Farage, Grillo y Le Pen impulsan una moción contra Juncker en Estrasburgo

El presidente del Ejecutivo comunitario adelanta al lunes su plan europeo de inversiones

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, en la sede del Ejecutivo comunitario.
El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, en la sede del Ejecutivo comunitario.EFE

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se enfrentará la próxima semana a una moción de censura por la implicación de su país en el denominado caso LuxLeaks, sobre pactos fiscales secretos entre Luxemburgo y más de 300 multinacionales. El partido nacionalista británico UKIP de Nigel Farage, el Movimiento 5 Estrellas italiano de Beppe Grillo y el Frente Nacional francés de Marine Le Pen han logrado este martes luz verde para la propuesta. Los eurófobos de la Eurocámara se adelantan así a la Izquierda Unitaria (grupo al que pertenecen Izquierda Unida, Podemos y Bildu), que también buscaba las firmas necesarias.

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Las opciones de que la moción prospere en el pleno son muy reducidas. Para salir adelante debería lograr el apoyo de dos tercios de la Eurocámara, en la que los tres grupos mayoritarios —populares, socialdemócratas y liberales, que en principio apoyan a Juncker— cuentan con una mayoría lo suficientemente holgada como para salvar el envite. En los días previos a la votación se espera que los 751 eurodiputados discutan el caso, en lo que será una prolongación del debate del pasado jueves. Entonces, el presidente de la Comisión se desmarcó del escándalo, apuntó que Luxemburgo no es el único país que ha firmado acuerdos fiscales con empresas y contraatacó con un plan de homogeneización del impuesto de sociedades a escala europea.

Juncker se encamina hacia una semana crucial. Además de la moción de censura, su equipo ha adelantado al próximo lunes el anuncio de su plan de inversiones de 300.000 millones para los tres próximos años, del que apenas hay detalles. Apenas se sabe que casi no habrá dinero fresco y que Bruselas se apoyará en el Banco Europeo de Inversiones (BEI), la institución que en 2012 protagonizó un auténtico fiasco en un plan similar para reactivar el crecimiento. La eurozona está prácticamente estancada —el avance del PIB es inferior al 1% anual— y necesita un estímulo a través de la inversión, que se ha desplomado durante la crisis. Los liberales, liderados por Guy Verhofstadt, presentarán este miércoles un ambicioso paquete, de 700.000 millones.

Verhofstadt propone un fondo que funcione como un esquema de garantías, en el que los Estados miembros avalen el 8% de la deuda de peor calidad, el BEI otro 8% y el EFSM —uno de los fondos creados para luchar contra la crisis de deuda— un 4% adicional. El 80% restante sería financiado por el sector privado, que se quedaría con la deuda de mejor calidad. Los liberales quieren condicionar los proyectos de inversión a que los países realicen reformas, y lo acompañarían de un recorte de impuestos de 200.000 millones para reactivar la economía.

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