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El tripulante donostiarra, un joven alegre que soñaba con viajar

Agustín Comerón e Isabel Gost, dos pilotos de Mallorca, encabezaban la tripulación del avión desaparecido en Malí

Agustín Comerón e Isabel Gost, residentes de Baleares, pilotaban el avión desaparecido este jueves entre Burkina Faso y Malí. Sobre el mediodía, representantes de la compañía Swiftair contactaron directamente con los familiares de los tripulantes para comunicarles que se había perdido contacto con el avión y que éste estaba en situación de desaparecido. Junto a ellos volaban cuatro auxiliares de cabina, todos españoles y uno de ellos, Raúl Montero Rodríguez, natural de San Sebastián.

Los equipos de asistencia psicológica de la Cruz Roja de Mallorca –que mantienen un convenio de colaboración con la empresa de aviación para estos posibles casos traumáticos- atendieron a partir del mediodía de ayer a los familiares del piloto Agustín Comerón, que reside en Marratxí, y de la segundo piloto, Isabel Gost, que habita Sa Pobla.

Nacionalidades del pasaje

En el avión desaparecido viajaban 110 personas y seis miembros de la tripulación, estos de nacionalidad española. Entre los pasajeros hay 51 ciudadanos de Francia, 24 de Burkina Faso, 8 de Líbano, 6 de Argelia, 5 de Canadá, 4 de Alemania, 2 de Luxemburgo, y uno de Bélgica, Suiza, Nigeria, Egipto, Camerún, Ucrania, Malí y  Rumanía

La madre de Gost recibió la visita, a la una del mediodía, del alcalde de Sa Pobla, Biel Serra, que retrasó una junta de portavoces para acompañar a los familiares. Durante la etapa que estuvo en paro, la piloto montó como empresaria una moderna guardería-escuela infantil, Confits. Nacida hace 42 años en una familia de agricultores, Gost tiene la categoría de comandante. En 1995 empezó a trabajar con Spainair y cuenta con más de 7.000 horas de vuelo. Tiene otros dos hermanos y no tiene hijos.

El alcalde de Marratxí, Tomeu Oliver, también visitó a la mujer del piloto Agustín Comerón y expresó públicamente su apoyo a la familia, residente del pueblo. A las 18 horas, Oliver en su cuenta de Twitter lamentó “el trágico accidente”. Antes de enrolarse en Swiftair, Gost y Comeron trabajaron en Spanair, compañía con base en Palma, que cerró.

El auxiliar de vuelo donostiarra era un apasionado de los viajes, según define Alex Lesaka, compañero de Montero Rodríguez en el colegio Mundaiz. El tripulante, de 28 años, se diplomó en Turismo en la Universidad de Deusto y trabajó en varios hoteles de la capital guipuzcoana hasta que decidió irse a Madrid para estudiar en una escuela un curso de tripulante de cabina de pasajeros.

“Ha sido siempre un chaval muy alegre, un tío en el que siempre has podido confiar, ha sido un palo muy duro, siempre estaba ahí, dispuesto a ayudar. Estuve hace poco tiempo con él, andaba con curro, viajando, que era lo que le gustaba a él", asegura su amigo del colegio, que ayer, cuando recibió la noticia no podía dar crédito a lo que había pasado.

Los padres de Montero Rodríguez, que regentan una cafetería en pleno centro de San Sebastián, junto a la catedral del Buen Pastor, se enteraron de que el vuelo en el que viajaba su hijo podría haber sufrido un accidente en el mismo establecimiento. Hoy, un cartel en la puerta del local explica que permanece cerrado por "asuntos familiares graves".

"No nos lo creíamos, ayer lo comentaba con gente que hacía tiempo que no nos veíamos, tener que hablar, tener que vernos para este tipo de cosas... Es algo que ves en la tele y que pasa tan lejos y te enteras que una persona que conoces de toda la vida iba allí, es un palo, la verdad que sí", añade su compañero del colegio. Montero Rodríguez comenzó a trabajar para Swiftair el año pasado.

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