reconoció el mismo, los legisladores no le formularon pregunta alguna sobre ese tema.

“No debe haber ilusiones. Hoy nos enfrentamos no solo con fenómenos de crisis a corto plazo”, dijo Medvédev, según el cual la decisión sobre el “retorno de Crimea a Rusia” había sido la “única posible” y equivalente a la “caída del muro de Berlín” o la recuperación de Macao y Honk Kong por parte de China. “En la historia de cada país hay momentos en los que comienza una nueva época. El año 2014 ha sido eso para Rusia”, sentenció. El resultado es que “ahora todos juntos somos responsables de minimizar los problemas económicos, de mantener la estabilidad social y el bienestar de Rusia”.

Debido a las sanciones, Rusia ha dejado de percibir cerca de 25.000 millones de euros (el 1,5% del PIB), y en 2015 las pérdidas “pueden multiplicarse varias veces”, subrayó el jefe de gobierno, según el cual “no hay prácticamente una sola rama de la economía que no se haya visto afectada, comenzando por las finanzas en forma de limitaciones al acceso de créditos extranjeros y acabando por la importación de tecnología”.

Por primera vez en la historia postsoviética e “incluso en la historia del siglo XX”, Rusia se ha encontrado bajo el efecto de dos “impactos exteriores, la caída brusca de los precios del petróleo y la presión política sin precedentes”, por lo cual la situación en la economía “es verdaderamente difícil”, dijo el jefe de gobierno, quien sin embargo en varias ocasiones repitió que se estaba produciendo una estabilización.

El PIB de 2014 se contrajo un 0,6% y el de los tres primeros meses de este año en un 2%, siendo lo más notable la caída de las inversiones, señaló Medvédev. Y agregó que la situación podría ser “bastante peor” en relación a los precios, los bancos y en general. “Todo sería más fácil si en la economía no se hubieran acumulado un montón de problemas”, afirmó el político sin aclarar a qué problemas se refería, al margen de los precios del petróleo y las sanciones. El jefe del Gobierno no diferenció entre las consecuencias de las sanciones occidentales sobre Rusia y las limitaciones que la misma Rusia ha impuesto a las importaciones extranjeras, haciendo subir con ello los precios que pagan los ciudadanos por su abastecimiento. El Banco Central hace todo lo posible para que la situación en el mercado de divisas sea “comprensible y previsible”, dijo el político. Sin embargo, el rublo, que se había fortalecido algo en los últimos días, volvió a caer el martes frente al dólar y el euro.

Medvédev mencionó la posibilidad de incrementar la edad de jubilación de los rusos, un tema que los ministros del bloque económico del Gobierno plantean de forma cada vez más perentoria en este país donde los hombres se jubilan a los 60 años y las mujeres a los 55. Medvédev propuso incrementar primero la edad de jubilación de algunas categorías de funcionarios, que son justamente los contingentes con sueldos más elevados. Medvédev dio las gracias a los diputados por el trabajo hecho al aprobar el presupuesto del Estado (en una primera versión íntegra y luego recortada) y vaticinó que el presupuesto de 2016 “no será sencillo”. Reconoció también el político que la administración no ha sido capaz de regular los precios de los fármacos, que en su mayoría son de importación.