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El kirchnerismo arrasa en la primera prueba: las primarias de Salta

El candidato oficialista gana por 14 puntos al de la oposición en los primeros comicios de un largo año electoral que cambiará el mapa político argentino por la salida de Kirchner

Urtubey - Elecciones 2015 Salta
Urtubey y Scioli (segundo por la derecha), este domingo. EFE

La primera prueba de un largo año electoral que cambiará el mapa político de Argentina supuso una buena noticia para Cristina Fernández de Kirchner y el oficialismo. Las primarias en Salta, una provincia del norte argentino con 1,2 millones de habitantes, concluyeron con una clara victoria del actual gobernador, el kirchnerista Juan Manuel Urtubey, frente al exgobernador y senador Juan Carlos Romero, peronista disidente apoyado por Sergio Massa. Le ganó por un 47,2% frente a un 33,6%.

La elección tiene unas evidentes claves locales —los dos principales contendientes han gobernado la provincia en los últimos 20 años— pero también nacionales, tanto que todos los presidenciables las habían convertido en una prueba importante para comprobar el estado de ánimo de los votantes argentinos después del caso Nisman, que supuso una conmoción y afectó negativamente al oficialismo, y después del gran pacto entre varios opositores para hacer un bloque más sólido de alternativa al peronismo.

Las primarias (PASO) en Argentina son una especie de primera vuelta, ya que no están llamados a votar los militantes y simpatizantes sino todos los ciudadanos de forma obligatoria, por lo que se convierten en una prueba importante antes de las elecciones definitivas, que en el caso de Salta llegarán el 17 de mayo. Las primarias presidenciales, previstas para agosto, se consideran la elección clave que marcará los definitivos comicios del 25 de octubre.

Para mostrar la importancia del test de Salta baste señalar que para celebrar la victoria del candidato oficialista se trasladó hasta allí una parte importante del Gobierno y los dos candidatos que pelean por ser los sucesores de Kirchner dentro del oficialismo, Daniel Scioli y Florencio Randazzo. “Este es el apoyo a la gestión de Urtubey, que siempre apoyó las políticas de la presidencia de la nación. Es un buen inicio del calendario electoral”, señaló Randazzo, ministro de Interior argentino, que se esfuerza por ser el elegido por la presidenta. Nadie quería perderse la foto de la victoria.

El peronismo, oficial (Kirchner o Scioli) o disidente (Massa) mantiene una enorme fuerza electoral

El ganador, Urtubey, también quiso aprovechar para lanzar un mensaje de agradecimiento a la presidenta: "Se enfrentó a cara descubierta el poder económico versus la expresión de la pluralidad democrática a través de los partidos", dijo de ella nada más conocerse el resultado. Kirchner, muy criticada por importantes sectores de la sociedad, conserva una buena valoración en las encuestas, más de un 40% de votos positivos, y es muy popular en especial entre las clases más desfavorecidas de la sociedad, que aplauden su política social.

La elección muestra además otra constante que también las encuestas en todo el país señalan en las últimas semanas: el peronismo, oficial (Kirchner o Scioli) o disidente (Massa) mantiene una enorme fuerza electoral. La única opción alternativa importante, la que dirige el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, tiene serias dificultades fuera de la capital y en provincias como Salta y otras. Mientras, en las primarias de la capital de la provincia, Salta, había a última hora un triple empate entre los candidatos de Scioli, Massa y Macri, similar al que las encuestas dan ahora entre ellos para las presidenciales, pero también mostraron claramente que la unión de estos dos últimos, que en Salta sí se dará -no así en las presidenciales- arrebatará con claridad la capital al oficialismo.