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La fuga de depósitos de la banca griega se agudiza

Los fondos del sistema caen hasta los 148.000 millones, por debajo de los mínimos alcanzados en la crisis de 2012

La fuga de depósitos de la banca griega se agudiza

La sangría de depósitos en Grecia se acelera día a día. Los problemas de liquidez del Gobierno, ante la falta de acuerdo con las autoridades europeas, y el temor de los ciudadanos griegos a que el Ejecutivo de Alexis Tsipras imponga finalmente controles de capital propició una retirada de fondos la semana pasada de hasta 300 millones de euros en un solo día, según las estimaciones de Capital Economics, el nivel más alto desde el acuerdo con el Eurogrupo del pasado febrero. Desde diciembre, unos 20.000 millones de euros han salido de las entidades financieras, aunque la mayoría de ese dinero no ha abandonado el país.

Los fondos que aún permanecen en el sistema financiero alcanzan así los 148.042 millones de euros, por debajo del menor nivel alcanzado en junio de 2012, en plena crisis de deuda de la eurozona, que se zanjó cuando el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, se comprometió a hacer “todo lo que fuera necesario para salvar al euro”. El presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Djisselbloem, apuntaba la semana pasada —y este lunes lo repetía el gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer,— que Atenas puede verse obligada a imponer controles de capital para evitar un problema de solvencia. La simple sugerencia provocó cierto pánico entre los depositantes y la retirada masiva de dinero.

La realidad es que la situación financiera de Grecia se agrava cada día que pasa. El BCE revisa semanalmente la financiación de emergencia que ofrece a los bancos griegos y frente a una demanda de fondos de 900 millones de Atenas, el BCE solo accedió la semana pasada a facilitar otros 400 millones de euros. Es decir, la financiación extraordinaria del BCE ni siquiera logra cubrir las retiradas de depósitos que sufre el sistema cada semana.

Según JP Morgan, “el Gobierno y los bancos pueden no estar lejos de una crisis de liquidez si los planes de reforma [del Ejecutivo] no logran destrabar una inyección de fondos” por parte de las instituciones. El calendario de pagos juega en contra del Gobierno de Tsipras. A finales de mes, el Gobierno tiene que pagar diversas subvenciones y las pensiones públicas, una factura que el mercado cifra en unos 1.500 millones de euros. El próximo 9 de abril, el Ejecutivo afronta otro pago de 450 millones al Fondo Monetario Internacional (FMI) y unos días más tarde debe abordar vencimientos de deuda pública por 1.400 millones. Son, al menos, 3.350 millones de euros en facturas en apenas dos semanas, lo que pone en serios problemas de liquidez al Ejecutivo y que añade presión a las negociaciones con los socios comunitarios. Tsipras confiaba en que las instituciones desembolsaran los 7.200 millones pendientes del anterior acuerdo pero Bruselas recuerda que, sin reformas ni ajustes, no hay desembolso posible. En esas circunstancias, las entidades se han convertido casi en la única fuente de financiación del Gobierno y el BCE ya ha amenazado al país con prohibir que los bancos helenos compren más deuda pública, para evitar la “financiación monetaria” del déficit público.

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