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El envío de un convoy humanitario de Rusia al este de Ucrania suscita recelos

Kiev exige que los rusos entreguen la carga a la Cruz Roja en la frontera

Un miembro del clero de la Iglesia Ortodoxa rusa bendice a los camiones el 12 de agosto en las afueras de Moscú / Foto: AP | Vídeo: Reuters Live!

Entre recelos de la comunidad internacional, que no ve claro el contenido ni las intenciones reales de la misión, una columna de 280 camiones Kamaz con más de 2.000 toneladas de ayuda humanitaria salió este martes de las afueras de Moscú hacia el este de Ucrania. Está previsto que el convoy, de más de tres kilómetros de longitud, tarde un día en recorrer los cerca de 1.000 kilómetros hasta la frontera. Las autoridades ucranias han advertido repetidamente que esta ayuda no podrá entrar en el país a bordo de camiones rusos, llevar escolta rusa ni ser acompañada por personal del Ministerio de Situaciones de Emergencia, que Kiev no considera una institución civil sino militarizada. El lunes, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, afirmó que ve “una gran probabilidad” de que Rusia intervenga militarmente en el este de Ucrania.

Los camiones llevan ropa, comida y medicinas reunidas por “habitantes de la capital y de la provincia de Moscú”, según el Kremlin. La mayor parte de la carga son alimentos, pero los Kamaz llevan también 54 toneladas de equipamiento médico y medicinas, 12.000 sacos de dormir y 69 generadores eléctricos.

El expresidente ucranio Leonid Kuchma (que representa al Gobierno de Kiev en el llamado grupo de contacto para la crisis de Ucrania que agrupa a Moscú, Kiev y los separatistas, bajo la tutela de la OSCE), afirmó que la ayuda rusa entrará por un paso fronterizo de la provincia de Járkov, región bajo control de las autoridades centrales. Según Kuchma, el cargamento irá a Lugansk, un bastión separatista cercado por las fuerzas ucranias. Unos 250.000 habitantes —de los 420.000 que tenía antes del conflicto— permanecen en esa ciudad sin agua potable ni gas, y con escasez extrema de alimentos.

Valeri Chali, subjefe del gabinete del presidente ucranio, Petró Poroshenko, aseguró que la columna de camiones rusos no circulará por territorio ucranio, sino que su cargamento será trasladado en la frontera a vehículos gestionados por la Cruz Roja. A pesar de estas declaraciones, y de que Dmitri Peskov, el portavoz del presidente ruso, dijo que todos los detalles de la operación humanitaria han sido acordados con Ucrania, no se puede descartar que ésta sea abortada en la frontera, ya que, junto a noticias tranquilizadoras, se informa periódicamente de que en realidad Kiev no ha dado todavía la luz verde.

Laurent Corbaz, responsable de operaciones de Cruz Roja Internacional en Europa y Asia Central, declaraba este martes que aún quedan por aclarar “detalles prácticos antes de que la iniciativa pueda seguir adelante”. La víspera, esta organización había advertido de que participaría en ella sólo si todas las partes involucradas estaban de acuerdo. En el mismo sentido se manifestaron la Unión Europea y la Casa Blanca.

Mientras, la Rada o Parlamento ucranio aprobó este martes el proyecto de ley por el cual Kiev podría introducir 29 tipos de sanciones contra Rusia. El primer ministro, Arseni Yatseniuk, señaló que podrán ser fundamento para aplicar sanciones “la agresión militar directa o indirecta”, el causar daño a “la salud y los bienes de ucranios; la expropiación ilegal de propiedades ucranias; la toma de rehenes; la obstaculización de desarrollo económico estable del país”. Entre las sanciones se contempla prohibir el tránsito del gas ruso hacia Europa.

Según explican medios ucranios, se trata de una ley marco que otorga al Ejecutivo la decisión de aplicar o no sanciones (y cuándo, cómo y contra quién). El Consejo de Seguridad Nacional y Defensa sería el encargado de determinar su aplicación. Hace una semana el Gabinete de ministros ucranio preparó una lista de 172 personas físicas y 65 jurídicas —incluido Gazprom, el monopolio exportador gasístico— a las que se le aplicarían sanciones.

La UE pide garantías

IGNACIO FARIZA, Bruselas

Bruselas quiere garantías de que el convoy enviado este martes por el Gobierno ruso a Ucrania contiene, únicamente, ayuda humanitaria. La comisaria europea de Cooperación Internacional, Kristalina Georgieva, pidió este martes una aclaración urgente de que lo que portan los 280 camiones enviados por Moscú “es exactamente eso, ayuda humanitaria”. La comisaria remarcó que el Kremlin debe respetar los principios de “imparcialidad, neutralidad e independencia” y reiteró que las autoridades ucranias han de autorizar cualquier movimiento en su territorio.

Tanto la Comisión Europea como la OTAN temen que Rusia esté disfrazando de misión humanitaria una operación para reforzar a las milicias prorrusas que combaten en el este de Ucrania.

El Ejecutivo comunitario, por boca de Georgieva, anunció este martes que destinará 2,5 millones de euros a dar soporte a los 118.000 desplazados internos en el país y a los casi cuatro millones de personas que ahora regresan a sus casas, situadas en zonas ocupadas por los rebeldes independentistas y recientemente liberadas por el Ejército ucranio. Hasta ahora, la ayuda europea se había limitado a una aportación de 250.000 euros para apoyar las operaciones de la Cruz Roja sobre el terreno.

Aunque la comisaria de Cooperación no ha precisado cómo se concretará esta nueva línea de ayuda, sí ha querido marcar una clara separación entre la asistencia europea anunciada este martes y el convoy enviado por el Gobierno de Vladímir Putin. “La ayuda de la UE se canalizará a través de sus socios sobre el terreno y en coordinación con la ONU. La decisión de Rusia de dar ayuda humanitaria ha sido tomada, únicamente, por la propia Rusia”, concluyó.

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