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El Ejército ucranio lanza una ofensiva contra el feudo rebelde de Lugansk

Medio centenar de tanques participan en la acción, mientras sube la tensión con Moscú tras un bombardeo desde Ucrania

Lanzamisiles del Ejército ucranio en Siversk, en la región de Donetsk.
Lanzamisiles del Ejército ucranio en Siversk, en la región de Donetsk. AP

El Ejército ucranio lanzó ayer una gran ofensiva contra la ciudad de Lugansk, en la que participan medio centenar de tanques, según anunciaron representantes de las fuerzas rebeldes prorrusas en esa provincia que se ha autoproclamado República Popular. También están atacando la vecina Donetsk, en un intento de bloquear los dos principales centros de los separatistas.

La ofensiva ucrania se intensificó después de que los rebeldes mataran a decenas de soldados ucranios en un ataque con misiles el viernes pasado. La situación en el frente motivó al presidente ucranio, Petro Poroshenko, a declinar la invitación que le había hecho Dilma Rousseff para que asistiera a la clausura del Mundial de fútbol, en Río de Janeiro, donde se esperaba que pudiera reunirse con el mandatario ruso, Vladímir Putin.

El objetivo de Kiev es sitiar a los bastiones separatistas y obligarlos a abandonar la lucha. Poroshenko ha dicho que estará dispuesto a negociar algunas concesiones a las provincias orientales, pobladas en gran parte por rusohablantes, una vez que depongan las armas.

Mientras tanto, la tensión con Moscú aumentó después de que un proyectil ucranio cayera en una vivienda de una localidad rusa cercana a la frontera con Ucrania, causando la muerte de un hombre e hiriendo a otras dos personas. El Kremlin —que antes había denunciado la caída de proyectiles en territorio ruso, pero sin que hasta hoy hubiera habido víctimas mortales— reaccionó con una enérgica protesta que fue transmitida al encargado de negocios ucranio en Moscú. Rusia advirtió que las consecuencias del incidente pueden ser “irreversibles” y responsabilizó del bombardeo al Ejército del vecino país.

El proyectil cayó en la localidad rusa de Donetsk —homónima de la capital de la región ucrania que también se ha autoproclamado independiente—, que queda en la provincia de Rostov, en la mañana de ayer, y tanto las fuerzas gubernamentales como los rebeldes negaron haber sido los autores del disparo. El ministerio ruso de Exteriores señala en su nota de protesta que “el incidente demuestra la peligrosísima escalada de tensión en la zona de la frontera ruso-ucrania” y exige la toma urgente “de medidas eficaces para eliminar provocaciones”.

En Ucrania, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional desmintió que los rebeldes hubieran derribado un helicóptero, como habían asegurado a la agencia rusa Ria Nóvosti. En declaraciones al mismo medio, Andréi Lysenko afirmó que “todos los aviones y helicópteros que participan en la operación” contra los separatistas están en “perfectas condiciones” y que “ninguno ha sido derribado en los últimos tres días”. El mismo Lysenko calificó de “tonterías” las acusaciones por parte de Moscú de haber disparado el proyectil que cayó en territorio ruso e insinuó que pudo haber sido obra de los “terroristas” (como Kiev llama a los rebeldes).