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Cinco detenidos en Kenia por el atentado contra los estudiantes

El presidente Kenyatta: “Mi Gobierno responderá con toda la dureza posible”

Una multitud contempla los cuerpos de los asaltantes exhibidos el sábado.
Una multitud contempla los cuerpos de los asaltantes exhibidos el sábado. AP

La policía de Kenia detuvo ayer a cinco sospechosos de estar vinculados con el ataque yihadista perpetrado el jueves en una Universidad de Garissa, al este del país, en el que 148 estudiantes fueron asesinados. Algunos de los presuntos cómplices del asalto —que duró 16 horas y en el que los asaltantes se ensañaron con los alumnos cristianos— fueron interceptados cuando intentaban cruzar la frontera para entrar a la vecina Somalia, que se encuentra a unos 150 kilómetros de Garissa.

El presidente keniano, Uhuru Kenyatta, proclamó este sábado en un discurso televisado que los yihadistas de la milicia somalí Al Shabab (que significa los jóvenes en árabe), que asumieron el ataque, no podrán instaurar un califato islámico en Kenia.

Kenyatta prometió a sus compatriotas que las autoridades responderán al atentado más grave sufrido por su país desde que en 1998 murieron más de 200 personas en ataque contra la Embajada de Estados Unidos en la capital: “Mi Gobierno responderá con toda la dureza posible a este ataque y a cualquier otro que suframos. Pese a la adversidad, nunca nos hemos plegado ni nos plegaremos. Continuaremos construyendo una nación próspera y segura”. “Haré todo lo que esté en mi mano para defender nuestra forma de vida”, añadió y urgió a la comunidad musulmana (que supone el 11% de la población en este país de mayoría cristiana) a ayudarle a erradicar los elementos extremistas de su seno. Kenyatta aseguró que la tarea de contrarrestar el terrorismo se ha complicado mucho por el hecho de que “los ideólogos y financiadores de esta brutalidad están profundamente arraigados en nuestras comunidades”.

Tres días de luto

El presidente aseguró que las fuerzas de seguridad están haciendo todo lo posible para apresar al cerebro del ataque —el más mortífero de los perpetrados en el país— Mohamed Kuno, el Ambidiestro, un profesor que había dirigido una escuela coránica en la ciudad de Garissa y que es ahora el jefe de operaciones contra Kenia de Al Shabab.

Las autoridades declararon tres días de luto nacional y exhibieron en la parte trasera de una camioneta los cuerpos de los asaltantes, abatidos por la policía.

En Garissa una caravana de 13 autocares abandonó el campo militar de la ciudad con 663 estudiantes a bordo. Estos supervivientes del ataque y testigos de la matanza dejaban atrás su universidad, su residencia y los amigos asesinados.

Lo que en la actualidad es la milicia yihadista somalí Al Shabab nació como el brazo minoritario radical de la Unión de Tribunales Islámicos, una alianza de organizaciones islámicas que fue ganando terreno y poder en Somalia. En 2006 las tropas etíopes entraron en Somalia y eliminan aquellos tribunales, pero no Al Shabab, que ganó adeptos y se escoró hacia el extremismo y la violencia.