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La OTAN clausura su centro de combate en Afganistán

La coalición se prepara para el fin, el 31 de diciembre, de la misión de lucha armada

Ceremonia de repliegue de banderas en el centro de comando
Ceremonia de repliegue de banderas en el centro de comando AP

La coalición de la OTAN en Afganistán, liderada por Estados Unidos, clausuró este lunes su centro de mando de combate en el país tras 13 años de lucha contra los talibanes. Las banderas se arriaron en el complejo de la ISAF en el aeropuerto de Kabul para conmemorar el fin, el próximo 31 de diciembre, de la misión de combate de la OTAN en Afganistán. A partir de enero, el contingente internacional será menor y su principal función será de apoyo y entrenamiento al Ejército y la policía afgana.

Fue, sin embargo, un simbólico cierre en falso de la misión de combate: Afganistán sigue inmerso en la inestabilidad y la lucha contra los talibanes no cesará. Como ejemplo, la insurgencia atacó este lunes una comisaría de policía. Los últimos doce meses han sido los más sangrientos desde 2001, con miles de afganos fallecidos en ataques.

Las muertes de civiles crecieron un 24% en la primera mitad del año, hasta 4.853, según datos de la ONU. Y cerca de 4.600 miembros de las fuerzas afganas fallecieron entre enero y noviembre, un 6% más que en el mismo periodo de 2013. Como comparación, desde el inicio del conflicto en 2001, han muerto alrededor de 3.500 soldados extranjeros, de los cuales 2.210 estadounidenses.

Los últimos doce meses han sido los más sangrientos desde 2001, con miles de afganos fallecidos en ataques de la insurgencia

Y a finales de noviembre, se supo que los efectivos estadounidenses que quedarán en Afganistán en 2015 seguirán participando en acciones contra los talibanes, según nuevas directivas firmadas por la Casa Blanca. En mayo, el presidente de EE UU, Barack Obama, dijo que los soldados estadounidenses solo entrenarían a las fuerzas afganas y participarían en operaciones antiterroristas contra Al Qaeda. Pese al cambio, Washington sostiene que el objetivo es el mismo: proteger los intereses y el personal estadounidense, y ayudar a la formación de las tropas afganas.

Pero otra decisión sugiere que EE UU está reforzando sus planes iniciales: cerca de 10.800 soldados estadounidenses seguirán en Afganistán en los primeros tres meses de 2015, 1.000 más de los previstos, según reveló este fin de semana el secretario de Defensa saliente, Chuck Hagel, en una visita al país centroasiático.

Eso hará que apenas haya un descenso en el número de tropas actuales de la coalición internacional, que ronda los 13.300 efectivos. Diez veces menos que los 140.000 que había en 2011, en el pico del despliegue. El Pentágono mantiene su estrategia de reducir su contingente a 5.500 soldados estadounidenses a finales de 2015, y a prácticamente cero un año después.

“Esta es una transformación histórica y refleja el progreso que ha hecho nuestra coalición con nuestros socios afganos”, afirmó en el acto de clausura el general John Campbell, comandante de las fuerzas de la OTAN y EE UU en Afganistán. “Al estar las fuerzas nacionales afganas cada vez más capacitadas, viramos nuestro foco de las operaciones de combate a la construcción de sistemas y procesos que garanticen una sostenibilidad a largo plazo”.

Apoyo internacional en Irak

Por otra parte, EE UU va afianzando su ofensiva contra el grupo yihadista Estado Islámico en Irak. Varios países aliados se han comprometido a enviar en total a cerca de 1.500 efectivos para asistir y entrenar a las fuerzas iraquíes y kurdas, según dijo este lunes en Kuwait el general James Terry, que supervisa la operación, informa Reuters.

Terry no entró en detalles sobre de qué países se trata, pero explicó que los detalles se cerraron la semana pasada en una cumbre en Bruselas. Algunos, como España, ya habían anunciado sus planes de asistir. Según un portavoz del Pentágono, el general se limitó a sumar el número de efectivos a partir de los anuncios públicos de cada país.