Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El creciente poder de Gabriel amenaza con hacer sombra a Merkel

El vicecanciller alemán encabeza la revisión de la política europea de austeridad

Merkel Gabriel, en un acto en Berlín el 1 de abril. Ampliar foto
Merkel Gabriel, en un acto en Berlín el 1 de abril.

Mientras Angela Merkel se comprometía el pasado viernes con el resto de líderes de la UE a aplicar con “flexibilidad” las normas fiscales que atenazan al sur de Europa, Sigmar Gabriel observaba complacido cómo salía adelante su proyecto estrella. Con el visto bueno del Bundestag a la controvertida ley sobre energías renovables, el número dos del Gobierno alemán y líder de los socialdemócratas se apuntaba un tanto y ponía el broche final a unos días en los que ha ocupado, por motivos muy distintos, el centro de la escena política. La hiperactividad de Gabriel muestra su creciente influencia y deja en el aire una pregunta que estos días muchos se hacen en Berlín: ¿Supone este poder cada vez más patente un peligro para la canciller Merkel?

Las dos semanas de estrellato de Gabriel comenzaron el pasado día 16. Entonces aprovechó una visita a Francia para echar un capote a los países con más problemas para salir de la crisis al pedir que Bruselas no tuviera en cuenta ciertos gastos a la hora de medir su déficit. La canciller reaccionó con una negativa cerrada a cambiar una coma del Pacto de Estabilidad. La solución final acordada en Bruselas da la razón a los dos –el acuerdo no se modifica, pero sí se buscarán fórmulas con los que aplicar la famosa flexibilidad—; pero el anuncio de Gabriel en Francia le permitió tomar la delantera política ante su jefa en el Gobierno. Esta iniciativa se vio reforzada por las fotografías de una cumbre socialista en la que el ministro alemán se sentaba en igual de condiciones con presidentes como François Hollande o primeros ministros como Matteo Renzi. “Nadie quiere tocar el Pacto de Estabilidad, sino redefinirlo de manera creativa”, explicaba Gabriel más tarde, al tiempo que recordaba que los alemanes, cuando lo habían necesitado, también habían disfrutado de una actitud más tolerante por parte de Bruselas.

El dirigente del SPD gana influencia por su defensa de las energías renovables

“Es evidente que hay una lucha en el seno del Gobierno. Es la primera vez que Merkel no impone su agenda, algo que también ha quedado patente en su evolución sobre la candidatura de Jean-Claude Juncker a la Comisión Europea. La novedad es que la canciller sufre presiones por varios flancos, en el externo por líderes como Renzi, y en el interno del SPD”, sintetiza la politóloga Ulrike Guérot, directora del Laboratorio sobre Democracia Europea.

Es cierto que el poder de Gabriel no ha hecho más que crecer en el medio año que lleva al frente del superministerio de Economía y Energía. Pero todavía es pronto para saber si el SPD, que mejoró sus resultados en las elecciones europeas respecto a las alemanas de hace nueve meses pero quedó a ocho puntos de los democristianos, se ha convertido en una amenaza para la CDU. Stefan Kornelius, periodista del Süddeutsche Zeitung con buenos contactos en el círculo de Merkel tras escribir su biografía autorizada, cree que la canciller está midiendo sus posibilidades. “Gabriel ha visto margen para actuar y mostrar su independencia de Merkel en un asunto que tiene más de simbólico que real. Pero se ha metido en muchos temas a la vez, y está por ver que salga bien parado de todos. Cuestionar la austeridad puede hacerle ganar muchos amigos en Grecia, pero no tantos en Alemania. El gran beneficiado de todo esto es Renzi, no Gabriel”, dispara.

Los asuntos que menciona Kornelius van desde una pelea con Bruselas por la ley de energías renovables –que le han llevado a acusar al comisario europeo Competencia, Joaquín Almunia, de querer tomar a Alemania como rehén— a una reunión secreta con los líderes del partido izquierdista Die Linke para tantear las posibilidades —por ahora bastante inverosímiles— de futuros acuerdos de coalición. Un encuentro del que, según Spiegel Online, no había informado a Merkel.

El hombre que lidera a los socialdemócratas desde hace un lustro y que fue jefe de Gobierno del Estado de Baja Sajonia y ministro de Medio Ambiente sabe cuándo debe dar la batalla y cuándo es mejor rendirse por anticipado. Lo demostró la semana pasada cuando aceptó que fuera la CDU la que eligiera al comisario alemán a costa de echar un jarro de agua fría al autopostulado Martin Schulz, que repetirá como presidente del Parlamento Europeo. “Ha quedado patente que para el líder del SPD es más importante preservar la paz en la gran coalición, y por ende su poder dentro de ella, que satisfacer las ansias de Schulz para entrar en la Comisión”, comenta con sorna el diputado de Los Verdes Manuel Sarrazin.