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La sostenibilidad es insuficiente

El foro Future Earth crea una plataforma para que los expertos compartan conocimiento ante el reto del cambio climático

Timothy Killeen, en la sesión de apertura de Future Earth
Timothy Killeen, en la sesión de apertura de Future Earth

Timothy Killeen es uno de los investigadores más influyentes en Estados Unidos, aunque bien podría ser el principal gestor de una gran corporación. Su nombre está relacionado con la mayor fundación del país dedicada a la ciencia, con una cartera de proyectos que mueve cerca de 900 millones de dólares al año. La semana que se celebró la cumbre del Clima en Naciones Unidas presidió la conferencia de presentación de Future Earth, un foro de expertos creado para ir más allá de la sostenibilidad.

Aprovecha cualquier oportunidad para hablar español. “Hace dos décadas”, comenta, “daba lecturas en castellano”. La lengua de Cervantes, dice, la está perdiendo de no practicarla. Pero deja claro que uno no deja nunca de ser un científico, pese a que reconoce que algunos días sienta que está más en el lado del mundo de los negocios. En realidad, de hecho, no hay una disfunción entre esas dos realidades. Por eso se ve como un punto de unión.

El foro Future Earth lo organiza la State University of New York, donde Killeen se encarga desde hace dos años de las operaciones y la supervisión de las labores de investigación, como presidente de la Research Foundation. SUNY es el sistema universitario más grande de EE UU, con cerca de 460.000 estudiantes y 7.500 programas que se desarrollan en 64 centros de estudios. Antes fue responsable de ciencias de la tierra en la National Science Foundation.

Killeen sobre Future Earth. "No se trata de elaborar informes que otros leen"

Explica que para hacer frente al reto del cambio climático hace falta crear un grupo que aglutine a los académicos -que aportan el conocimiento-, a la comunidad financiera y empresarial -los recursos-, y a los gobiernos -que adoptan las decisiones. “Los tres actores deben ir de la mano. Me anima ver que hay un alineamiento cada vez más próximo”, comenta al hablar de la masa de inversiones que se necesitarán las próximas dos décadas.

Pero antes de que se movilice el dinero hacia proyectos sostenibles, dice, es necesario crear “un sistema de conocimiento” que permita ejecutar esas inversiones. “No se trata de elaborar informes que los otros leen”, explica, sino de establecer el diseño de una plataforma global que permite hacer frente, de una forma creíble, los restos que tiene por delante la humanidad, como el abastecimiento de alimentos y de agua, la calidad del aire.

Implicar a los jóvenes

La presión de la sociedad, añade, está provocando que las piezas empiecen a colocarse ahora más rápido. Sin embargo, aunque las encuestas muestran una preocupación generalizada por el cambio climático y sus consecuencias, en la práctica la movilización es más bien puntual. “Es algo de lo que hablamos en profundidad, sobre cómo la gente asume estas cosas”, señala. En este punto hace referencia al papel que deben jugar los jóvenes.

"Usamos mucho el término sostenible. Eso implica que con mantener las cosas, es suficiente"

“Van a tener que formar parte de las soluciones”, insiste, aunque en este punto reconoce que se debe hacer un mayor esfuerzo de educación y hacer un mejor trabajo de comunicación. La táctica de Killeen no pasa por meter miedo sino por lanzar un mensaje positivo sobre lo que se puede crear de cara al futuro, para que les inspire. “Necesitamos jóvenes creativos que creen las soluciones para crear un futuro bajo en carbono”, precisa.

La venta de oportunidad, coincide la comunidad científica, es de 15 años. Si para entonces no se logró avanzar, será mucho más complicado y costoso revertir el proceso. “Es el reto de la generación actual, no de la próxima”, advierte. La pasada cumbre del Clima de la ONU fue calificada por los activistas de insuficiente por sus resultados. Killeen, sin embargo, prefiere ver todo en su conjunto. “Se está acelerando el paso”, asegura.

Consecuencias catastróficas

Pero si la temperatura del planeta sube seis grados en el futuro, las consecuencias serán “catastróficas”, advierte. La posibilidad de que suceda es muy pequeña, del 1%. Pero este científico pregunta: ¿cruzaría alguien una calle en Nueva York sabiendo que tiene una posibilidad entre cien de ser atropellado antes de llegar al otro lado?. “La respuesta es no, por eso en el caso del clima tenemos que hacer lo posible para que no suceda”, opina.

El científico pone el agujero en la capa de ozono como ejemplo del éxito de la acción conjunta. En el caso del cambio climático es más complicado, porque una de las barreras que se levantan en el proceso es cómo dar con la manera de producir la energía que demanda la economía. Además está el problema de las decisiones políticas. Llegar a un acuerdo para poner precio al carbono, indica, es una parte muy importante de la ecuación en este momento.

Pero también señala que hay otras variables a tener en cuenta en la discusión sobre el cambio climático, como el daño al ecosistema o al capital social. También se debe definir el precio adecuado para los proyectos verdes e infraestructuras. “Usamos mucho el término sostenible. Eso implica que con mantener las cosas es suficiente. Lo que necesitamos es que las generaciones futuras puedan prosperar y disfrutar de una justicia social”, concluye.