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Dos expresidentes ucranios exigen el fin del diálogo con los rebeldes

La interinidad del Gobierno recorta el margen de maniobra del presidente Poroshenko

El presidente ucranio, en la entrega de vehículos de la OSCE el 13 de noviembre Ampliar foto
El presidente ucranio, en la entrega de vehículos de la OSCE el 13 de noviembre AP

Entre acusaciones cruzadas de violar el alto el fuego y el deterioro galopante de la situación en el este tras casi siete meses de conflicto armado, el margen de maniobra del presidente ucranio, Petró Poroshenko, no parece amplio, porque aún no ha llegado a formar una coalición de Gobierno, que en teoría debería ser presentada antes del fin de semana. El presidente y el primer ministro, Arseni Yatseniuk, rivalizan por las competencias en un marco constitucional que da grandes poderes al segundo y que sólo puede funcionar bien si ambos cargos actúan al unísono. Los tira y afloja entre el Bloque de Poroshenko y el Frente Popular de Yatseniuk están muy lejos de las tensiones de la relación entre Yúshenko y su ex primera ministra Yulia Timoshenko en 2005, pero son una señal negativa sobre las prioridades y urgencias por parte de la clase política ucrania cuando el país vive gravísimos problemas, incluida la precaria situación de la población civil, privada de prestaciones sociales y de trabajo, en las zonas azotadas por la guerra.

Ucrania debe prepararse para una “resistencia dura y agotadora” contra “las aspiraciones imperiales de Rusia”, consideran los expresidentes ucranios Leonid Kravchuk (1991-1994) y Víctor Yúshenko (2005-2010), en una declaración conjunta difundida este jueves. Los estadistas se manifestaron en contra del diálogo con los representantes de las denominadas repúblicas populares de Donetsk y de Lugansk. “Esas conversaciones no son posibles en ninguna circunstancia, ni siquiera con el deseo de las estructuras internacionales y los vecinos europeos”, señalaron.

“Las conversaciones en Ginebra, Milán y Minsk no han producido hasta ahora ningún cambio real en los planes del Kremlin de liquidar a Ucrania como país independiente con métodos de guerra híbrida. Los insurgentes no han observado el alto el fuego ni un solo día y Rusia no interrumpió el flujo de armas y la invasión ilegal de tropas a Ucrania”, señalaron. Según ambos, el único camino para Ucrania es “una más estrecha integración con la UE y el ingreso en la OTAN”.

La declaración da idea de las dificultades existentes para volver a encauzar el conflicto hacia el diálogo entre las partes, que en septiembre firmaron los acuerdos de Minsk bajo los auspicios de la OSCE. Otro expresidente, Leonid Kuchma (1994-2004), ha representado a Poroshenko, en las negociaciones con los secesionistas.

Tampoco lo tienen fácil los observadores de la OSCE, presionados por todas las partes implicadas, que tratan de ganárselos para su causa, minimizando sus transgresiones y magnificando las del adversario. Ucrania ha prestado 10 vehículos blindados a los observadores para que puedan moverse con seguridad por el este, según Ukrainskaya Pravda. Citando una fuente de la Administración presidencial en Kiev, los vehículos han sido entregados para evitar que Rusia prestara sus propios coches con uno o dos chóferes rusos cada uno.

La misión de observadores de la OSCE constató en un informe fechado el miércoles que 630 personas en uniforme militar cruzaron un puesto fronterizo ruso-ucranio mayoritariamente en dirección Ucrania, lo que, según afirmaron, supone la mayor concentración de gente uniformada que habían observado hasta la fecha. También dijeron haber visto una camioneta marcada con la inscripción “gruz 200” (“carga 200”, que es la expresión con la que se designa a los militares muertos durante una misión). La camioneta pasó de Rusia a Ucrania y volvió a Rusia varias horas más tarde, señala el informe. El portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, Aleksandr Lukashevich, manifestó este jueves que “duda” de la objetividad de los informes de la misión de la OSCE, a la que acusó de “parcialidad” por referirse a los movimientos de las columnas de equipo militar de la RPD sin reflejar los movimientos de las tropas leales a Ucrania.

Mientras tanto, los independentistas de la RPD han anunciado ya la formación de un Gobierno de 16 ministros, lo que supone un paso más en la organización y consolidación de estructuras administrativas propias. El ministro de Defensa de la RPD, Vladímir Kónonov, es oriundo de Ucrania, pero los ministros de Seguridad e Interior, Andréi Pinchuk y Oleg Birioza, respectivamente, proceden de organismos de seguridad del Transdniéster, escenario de uno de los conflictos congelados legados por la URSS. El actual líder de la RPD, Alexandr Zajárchenko, ha creado además un Consejo de Seguridad cuyo secretario es Aleksander Jodakovski, el jefe del batallón Vostok, que se considera vinculado a Rinat Ajmétov.

Para mantener sus empresas en el este de Ucrania, este magnate oriundo de Donetsk hace hoy equilibrios entre los independentistas y las autoridades de Kiev. Los ciudadanos rusos que durante los primeros meses tuvieron un visible protagonismo en la dirección insurgente regresaron a Rusia obedeciendo órdenes cuya procedencia se niegan a detallar. En la fase actual, el Kremlin parece apostar por el reforzamiento del factor local en el este de Ucrania. Enviados de Moscú participan en el adiestramiento acelerado de los cuadros destinados a formar el núcleo de nuevas estructuras administrativas.

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