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Un juez envía a prisión preventiva al expresidente de El Salvador

El político es juzgado por enriquecimiento ilícito y corrupción, por lo que enfrenta hasta 25 años de cárcel en caso de ser culpable

Agentes de la Policía Nacional Civil custodian al expresidente de El Salvador.
Agentes de la Policía Nacional Civil custodian al expresidente de El Salvador. EFE

El expresidente salvadoreño Francisco Flores, de 54 años de edad y quien gobernó entre 1999 y 2004, está viviendo una pesadilla que quizás nunca imaginó. A partir de este viernes tendrá que dormir en una celda de la División Antinarcóticos de la Policía Nacional Civil, donde esperará la sentencia de un tribunal que lo procesa por graves actos de corrupción y enfrenta hasta 25 años de prisión si resulta culpable.

Después de una espera de casi 48 horas desde que la Cámara Primera de lo Penal revocara la decisión de un juez de instrucción, Levis Italmir Orellana, de otorgarle cárcel domiciliar, Flores fue trasladado a su nueva morada, totalmente diferente a su cómoda residencia en la exclusiva colonia San Benito, al norte de San Salvador. Analistas y políticos locales consideraron lo ordenado por el sistema judicial como "hecho histórico" y sin precedentes en los últimos 50 años.

Decenas de periodistas, fotógrafos y camarógrafos de la prensa nacional e internacional lograron ver cómo el exmandatario fue sacado de su casa por agentes especiales y con esposas puestas. Sin embargo, Flores caminó pausadamente y con el rosto tranquilo. No pronunció palabras pese a la insistencia de los reporteros.

La Fiscalía General de la República le atribuye tres delitos comprobados, según sus investigaciones: peculado, enriquecimiento ilícito y desobediencia a terceros. “Revisando las leyes, solo por peculado y por enriquecimiento ilícito, el expresidente podría ser condenado, si resulta culpable en el juicio, a entre 15 y 25 años de cárcel”, apuntó el abogado salvadoreño Antonio Hernández.

Organizaciones sociales como la Fundación para el Estudio y la Aplicación del Derecho y la Iniciativa Social para la Democracia, así como políticos adversarios de Flores, que pertenece al derechista partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), están presionando para que el expresidente sea procesado por el delito de lavado de dinero, penas que oscilan entre 5 y 15 años de cárcel. Sin embargo, el fiscal Luis Martínez aseguró que no hay pruebas aún para confirmar dicho delito.

Uno de los fundadores de ARENA, Mario Acosta Oertel, recomendó a este partido derechista que expulsara a Flores de sus filas, “o en el mejor de los casos, que Flores renuncie voluntariamente”. El expresidente actuó en las presidenciales pasadas como asesor principal del candidato perdedor: Norman Quijano, actual alcalde de San Salvador y candidato para el mismo puesto en las elecciones de marzo venidero.

La Cámara Primera de lo Penal decidió revocar el arresto domiciliar, en respuesta al recurso de apelación promovido por la Fiscalía General de la República y las organizaciones querellantes, además, porque consideró que Flores podría evadir la justicia como lo hizo durante cuatro meses antes de que de entregara a las autoridades judiciales el pasado 5 de septiembre.

Flores se convierte así en el primer presidente de la posguerra que pisará una celda por señalamientos de graves delitos de corrupción. Según una Comisión Especial Legislativa, el exmandatario Flores sería responsable del extravío de al menos 70 millones de dólares en donativos y préstamos provenientes de Taiwán, que no habrían llegado a los proyectos a los que estaban destinados, entre ellos la reconstrucción de los desastres ocasionados por los terremotos de enero y febrero de 2001.