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Rabat pelea contra la subida del pan

Los panaderos marroquíes retan al Gobierno y anuncian para hoy un aumento del precio de la hogaza de consumo masivo

La guerra del pan se ha convertido en un problema nacional en Marruecos. El gremio de panaderos y pasteleros ha anunciado unilateralmente que aplicará desde este lunes una subida de 20 céntimos de dírham (0,018 céntimos de euro) en la hogaza de harina blanca de trigo que se consume masivamente en todo el país. El Gobierno marroquí del islamista moderado Abdelilah Benkirane ha dicho que eso no sucederá y que “esa línea roja no será traspasada”. El precio de la smida redonda que cuesta ahora 1,2 dírhams y pesa 200 gramos, lleva congelado 10 años y para los panaderos hace mucho tiempo que ya no es rentable. Pero el Gobierno lo subvenciona y sostiene que está sujeto a un control especial.

Si se escuchan fuera de contexto las palabras estos días del presidente de la Federación de Panaderos y de los responsables del Gobierno marroquí no parece que estén hablando de pan sino de un conflicto de mayor envergadura. Hay amenazas, retos y más que chispas. En marzo pasado se convocó incluso una huelga de dos días, poco seguida.

El Houcine Azaz, el patrón de los panaderos, está harto de vagas promesas nunca cumplidas y asegura que el aumento será inevitable: “Cualquiera que sea la respuesta del Gobierno, e incluso si nos amenaza, no vamos a dar marcha atrás y no vamos a renunciar”. Tras el último Consejo de Ministros, el portavoz del Ejecutivo, Mustapha El Khalfi, fue contundente: “Ningún aumento del precio del pan será tolerado. No aceptamos ningún incremento ni tampoco que el poder adquisitivo de los ciudadanos sea tocado”.

Tanto el ministro portavoz como el ministro responsable de Asuntos Generales de la Gobernanza, Mohamed Louafa, han salido rápido a recordar a los interesados que el pan en Marruecos es una cuestión de Estado, está subvencionado y sujeto por ley a una serie de controles y límites. El gremio de los panaderos esgrime que el precio no es competitivo y que llegaron a un acuerdo en 2011 con el anterior Ejecutivo para una actualización que nunca se hizo. Y los dos argumentos tienen su peso.

En aquel contrato programa, suscrito por el Gobierno de Abbas El Fassi, se prometió una estabilización del precio (10 céntimos de dírhams más o 40 gramos menos de peso por cada rosca) y mejoras profesionales en el sector. Lo único que ha hecho el nuevo Gobierno ha sido mantener la ayuda para la compra de harina especial a través del famoso Fondo de Compensación, la vía que utilizan para mantener a raya determinados productos básicos, muy cuestionada por los organismos económicos internacionales y que está año va a suponer una partida de 3.200 millones de euros.

Los ministros implicados esgrimen que al recibir esa subvención el pan está sujeto a la ley que controla ciertos productos de consumo. Y han recordado que el Estado empleó en 2013 unos 280 millones de euros en comprar 8,5 millones de quintales de ese tipo de trigo para beneficiar directamente a unas 400.000 familias.

Pero en la lista fijada por ley para los productos de primera necesidad reglados, como la gasolina, el agua potable, el tabaco y el azúcar, el transporte de viajeros y los honorarios de los notarios, no está expresamente el pan. Los responsables públicos sostienen que eso no significa que su precio sea libre porque recoge la subvención estatal que asegura el quintal a menos de 35 euros.

En este “diálogo de sordos”, como lo califica el jefe de los panaderos, “el Gobierno les ha vendido muchas ilusiones frustradas”. El Ejecutivo replica: “Subir el precio unilateralmente es una línea roja que no se va a traspasar”. El patrón de las tahonas denuncia: “¿Por qué para el Gobierno este es un Rubicón más irrenunciable que subir la electricidad, los carburantes o el transporte?”.

El ministro de Asuntos de la Gobernanza advirtió a los panaderos de que si aplican esa alza de 1,20 a 1,40 dírhams en el pan por su cuenta serán sancionados de acuerdo a la ley sobre la libertad de precios y la concurrencia que prohíbe ninguna entente sobre los precios. Los panaderos dicen que empezarán a aplicar la medida hoy en Casablanca y luego poco a poco por todo el país. Los marroquíes compran diariamente varias de estas piezas porque las utilizan en todas las comidas.