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Iglesias salvadoreñas proponen relanzar diálogo con maras, sociedad y gobierno

Sectores conservadores advierten acerca del peligro que corre El Salvador de ser declarado un Estado fallido ante la organización y el armamento sofisticado de las pandillas

Maras presos en el penal de Izalco, al occidente de El Salvador.
Maras presos en el penal de Izalco, al occidente de El Salvador.

Líderes de nueve iglesias salvadoreñas, encabezados por el obispo católico castrense Fabio Colindres, propusieron este martes al presidente electo Salvador Sánchez Cerén un relanzamiento de lo que ellos llaman “una estrategia de pacificación basada en el establecimiento de un mecanismo formal de diálogo con las pandillas”, con el fin de detener la escalada de violencia asociada a estas agrupaciones criminales que en Centroamérica se conocen como maras.

El antecedente de este diálogo sería la llamada tregua entre las maras que data de marzo de 2012 y en el que el propio obispo Colindres incurrió como mediador entre los líderes de la Mara Salvatrucha (MS13) y la pandilla Barrio 18, quienes pactaron dejar de matarse entre sí y dejar de asesinar a terceros, con vistas a aplacar la violencia que hasta entonces causaba entre 14 y 15 asesinados diariamente. Luego del controversial pacto los asesinatos se redujeron a entre 6 y 5 diarios, sin embargo, en la actualidad hay un ascenso de los homicidios que las autoridades calculan entre 8 y 9 diarios.

Los religiosos salvadoreños, entre ellos reconocidas figuras sociales como el obispo luterano Medardo Gómez y anglicano Martín Barahona, se han agrupado en la Iniciativa Pastoral por la Vida y por la Paz, que reconoce el agobio que vive la sociedad salvadoreña y la incapacidad que se ha tenido para resolver la problemática de la violencia. “Por tal razón con humildad abrimos nuestras puertas y tendemos nuestras manos para generar este vital acercamiento, esta iniciativa pacificadora”, indica la proclama religiosa.

El excomandante guerrillero y político izquierdista Sánchez Cerén asumirá el 1 de junio próximo y una de sus promesas más importantes en la campaña electoral fue la de combatir la criminalidad con el peso de la ley, pero también con inteligencia y con programas de prevención. Por tal motivo los nueve líderes religiosos proponen al gobierno entrante que se relance una estrategia de pacificación consistente en varias etapas: un diálogo entre la sociedad civil y las pandillas; otro diálogo entre las pandillas entre sí y un diálogo entre la sociedad civil y el gobierno.

Aclaran los firmantes de la propuesta que no es una iniciativa para que el gobierno negocie con las pandillas o grupos delictivos, pero el gobierno debe “asumir responsablemente la solución integral del problema de la violencia, atendiendo las causas estructurales que la generan”, aseveró el obispo Colindres, quien también recalcó que el gobierno debe, junto con la sociedad civil organizada, diseñar programas de prevención, reinserción y de rehabilitación de quienes estén fuera de la ley.

Mientras se conocen este tipo de iniciativas pacificadoras, como la que también lanzó el pasado 17 de abril el ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Perdomo, cuando llamó a los líderes pandilleros dejar de matar y de extorsionar, e incorporarse a un diálogo pacificador con la sociedad civil, en las calles la realidad es dramática y aterradora: sólo el lunes se escenificaron dos fuertes ataques armados y calculados de las maras: una primera emboscada fue contra un taxi que transportaba a pandilleros recién liberados de una bartolina policial; en la acción fulminante y a plena luz del día en San Salvador, fueron asesinados tres pandilleros y el taxista, otro más resultó herido. Otra emboscada fue ejecutada por pandilleros contra agentes policiales en Zacatecoluca, zona central de El Salvador, en horas de la mañana; los mareros usaron subametralladoras UZI y lograron herir a dos de los tres policías que se conducían en el vehículo.

En lo que va de año se han realizado 62 ataques directos en contra de agentes policiales; no sólo a patrullas, sino contra puestos de la Policía Nacional Civil (PNC), así como a agentes que gozan de vacaciones o de licencia. Cuatro agentes han muerto y una decena de heridos han causado estos ataques en lo que va de mes de abril del presente año.

Por su parte, sectores conservadores así como algunos expertos locales, como Rodrigo Ávila, exdirector de la Policía Nacional Civil (PNC), y Carlos Ponce, criminalista y columnista de medios de prensa, comentaron el peligro que El Salvador enfrenta por el desarrollo logrado por las pandillas desde que se alcanzó la tregua en 2012. Ávila advirtió que El Salvador podría convertirse en "un Estado fallido" si se sigue permitiendo a las pandillas criminales una mayor beligerancia como están demostrando en los últimos ataques o si se les sigue dando espacio de interlocución por medio de procesos de diálogos o establecimientos de treguas, como ha ocurrido en el presente gobierno de corte izquierdista.

Por su parte, el criminalista Ponce consideró que los recientes ataques directos de los pandilleros contra la Policía Nacional Civil, evidencia los niveles de organización y armamento logrado por las pandillas. También denunció el hecho de que existen evidencias de nexos entre agentes de la policía con las pandillas, así como de "diálogos oscuros" entre las pandillas y los partidos políticos, como se dio en la época de la campaña electoral cuando las pandillas declaraban por cuáles candidatos votar y por cuáles no.