EL RESUMEN DEL AÑO EN PANAMÁ

Las obras del Canal de Panamá avanzan entre tropiezos en 2014

El candidato oficialista perdió las elecciones y en la capital del país istmeño comenzó a operar el primer metro de Centroamérica

Obras en el Canal de Panamá.
Obras en el Canal de Panamá. CRISTÓBAL DEL VALLE

Los panameños despertaron a 2014 con una noticia que sacudió a la industria marítima mundial: el anuncio de la inminente paralización de las obras para ampliar el Canal de Panamá, por los profundos y reiterados conflictos financieros del Grupo Unidos por el Canal (GUPC), el consorcio internacional encabezado por las empresas Sacyr Vallehermoso, de España, e Impregilo, de Italia.

Pero en las postrimerías de 2014, y tras festejar a toda pompa en agosto el histórico centenario de la ruta acuática que en 1914 acortó las distancias entre Oriente y Occidente, el avance de las obras para expandir una de las vías estratégicas del transporte marítimo global ha dejado de sembrar conmoción. La ampliación, cuyo costo preliminar fue de 5.250 millones dólares, está completa en un 85%, mientras que en enero pasado estaba en poco más del 65%, según datos oficiales.

El optimismo tapó los nubarrones que se cernían hace un año sobre el futuro inmediato de las tareas para que el paso canalero tenga mayor capacidad de transporte y permita el tránsito de buques más grandes. A casi un año del recrudecimiento de la crisis que provocó intercambios de ultimátum entre GUPC y la estatal Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y causó, en febrero de 2014, la paralización de las tareas durante dos semanas, todo apunta a que, sin mayores demoras, las nuevas esclusas en los litorales Pacífico y Atlántico empezarán a operar a principios de 2016, mientras las tres abiertas hace un siglo continúan operando con normalidad.

El programa de ampliación completó en 2014 “varias etapas para lograr la realización del proyecto”, dijo el panameño Jorge Quijano, administrador de la ACP. “Estoy orgulloso del progreso que hemos hecho en este proyecto y del servicio ininterrumpido que hemos proporcionado para el transporte marítimo mundial durante 100 años. La expansión duplicará nuestra capacidad de tonelaje y refuerza nuestro compromiso continuo para ofrecer un mayor servicio a nuestros clientes”, afirmó.

La noticia del avance es un factor de alivio para la expectante industria marítima mundial, pero en particular para la estadounidense. Una multimillonaria inversión ejecutada para modernizar los puertos de la costa este de Estados Unidos está atada a los desarrollos de la vía panameña y a que comiencen a transitar embarcaciones de mayor envergadura para ser atendidas en los modernizados puertos de esa región.

Aunque el plan inicial de trabajo establecido en 2006 determinó que la ampliación, cuyo inicio fue en septiembre de 2007, debió concluir en octubre de 2014, los atrasos por líos de los flujos de caja de GUPC y sus desavenencias con la ACP alteraron los programas y después de anunciar distintas fechas para completar las labores, todas en 2015, finalmente se definió que el mes límite es diciembre del año entrante. El consorcio, que tiene como socios minoritarios a Jan de Nul, de Bélgica, y a Constructora Urbana, de Panamá, y la Autoridad mantienen reclamos por sobre costos, pero la ampliación sigue—ahora sí—sin contratiempos.

Infraestructura y política

Convertido en una meca para atraer múltiples inversiones internacionales, el país ubicado en la cintura de América y que convirtió su posición geográfica en su principal activo siguió marcando este año la pauta regional como líder en la construcción de nueva infraestructura, más allá del megaproyecto canalero.

Panamá abrió a principios de abril las operaciones de un metro o tren y completó parte de su ecuación de servicios: un canal interoceánico, una red de ferrocarriles, una Zona Libre de Comercio, un Centro Bancario Internacional, la más grande flota mercante global, un moderno aparato portuario en ambos litorales, una base latinoamericana y caribeña del juego de azar y un imán del negocio mundial inmobiliario.

La apertura en abril del Metro de Panamá fue una de las múltiples cartas del entonces presidente de esa nación, Ricardo Martinelli, para tratar de convencer al electorado panameño de que, en los comicios generales de mayo, apoyara a José Domingo Arias, candidato presidencial oficialista. Pero esa y otras maniobras fracasaron y Arias fue derrotado por el candidato opositor Juan Carlos Varela, quien asumió el primero de julio para una gestión de cinco años.

La controvertida era Martinelli, al menos en su primera fase, quedó cerrada, con toda la secuela del empresario/gobernante de abultada chequera que se mantuvo en choque con los indígenas, campesinos, estudiantes, obreros, empresarios, opositores políticos y medios de prensa. Los panameños todavía se siguen sorprendiendo por la cantidad de denuncias contra la administración anterior que ha destapado de un enorme abanico de presuntas irregularidades.

Los problemas de Martinelli con Cuba o Venezuela fueron zanjados por Varela. Caracas había roto relaciones diplomáticas con Panamá en marzo por la insistencia de Martinelli de que la crisis y las protestas que golpearon a inicios de este año a Venezuela fueran debatidas en la Organización de Estados Americanos (OEA). En las primeras horas tras el triunfo de Varela, el presidente venezolano Nicolás Maduro le llamó por teléfono y acordaron restablecer los vínculos a partir de julio.

El embrollo judicial con La Habana por la captura en aguas panameñas en julio de 2013 de un barco de Corea del Norte cargado con armas propiedad de Cuba, en violación al embargo mundial de armamento a Pyongyang impuesto desde 2006 por la Organización de Naciones Unidas, fue archivado. En una maniobra diplomática pública que precedió a la histórica decisión anunciada el 17 de diciembre por Washington y La Habana de normalizar sus nexos, rotos en 1961 y signados por el choque constante, Varela invitó el 4 de este mes al presidente de Cuba, Raúl Castro, a asistir en abril de 2015 a la VII Cumbre de las Américas, que se realizará en Panamá, donde se sentaría en un mismo foro con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

Castro y Obama coincidirían así a la Cumbre en Panamá, que hizo valer su posición histórica como tierra de encuentro interamericano y global, con su oferta de Canal, ferrocarriles, Zona Libre, plaza bancaria, flota mercante, magnetismo inmobiliario y plataforma del albur.

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