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Libia cede y logra desbloquear dos de los puertos petrolíferos rebeldes

Expectación en los mercados con el precio del petróleo por la reapertura de varias terminales libias

El carguero de bandera norcorena Morning Glory en su entrada al puerto de Zawiya tras ser rescatado por los Seal norteamericanos
El carguero de bandera norcorena Morning Glory en su entrada al puerto de Zawiya tras ser rescatado por los Seal norteamericanos EFE

La aventura de las milicias rebeldes terminó tras ocho meses y el débil Gobierno libio respira ya más tranquilo así como los mercados mundiales pendientes del precio de referencia del petróleo. El domingo se cerró un acuerdo en Libia de apenas una página del que estaban muy vigilantes en las citiesde Londres, Nueva York y en la OPEP, la organización de países exportadores de petróleo. El Gobierno libio cedió finalmente a las presiones y ha prometido a los insurgentes que olvidará sus amenazas de utilizar el Ejército, hará caso omiso de los cargos judiciales por su actuación y les abonará sus salarios perdidos en este tiempo. A cambio, los puertos bloqueados por las milicias desde julio reabrirán sus terminales y el país retomará su producción de petróleo en el menor tiempo y la mayor cantidad posible.

Las pérdidas eran billonarias y ayer, en Londres, el volumen de negocios ya aumentó un 30%. El pacto ha sido oficializado este lunes en la página web del Gobierno libio y por el ministro de Justicia, Salah al-Marghani, en la ciudad de Benghazi.

Las autoridades retomarán teóricamente el control de todos sus puertos petrolíferos (nueve), con lo que eso supone de cara a reiniciar un periodo normal de exportaciones y de producción del crudo, que cayó de los casi 1,4 millones de barriles diarios que se generaban hace tres años, antes de la caída del dictador Muamar Gadafi, a los apenas 150.000 que se logran obtener ahora.

Los rebeldes federalistas del grupo Barqa tomaron por la fuerza con miles de sus hombres el control de cuatro puertos clave en el golfo de Sirte (Es Sider, Ras Lanuf, Zueitina y Hariga) en julio pasado. Su actual líder, Ibrahim Al-Jedran, era hasta entonces uno de los comandantes responsables de la vigilancia de esas instalaciones estatales. Hartos de las denuncias de corrupción, de que el Gobierno beneficiase más a la capital Trípoli en detrimento de esta región Cirenáica, que produce la mayoría de los hidrocarburos del país, los rebeldes se hicieron con el mando en esos puertos y bajo la amenaza de la violencia aprovecharon para reclamar más dinero y más autonomía. Sobre esas demandas se desconoce qué han obtenido.

Las autoridades de Trípoli, muy cuestionadas por diversos casos de corrupción y por su flojedad para mantener la unidad sobre las tribus y los líderes locales, intentaron ciertas posiciones de autoridad que se vieron desbordadas por casos tan estrambóticos como el del Morning Glory, el buque pirata de bandera norcoreana que logró cargar sus bodegas de petróleo en Es Sider pese al bloqueo teórico de las fuerzas armadas. El barco tuvo que se rescatado finalmente en Cripre por las fuerzas especiales de los marines norteamericanos.

El ministro de Justicia y el líder rebelde confirmaron este domingo, por distintas fuentes, que dos de esos puertos bloqueados, Zueitina y Hariga (con una capacidad de producción de 200.000 barriles diarios) volverán a funcionar en breve. Los otros dos puertos reabrirán en dos o cuatro semanas y podrían liberar de entrada otros 560.000 barriles diarios.