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Obama advierte a Rusia de que una intervención en Ucrania “tendrá costes”

El presidente de EE UU no especifica qué medidas podría adoptar su país y señala que una violación de la soberanía del país eslavo sería "desestabilizadora"

El presidente de EE UU, Barack Obama, durante su intervención sobre Ucrania.
El presidente de EE UU, Barack Obama, durante su intervención sobre Ucrania. REUTERS

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha advertido a Rusia de que cualquier tipo de intervención militar en Ucrania tendrá consecuencias. El mandatario reaccionaba así a las informaciones de que hombres armados habían tomado los principales aeropuertos y edificios oficiales de Crimea, una región ucrania con mayoría rusa. Obama no ha concretado qué tipo de medidas adoptaría su país si se confirma la injerencia rusa, si bien, el contenido del aviso del mandatario ha sido marcadamente diplomático.

“Una intervención militar en Ucrania tendrá costes”, ha señalado el presidente, quien ha asegurado que está profundamente preocupado por las informaciones de la intromisión rusa en el Estado europeo. En una breve comparecencia ante la prensa que no estaba prevista, Obama se ha mostrado tajante sobre “los efectos desestabilizadores de una violación de la soberanía ucrania", una circunstancia que, ha señalado, no interesa ni a EE UU, ni a Europa, ni a Rusia y que “representaría una profunda interferencia en asuntos que únicamente deben ser determinados por el pueblo de Ucrania" y "una violación de su compromiso de respetar la autonomía" del país.

Una intervención militar en Ucrania tendrá costes”

Barack Obama

La del presidente ha sido la última de las advertencias que varios miembros de su Administración han hecho al Kremlin sobre una posible intromisión en el complicado proceso político que está viviendo el país y que se ha acelerado en los últimos días con el abandono del poder y del país del anterior presidente ucranio, Víctor Yanúkovich. Por la mañana, el secretario de Estado, John Kerry, hablaba con su homólogo ruso, Sergei Lavrov, -por segunda vez en 48 horas- para esclarecer quién se encuentra detrás de las tropas armadas de Crimea, un día después de que le señalara que una violación de la integridad ucrania por parte de Rusia “sería un grave error”. El jueves y desde Bruselas, el secretario de Defensa, Chuck Hagel, pedía a Rusia que se abstuviera de realizar “acciones provocativas”.

El mandatario estadounidense no ha concretado qué medidas estaría dispuesto a adoptar si se confirma que Rusia ha violado la integridad territorial de Ucrania. En Washington, varios legisladores se han mostrado a favor de no desdeñar una respuesta militar. “EE UU debería tomar una respuesta armada como una opción”, señaló el jueves el republicano Adam Kinzinger, miembro del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, tras conocerse que tropas rusas habían realizado maniobras cerca de la frontera con Ucrania.

Más allá de la beligerancia en el Capitolio, la advertencia de Obama, es, ante todo, un llamado a una solución diplomática del conflicto. Entre las opciones que baraja la Casa Blanca, varios medios de comunicación estadounidenses dan por hecho un boicot a la próxima reunión del G-8 el próximo verano en Sochi. El número dos de los republicanos en el Congreso, Eric Cantor, ha sugerido la imposición de sanciones a los particulares rusos que interfieran en la política nacional ucrania.

El presidente ha insistido en que EE UU seguirá trabajando con la comunidad internacional, incluida Rusia, para tratar de resolver lo que ha calificado de “situación inestable” en Ucrania. Obama ha recordado que ha tratado el asunto con su homólogo ruso, Vladimir Putin, y que el vicepresidente Joe Biden ha asegurado al Primer Ministro ucranio el pleno respeto de Washington a su soberanía.

Entre las opciones que baraja la Casa Blanca, varios medios de comunicación estadounidenses dan por hecho un boicot a la próxima reunión del G-8 el próximo verano en Sochi

En este sentido, Kerry ha llamado a la cautela. “La cuestión es comprobar si lo que ha pasado supone un cruce de la línea roja y en este sentido vamos a ser muy cuidadosos a la hora de hacer cualquier tipo de juicio sobre el particular”. Lavrov ha asegurado al secretario de Estado que Rusia “no tenía ninguna intención de violar la soberanía de ninguna nación”. “Yo le he dejado claro que esa afirmación podía malinterpretarse en las actuales circunstancias”, ha puntualizado el jefe de la diplomacia estadounidense. Obama ha advertido de que EE UU "va a seguir con mucha atención la sucesión de los acontecimientos" en Ucrania.

Desde el recrudecimiento del conflicto en Ucrania en las últimas semanas, EE UU ha tratado de eludir cualquier tipo de fricción directa con Rusia sobre la situación. El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, antiguo corresponsal de la revista Time en Rusia, ha apelado en estos días a su conocimiento de la política del país y  ha negado cualquier comparación con la época de la Guerra Fría.

El de Ucrania es el último episodio de tensión entre ambos países en una relación que se ha ido deteriorando progresivamente con sus desencuentros sobre Siria e Irán, primero, el asilo temporal al excontratista de la NSA, Edward Snowden, en verano, y la oposición a la legislación antigay, puesta de manifiesto durante los Juegos de Invierno de Sochi con la delegación de perfil bajo enviada por la Administración Obama.

El presidente ha insistido en que EE UU seguirá trabajando con la comunidad internacional, incluida Rusia, para tratar de resolver lo que ha calificado de “situación inestable” en Ucrania

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