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Revelaciones y misterios de siete días trágicos

Relato jornada a jornada desde que se estrelló el avión de Germanwings en Los Alpes

Sexto día en Seyne-les-Alpes, epicentro de la tragedia.

24 de marzo: Mueren 150 personas al estrellarse un avión en Los Alpes

Un avión de la compañía alemana Germanwings que iba de Barcelona a Düsseldorf con 150 personas a bordo se estrella a las 10.41 en los Alpes franceses, en un lugar inaccesible por carretera y a 2.981 metros de altitud. No hay supervivientes. Según la lista de pasajeros, 45 de las víctimas tienen apellido español.

La compañía, filial de bajo coste de Lufthansa, explica que a las 10.29 el Airbus 340 comenzó a perder altura hasta estrellarse minutos después y afirma desconocer las razones del siniestro. Francia asegura que todas las hipótesis están abiertas y destaca que el avión no emitiera ninguna llamada de emergencia. Lufthansa califica de "inexplicable" el accidente y asegura que el aparato estaba técnicamente bien. Una razón puede ser que los pilotos perdieran la consciencia por una despresurización de la cabina. Comienzan las labores de rescate, que se complican por la nieve. Por la tarde, se halla la caja negra que contiene las conversaciones en cabina.

25 de marzo: recuperados los primeros restos de las víctimas

Se retoman las labores de búsqueda, interrumpidas durante la noche. Las llevan a cabo 400 personas, que se enfrentan a restos repartidos en un área de cuatro hectáreas y con un desnivel de 300 metros. A última hora de la tarde se informa de que han logrado recuperar los primeros restos de cadáveres, mientras España eleva a 51 el número de víctimas españolas y comienza a recoger muestras de ADN para identificarlos. Parten hacia los Alpes los familiares de los fallecidos. Unidos por la tragedia, Hollande, Merkel y Rajoy se desplazan a los Alpes para rendir homenaje a las víctimas.Van conociéndose las historias de los pasajeros, entre ellas las de 16 alumnos alemanes que volvían de un intercambio.

Vista aérea de los restos del A320 en la zona conocida como Seyne, en los Alpes. ver fotogalería
Vista aérea de los restos del A320 en la zona conocida como Seyne, en los Alpes. Thomas Koehler

En cuanto a la causa del siniestro, la caja negra empieza a hablar. La única hipótesis que se descarta es una explosión en vuelo, mientras que la de un atentado es calificada de "improbable" y comienza a apuntarse que fue deliberado. Las autoridades explican que la trayectoria del aparato “no es compatible con un avión controlado por los pilotos” ni con un avión "controlado por el piloto automático”.

26 de marzo: el copiloto "descendió para destruir el avión"

Amanece con la noticia, confirmada por distintas fuentes por The New York Times y AFP, de que uno de los pilotos estaba solo en cabina en el momento del accidente. En las grabaciones de la caja negra se escucha cómo sale uno de ellos y cómo aporrea la puerta sin poder volver a entrar, aunque se desconoce cuál de los dos pilotos es.

Horas después, en un increíble giro de los acontecimientos, el fiscal del caso en Francia, Brice Robin, revela que se trata del copiloto y que estrelló deliberadamente el avión. Es Andreas Lubitz, de 27 años. Las autoridades descartan un trasfondo terrorista y se empieza a apuntar al estado mental del presunto homicida. Lufthansa afirma que "era 100% apto para volar" pero revela que interrumpió su formación unos meses, pero no precisa la causa. Mientras tanto, las familias llegan al pie del pico donde se estrelló el avión, donde se despiden de sus allegados.

27 de marzo: el copiloto ocultó que estaba de baja

Los familiares, que recibieron en la zona del siniestro la noticia de que fue provocado, regresan a sus países, mientras Europa asiste conmocionada a las últimas revelaciones: la Fiscalía de Düsseldorf informa de que Lubitz estaba de una baja por enfermedad, pero había roto los documentos y no los había entregado en su empresa.

El fiscal no especifica por qué razón estaba en tratamiento, pero Der Spiegel asegura que padecía “una enfermedad psiquiátrica”. El Bild ahonda en sus problemas psicológicos al apuntar que cuando interrumpió su formación hace seis años estuvo en tratamiento por “un episodio de depresión severa” durante seis meses. Facebook desactiva el perfil del copiloto. El caso empieza a tener consecuencias en la seguridad aérea: Canadá y varias aerolíneas anuncian que exigirán dos personas en cabina y Bruselas anuncia que revisará la norma.

28 de marzo: un “homicidio involuntario”

Cientos de personas se reúnen en una catedral cercana al siniestro para rendir homenaje a los 150 fallecidos, mientras la mirada se vuelve hacia la familia del copiloto. El alcalde de una pequeña aldea próxima, Prads-Haute-Bléone, de apenas 150 habitantes, describe al padre como un hombre "completamente abatido”.

En cuanto a la investigación, no hay novedades. El jefe de los investigadores franceses declara que no se descartan fallos técnicos en el avión. El primer ministro francés, Manuel Valls, remacha que “por principio, ninguna hipótesis puede ser descartada”. El fiscal de Marsella, Brice Robin, no cambia su calificación de “homicidio involuntario”. “Para que fuera de otra manera tiene que haber certeza de que había consciencia de matar. Pero el copiloto está muerto”.

29 de marzo: los últimos pasos de Lubitz

¿Por qué se Andreas Lubitz se quitó la vida y mató a otras 149 personas? La investigación apunta a que se enfrentaba a perder la licencia en junio, ya que además de una depresión severa padecía un problema de visión. Fuentes cercanas dibujan una personalidad obsesiva y megalómana. "Haré algo y todo el mundo conocerá mi nombre”, le dijo a una exnovia. Se abre en Alemania un debate sobre si es necesario restringir la obligación médica de guardar silencio, ya que el copiloto no estaba en condiciones de volar y no lo comunicó.

Los últimos minutos en la cabina del GWI9525. pulsa en la foto
Los últimos minutos en la cabina del GWI9525.

El diario Bild reconstruye a partir de la caja negra lo ocurrido en la cabina. "Por el amor de Dios, ¡abre la maldita puerta!, gritó el capitán, Patrick Sondenheimer, a Andreas Lubitz. En un segundo plano se oyen gritos de los pasajeros. Los padres del copiloto, una organista de iglesia y un ingeniero, son interrogados por las autoridades de Marsella, donde se encontraban cuando viajaron con el resto de familiares de las víctimas del siniestro. 

30 de marzo: el copiloto fue tratado de "tendencias suicidas"

La Fiscalía de Düsseldorf ha revelado que Andreas Lubitz había recibido tratamiento por “tendencias suicidas”. “Varios años antes de obtener su licencia, el copiloto había estado bajo tratamiento psiquiátrico durante un largo periodo de tiempo con evidentes tendencias suicidas”, asegura el fiscal Ralf Herrenbrück en un comunicado. Desde que logró su permiso, los médicos que visitó no detectaron “ni tendencias suicidas ni agresividad contra terceras personas”.

En España, un joven de 26 años fue detenido en Águilas (Murcia) por burlarse de las víctimas del accidente. Mientras, en el lugar del siniestro, los equipos de rescate se afanan en buscar la segunda caja negra y los restos del copiloto, con el fin de descubrir si estaba medicado, al tiempo que continúan las labores para tratar de identificar a las víctimas. Tienen aislado el ADN de 78 de ellas. Las dificultades que impone el escarpado terreno del macizo de Trois Évêchés solo permite llegar a pie a la zona de la catástrofe (cuatro horas de marcha) o en helicóptero. Por la tarde se abre un camino para todoterrenos, lo que facilitará evacuar las piezas más grandes del avión.

31 de marzo: la confesión de Lufthansa y las indemizaciones

Andreas Lubitz informó a Lufthansa en 2009 de que había padecido un episodio "severo" de depresión, tal y como admite la empresa en un comunicado. La compañía detalla en el documento, que ha hecho público con el fin de "apoyar plenamente la investigación de las autoridades", que ha remitido "documentación adicional" sobre el historial médico y formativo del copiloto a la Fiscalía de Düsseldorf, que se encarga de las pesquisas del caso.

Por otra parte, se espera que los costes de la tragedia vayan mucho más allá de los casi 7,5 millones de euros que Germanwings anunció el martes que había destinado como ayuda de urgencia para las familias de cada una de las 149 víctimas, que recibirían 50.000 euros. El consorcio que asegura a la aerolínea, liderado por Allianz, ya ha reservado 300 millones de dólares (278 millones de euros).

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