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Kerry y Zarif inician la fase final de las negociaciones nucleares

Los jefes de las agencias de energía de Irán y EEUU se unen por primera vez a las deliberaciones en Ginebra

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y el ministro de Exteriores iraní, Mohammad Javad Zarif, se han reunido en Ginebra este domingo y volverán a hacerlo mañana lunes, a cinco semanas de que concluya el plazo que se fijaron para alcanzar un acuerdo nuclear. Ambos intentan dar impulso político a las negociaciones técnicas que sus equipos llevan a cabo desde el pasado viernes y a las que se han unido, por primera vez, los responsables de las respectivas agencias de energía. Pero detrás de las sonrisas que los dos jefes negociadores exhiben ante la prensa, las diferencias son aún grandes.

“Los segundos han tenido buenos debates, pero no se ha alcanzado ningún avance concreto”, ha declarado Zarif esta mañana a su llegada a esa ciudad suiza.

“Aún hay importantes lagunas, queda camino por recorrer”, manifestó por su parte Kerry la víspera en Londres, tras entrevistarse con el jefe del Foreign Office, Philip Hammond. Esa escala en la capital británica retrasó varias horas su llegada a Ginebra.

La participación ahora del jefe de la Agencia de la Energía Atómica de Irán, Ali Akbar Salehi, y del secretario norteamericano de Energía, Ernest Moniz, ha despertado expectativas sobre la inminencia de un acuerdo. “No sacaría ninguna conclusión”, ha advertido Kerry tras atribuir su presencia a la naturaleza “muy técnica” de las deliberaciones. Además de sus cargos, Salehi es ingeniero nuclear y Moniz es físico nuclear. Ambos han mantenido tres reuniones durante el día de hoy.

El objetivo de las negociaciones, formalmente entre las grandes potencias (EEUU, China, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania) e Irán, es alcanzar un acuerdo que permita a este país el desarrollo de un programa nuclear civil, pero no dotarse de armas nucleares, como EEUU y sus aliados sospechan que era su intención. A cambio de aceptar esos límites, Teherán obtendrá el levantamiento de las graves sanciones económicas y financieras con las que la comunidad internacional viene castigando su desafío y que lastran su desarrollo.

El ritmo de las conversaciones técnicas se ha acelerado en los últimos meses, con múltiples reuniones entre los equipos de Irán y EEUU. También Zarif y Kerry se han entrevistado varias veces desde principios de año en distintas capitales europeas para impulsar los aspectos políticos. Algunos analistas, como Laura Rozen, aseguran que “se hicieron progresos en los encuentros que mantuvieron en Munich entre el 6 y el 8 de febrero”.

Al parecer, se habría logrado un acercamiento de posturas sobre la capacidad de enriquecimiento de uranio que Irán podrá mantener, entre otros puntos en disputa. Ese proceso, que tanto sirve para fabricar combustible para una central nuclear como material fisible para un arma atómica, constituye el eje central del debate. EEUU ha presentado a los negociadores iraníes varias posibilidades para alcanzar una capacidad de enriquecimiento aceptable (para Washington, que haga imposible fabricar una bomba en menos de un año).

El equipo estadounidense espera que Teherán dé su acuerdo a una de esas propuestas. Los negociadores iraníes, por su parte, insisten sobre el ritmo de levantamiento de las sanciones. Mientras EEUU propone plazos que permitan verificar el cumplimiento del acuerdo, ellos aspiran a liberarse de un castigo que siempre han considerado inmerecido.

El tiempo apremia. Ambas partes pactaron el pasado noviembre sobre un calendario en dos fases para alcanzar un acuerdo político antes del 31 de marzo y luego ultimar los detalles técnicos para el 1 de julio. Sin embargo, en las últimas semanas, Teherán ha insistido en un pacto global que incluya todos los aspectos.

“No habrá ningún otro acuerdo antes de que se alcance uno completo”, ha manifestado Zarif haciéndose eco del deseo expresado por el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, que tiene la última palabra en todos los asuntos de seguridad nacional y política exterior.

Tampoco Estados Unidos está dispuesto a alargar eternamente el proceso que se inició en noviembre de 2013 y que ya se ha ampliado en dos ocasiones.

“El presidente [Barack] Obama no tiene ninguna intención de extender estas negociaciones más allá de la fecha fijada”, ha señalado Kerry, convencido de que el mandatario estaría “dispuesto a parar las conversaciones” si tiene la impresión de que Teherán no está preparado para un compromiso.

Además, las presiones internas azuzan a ambos gobiernos. Los conservadores iraníes temen que sus rivales políticos se beneficien del previsible auge económico y la apertura social que traería el acuerdo. Los neocon estadounidenses, alentados por sus relaciones con Israel, intentan boicotearlo con nuevas sanciones.