Alemania espió las llamadas de Hillary Clinton y de John Kerry

El doble agente alemán detenido en julio pasó esa información a la CIA por 25.000 euros

La exsecretaria de Estado de EE UU Hillary Clinton posa el miércoles pasado con su libro en una librería de Martha's Vineyard.
La exsecretaria de Estado de EE UU Hillary Clinton posa el miércoles pasado con su libro en una librería de Martha's Vineyard. Rick Friedman (EFE)

En un giro inesperado en el escándalo de espionaje que desataron en Alemania los pinchazos de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) a la canciller Angela Merkel, el periódico Süddeutsche Zeitung reveló el viernes que el Servicio de Inteligencia Federal alemán (BND) logró espiar, al menos una vez, el teléfono móvil de Hillary Clinton cuando desempeñaba el cargo de secretaria de Estado. Además, la inteligencia alemana recibió una orden perentoria de Berlín para espiar a un aliado de la OTAN.

Este sábado, el semanario Der Spiegel amplía el espionaje del BND al secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, y afirma que captaron al menos una llamada suya, que se realizó vía satélite en 2013. La llamada fue captada por los servicios de espionaje a través de su red de escuchas en Oriente Medio.

El semanario relaciona ese caso con el referido a Clinton, de quien asimismo el BND capturó una conversación mantenida con el exsecretario general de la ONU Kofi Annan. Ambas llamadas, añade la publicación, fueron capturadas "de modo fortuito", en el marco de las escuchas que el BND realiza sobre zonas en conflicto, pero que al parecer luego no fueron borradas, sin que se haya explicado hasta ahora ese proceder.

La información sobre las escuchas a Clinton, revelada por el periodista especializado en inteligencia y espionaje Georg Mascolo, señala que el delicado trabajo llevado a cabo por el BND cayó en manos de la CIA, gracias al doble agente alemán que trabajaba para el BND y que logró robar en los últimos dos años más de 200 documentos clasificados como altamente secretos. El topo alemán, que fue capturado a comienzos del mes de julio, recibió 25.000 euros de la CIA por el trabajo realizado.

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Después de ser capturado, el topo, cuya identidad aún se desconoce, confesó el trabajo realizado para la Agencia, pero también reveló el contenido de la documentación que vendió al servicio de inteligencia estadounidense, según relata el periódico alemán, que no cita fuentes concretas. Uno de los documentos hacía referencia a las escuchas al móvil de Clinton, aparentemente realizada por casualidad, y cuando se encontraba a bordo de su avión oficial.

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La transcripción de la conversación que realizaba Hillary Clinton, mientras su avión sobrevolaba una región en crisis, donde el BND monitoreaba todas las comunicaciones, nunca fue destruida y fue leída por varios altos cargos del BND y posiblemente una copia llego a la cancillería en Berlín. La orden de destruir la transcripción fue dada al topo, quien hizo una copia del documento para enviarla a la CIA.

Al parecer la interceptación de la conversación realizada por Hillary Clinton no fue una excepción, ya que el BND tenia la misión de espiar las conversaciones que realizaban políticos estadounidenses, una práctica que finalizo en el verano de 2013 cuando el BND recibió una orden perentoria de la canciller Angela Merkel para que pusieran fin a ese trabajo y destruyeran todas las transcripciones.

Según informaciones del Süddeutsche Zeitung y de la cadena regional de televisión pública Norddeutsche Rundfunk (NDR), el Gobierno alemán estaría preocupado a causa del daño que podría envenenar aun más las ya de por sí maltrechas relaciones entre Berlín y Washington. El Gobierno estadounidense ya ha utilizado los documentos recibidos por el topo alemán en su disputa con Berlín a causa del espionaje realizado por la NSA en territorio alemán.

“Espiar a los amigos es totalmente inaceptable”, dijo Merkel, cuando admitió que había presentado una enérgica protesta a Barack Obama. La réplica de Washington no tardó en llegar y el nuevo secretario de Estado, John Kerry, le dijo a su homólogo alemán, Frank-Walter Steinmeier, que su Ejecutivo tenía evidencias de que Alemania estaba espiando a políticos americanos. Lo mismo hizo Denis McDonough, jefe del gabinete de Obama, cuando se entrevistó en Berlín con el ministro de la Cancillería, Peter Altmeier: “No hay que hacer un escándalo de todo esto, porque ustedes hacen lo mismo: escuchan a sus amigos”, le habría dicho el emisario de Obama al ministro germano.

El Gobierno alemán calificó como “altamente explosivo” el contenido de un documento copiado por el topo y que también llego a manos de la CIA, que contiene las órdenes del Gobierno para el servicio secreto alemán, donde se determina qué países deben ser espiados por el BND y qué temas tienen prioridad. El llamado “perfil de orden del Gobierno federal” (APB, en sus siglas en alemán) fue redactado en 2009 y aun sigue siendo válido. Estados Unidos no figura en la lista, pero si un país de la OTAN, que no se especifica en la información del rotativo muniqués.

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