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Michel Sapin | Ministro francés de Finanzas

“En Europa hay riesgo de crisis a la japonesa. Necesitamos otra política”

"Haremos reformas, pero hay también una responsabilidad comunitaria", dice

Michel Sapin, ministro de Finanzas de Francia, este jueves en su despacho durante la entrevista.
Michel Sapin, ministro de Finanzas de Francia, este jueves en su despacho durante la entrevista.

El ministro francés de Finanzas, Michel Sapin (Boulogne-Billancourt, 1952), explica en esta entrevista, realizada este jueves en su acristalado despacho de Bercy, con vistas al Sena, que la crisis económica solo podrá superarse con una reacción conjunta de toda Europa. “Hay un riesgo de caer en una crisis a la japonesa”, advierte. Sapin visita hoy España en busca de apoyos a nuevas políticas en la Unión Europea.

Pregunta. ¿Es un tópico que Francia es hoy el enfermo de Europa?

Respuesta. Hace diez años, era Alemania. Otras veces ha sido España o Italia. La UE no fabrica enfermos, sino capacidades para superar los problemas.

P. ¿Por qué Francia ha tardado en emprender las reformas?

R. Comprendo la impaciencia de otros países ante la necesidad de reformas en Francia, pero hay que matizar. Un ejemplo: en España se ha hecho una reforma laboral dura. De acuerdo. Nosotros, en Francia, hicimos otra en 2013, más adecuada a nuestra forma de actuar, por acuerdo con los agentes sociales. Reformamos el sistema de despidos, más rápidos para las empresas, pero sin perjudicar a los asalariados.

P. ¿Cómo define la situación económica en su país?

R. Está exactamente en la media europea. Existe un problema tanto para Francia como para Europa en general: crecimiento muy débil, inflación muy baja y demasiado desempleo. Hay que buscar soluciones.

P. ¿Por cuáles apuesta Francia?

La economía de la zona euro no arranca. Nos lo dice todo el mundo

R. Con solo un crecimiento del 0,4% este año, no resolveremos ni el paro ni el desequilibrio de nuestras finanzas. Con esta inflación, tampoco. Sí, Francia debe emprender reformas y reducir su déficit, pero también hay una responsabilidad europea.

P. ¿Y qué debe hacerse a escala europea?

R. Hay que reducir el déficit, pero también hay que adaptar el ritmo para no perjudicar el crecimiento. Y no solo en nuestro beneficio, sino también en el de España, Portugal y otros. Y en segundo lugar, lo que falta en Europa son inversiones, tanto públicas como privadas. En Europa invertimos un 6% menos que en 2007. Por eso, hay que apoyar el plan de Jean-Claude Juncker de invertir 300.000 millones. Y debe ponerse en práctica con rapidez.

P. La Comisión Europea difundirá pronto las recomendaciones para Francia por incumplir los compromisos de reducción del déficit. ¿Qué mensaje espera?

R. Espero una reflexión de Europa sobre Europa. La zona euro no arranca. Nos lo dicen por todo el mundo.

P. Otros países se quejan de que las reglas europeas no se aplican cuando las incumplen países grandes, como ahora Francia.

R. Las reglas deben ser las mismas para todos, y se deben aplicar igual para todos. Pero estamos en una situación en la que hay un grave riesgo en la zona euro. Si no hubiera ese respeto común, los primeros que lo sufrirían serían los países que han hecho más esfuerzos para seguir en la zona euro, como España, Grecia, Portugal o Irlanda. Lo que deseo es que ahora las reglas se apliquen con flexibilidad.

P. ¿Han sido erróneas las políticas europeas aplicadas hasta ahora para salir de la crisis?

R. Se adaptaron bien a las crisis de 2008 y volvieron a ser adecuadas entre 2010 y 2012 para evitar la explosión de la zona euro. Y deben adaptarse a la situación de hoy. Hay un riesgo de caer en una crisis a la japonesa [deflación, estancamiento y tipos de interés a cero]. Necesitamos otras políticas. El Banco Central Europeo (BCE) lo ha hecho. Ahora faltan políticas presupuestarias, estructurales y de inversiones.

P. Francia ha rechazado las políticas de austeridad.

R. Sí. En países del sur se han visto obligados a reducir las prestaciones sociales o los salarios. Nosotros no somos partidarios de esas políticas. Recortamos los gastos, pero no los de los servicios de la seguridad social, que crecen menos, pero crecen.

P. ¿Cómo pueden afectar a las nuevas políticas europeas las discrepancias entre Francia y Alemania?

R. Somos dos países totalmente distintos. Diferentes economías, tradiciones, organizaciones de Estado, demografía... Pero tenemos que hablarnos continuamente, comprendernos y actuar juntos. Está claro que Europa no puede avanzar si Francia y Alemania no se entienden y no actúan juntos. Eso sí, sin excluir a los demás.

P. Francia va a dar unas ayudas de 41.000 millones a las empresas en tres años. ¿Qué responde a los diputados socialistas rebeldes que critican esas ventajas?

R. De entrada, son minoritarios. En todo caso, esas ayudas son indispensables para la competitividad de nuestras empresas. No es un regalo. Respeto las opiniones, pero demasiado ruido y demasiadas críticas minan la confianza. Y necesitamos recuperar la confianza.

P. ¿Cómo imagina la situación económica en Francia en 2017, al final del mandato de François Hollande?

R. Evidentemente, estamos en condiciones de superar la crisis. Muchos extranjeros tienen más confianza en Francia que muchos franceses. Francia es la quinta economía del mundo, la segunda de la zona euro, con una capacidad de innovación muy elevada, las infraestructuras tienen muy buen nivel... Tenemos todas las condiciones para superar esta crisis.