Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Siria se retrasa con el primer plazo de eliminación de su arsenal químico

Los combates y el mal tiempo, con carreteras cortadas por la nieve, impiden que lleguen los vehículos que deben transportar la carga al puerto de Latakia

Aspecto de una calle de Homs, el 24 de diciembre.
Aspecto de una calle de Homs, el 24 de diciembre. REUTERS

El 31 de diciembre, la parte más peligrosa del arsenal químico de Siria debería estar asegurada, embarcada ya y saliendo del país para ser destruida en el extranjero. Sin embargo, parece que no será posible cumplir con la fecha, prevista en el acuerdo entre el régimen de Damasco y las principales potencias occidentales. Lo avanzan la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) y el Gobierno ruso. Una combinación de inconvenientes tiene la culpa: la mala climatología ha impedido que lleguen a tiempo los vehículos que tienen que trasladar el material y las carreteras principales hacia la costa, hasta el puerto de Latakia, han estado cortadas por la nieve y también por los combates entre el Ejército y los rebeldes. Por ahora ninguna fuente oficial confirma cuándo podrá estar listo el porte.

El jefe de Logística de la OPAQ, Franz Krawinkler, ha dicho esta mañana a la cadena ORF, la televisión oficial de Austria, que “habrá retraso muy probablemente”. “Debido a las diversas influencias externas, incluyendo el clima, ciertos suministros logísticos que son necesarios para el transporte no pudieron ser entregados a tiempo”, explica.

Mijail Ulianov, director del Departamento de Desarme del Ministerio de Exteriores ruso, ha confirmado este extremo a la agencia RIA Novosti. “La retirada aún no ha comenzado”, señaló tras un encuentro en Moscú con expertos norteamericanos, europeos, de Naciones Unidas y de la OPAQ, amparado por su Gobierno y que busca aportar ideas “seguras” a la eliminación de estas armas. El material aún está siendo “empaquetado”, detalla.

Ulianov confirma que Rusia mandó la pasada semana por vía aérea 75 vehículos blindados a Siria para transportar la carga desde distintos arsenales, concentrados en lugares protegidos tras haber estado repartidos estos años, según la Inteligencia de Estados Unidos, en no menos de 17 silos diferentes. Ahora las fuerzas del régimen han tomado ya la carretera que conecta Damasco con Latakia y los coches han llegado a los almacenes, pero al retraso pasado Moscú teme que se sume ahora el del viaje hacia el mar, “con tramos peligrosos”, que aún queda por delante. “Puede ser un trayecto traicionero”, avisa el diplomático.

Fuentes rusas aseguran que el material "está siendo aún embalado"

Justo el viernes, el vicecanciller ruso obviaba este retraso e informaba de que la primera fase de los trabajos estaba completada y que la segunda se podría tener para abril como máximo. “Estamos seguros de que seremos capaces de completar el proceso”, abundó.

El acuerdo internacional obliga a Siria a sacar del país antes de fin de año “los productos más críticos”, entre los que se incluyen unas 20 toneladas de gas mostaza y toxinas mortales que pueden servir de base al sarín o el agente nervioso VX. En el extranjero se destruirán de forma controlada, antes de mediados de marzo. Todas las demás armas, menos peligrosas, deben estar destruidas antes del 30 de junio.

Este compromiso, plasmado en una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la 2118, frenó la ofensiva estadounidense que parecía inminente contra Siria, después del ataque del 21 de agosto pasado sobre Guta, en la periferia de Damasco, en el que la oposición denuncia que se usó gas sarín para matar a 1.400 personas y herir a otras 3.000, el peor ataque químico en 25 años. Los expertos de la ONU descubrieron evidencias "claras y convincentes" del empleo de sarín en la zona pero no han aclarado quién perpetró el ataque.

Ulianov ha confirmado que los implicados en las negociaciones con Damasco están ultimando el plan para destruir las armas químicas en aguas internacionales, aunque no avanzó más detalles. Tras la negativa de varios países de neutralizar estas armas en su territorio, el plan inicial es que Dinamarca y Noruega manden barcos portacontenedores para llevarse el arsenal lejos de la zona de guerra. Buques rusos y chinos les darán escolta. El Gobierno de Bashar El Asad habría dado ya permiso a estas naves para surcar sus aguas.

Mientras, del interior del país siguen llegando noticias de nuevas muertes. El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos (OSDH) ha emitido un comunicado en el que denuncia que al menos 25 personas han fallecido en la ciudad norteña de Alepo a causa de un ataque del Ejército perpetrado con barriles bomba; consisten en armazones para transportar petróleo o bombonas de gas repletas con explosivo tipo TNT, cargadas de metralla, que se lanzan sin objetivo preciso, de forma indiscriminada.

Este mismo organismo opositor, con sede en Londres, sostiene que desde el 15 de diciembre más de 400 personas han muerto en el asedio a Alepo —la mayor ciudad del país, peleada durante más de un año entre tropas oficialistas y rebeldes— por culpa de estas bombas, principalmente. Damasco insiste en que ataca “objetivos terroristas”.

Según su última denuncia, respaldada por el grupo de derechos humanos INSAAN y la Comisión General de la Revolución Siria, las bombas de hoy cayeron sobre un mercado de fruta y verdura en el barrio de Tarik Al Bab. La zona estaba repleta de gente, a media mañana. Las agrupaciones hablan de “masacre” y sostienen que muchos edificios han sido dañados, uno de ellos al menos se ha hundido por completo. Entre los afectados hay un hospital. Entre las víctimas mortales estaría un destacado activista local, Ahmad Al Hajji, muy presente en los medios de comunicación críticos con el Gobierno.

El OSDH ha denunciado también la muerte de 60 personas, ayer, en las montañas de Qalamoun, en una emboscada. Afirma que eran rebeldes, pero el Consejo Nacional Sirio, máximo órgano de representación de los opositores, sostiene que eran civiles.

En los últimos días, informa Reuters, las fuerzas de El Asad han recuperado terreno en el sureste de Alepo, en la zona más agrícola, y también ha logrado importantes avances sobre los suburbios de Damasco.