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México y EEUU explotarán el petróleo de las aguas fronterizas del Golfo de México

El Senado estadounidense ratifica el acuerdo después de que el Congreso mexicano aprobara la reforma energética

El presidente mexicano Enrique Peña Nieto promulga los cambios constitucionales para abrir el sector energético a la inversión privada

Una plataforma petrolera de Pemex en el Golfo de México.
Una plataforma petrolera de Pemex en el Golfo de México.

Una vez que la reforma energética de México ha sido aprobada por el Congreso mexicano, el Senado de Estados Unidos ha ratificado el miércoles el Acuerdo Transfronterizo de Hidrocarburos que tenía pendiente con México desde febrero de 2012. El pacto plantea las bases para que México y Estados Unidos exploren y desarrollen juntos los yacimientos petroleros en el Golfo de México que están más allá de las fronteras marítimas de ambos países y que no han sido explotados por la ausencia de un convenio para hacerlo.

El acuerdo ha quedado confirmado por ambos países la misma semana que México ha cambiado históricamente su Constitución para abrir el sector energético a la inversión privada. La confirmación del Senado estadounidense es un gesto de aprobación a la reforma energética mexicana, más que un trámite para dar certeza jurídica a las extracciones de petróleo en las fronteras marítimas en el Golfo de México.

El senado mexicano había aprobado el pacto desde abril de 2012 y para poder ponerse en marcha era necesaria la ratificación lograda el miércoles por la Cámara alta del Congreso estadounidense durante la aprobación del presupuesto bipartidista. “Este acuerdo establecerá un marco responsable y seguro para explorar, desarrollar y compartir ganancias de las fuentes de hidrocarburos que están en aguas más allá de la zona económica exclusiva de cada país”, ha explicado la Casa Blanca en un breve comunicado.

Este trato binacional establece las reglas para plantear proyectos colaborativos de extracción de petróleo entre las compañías estadounidenses y Petróleos Mexicanos (Pemex) en aquellos yacimientos que excedan su extensión más allá del territorio marítimo de cada país en el Golfo de México. El acuerdo regula los costos y las ganancias de cada país en la extracción de crudo en una superficie de unas 600.000 hectáreas en el Golfo de México donde se estima que es posible obtener unos 172 millones de barriles de petróleo y 304 billones de pies cúbicos de gas natural.

Debido a que la ley mexicana ha sido estricta en los últimos 75 años sobre el manejo de los hidrocarburos en el subsuelo del país –hasta hoy la Constitución establecía que su manejo era tarea exclusiva del Estado, a través de Pemex-- México y Estados Unidos no podían compartir la producción petrolera. Fue en 2008, a partir de una tímida reforma energética promovida por el expresidente Felipe Calderón,que se estableció que a partir de un acuerdo conjunto y ratificado por los Senados de ambos países que se podría trabajar para extraer hidrocarburos en la zona transfronteriza. El Departamento de Estado de EE UU ha señalado que México es uno de los tres principales exportadores de petróleo hacia Estados Unidos, mientras que los estadounidenses son los proveedores número uno de los productos refinados que llegan a México, de ahí que el acuerdo transfronterizo sea clave.

Este viernes, el presidente Enrique Peña Nieto ha promulgado la reforma energética que permitirá que el Estado mexicano celebre contratos de servicios, utilidad y producción compartida, así como licencias con compañías privadas para la exploración y explotación de hidrocarburos en el subsuelo de México. Esta reforma es la más aperturista desde 1938 cuando el general Lázaro Cárdenas expropió la industria petrolera. La administración de Peña Nieto ha insistido en que el Estado mexicano conserva la propiedad de los hidrocarburos del subsuelo mexicano y que la implementación de la reforma es necesaria para evitar el atraso y las pérdidas de la industria energética del país. Pemex se convertirá en una empresa productiva del Estado que ya no tendrá exclusividad para explotar los yacimientos y comercializar los energéticos.

Peña Nieto destacó que la reforma establece un marco jurídico “de avanzada” para que el sector energético aporte riqueza a México. El presidente indicó que la elevación de la calificación crediticia de México, de BBB a BBB+, por parte de la evaluadora Standard and Poor’s –anunciada el jueves-- representa la confianza que existe sobre la implementación de la reforma energética. “La calificación destacó el parteaguas que representa para nuestro país la reforma energética. Este análisis refrenda la confianza que existe en las perspectivas de la economía mexicana y en las reformas transformadoras”, ha dicho el presidente mexicano en la promulgación de la reforma, a la que no asistieron los representantes de los partidos políticos de izquierda y derecha.

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