Dos muertos en saqueos en Argentina

Un joven muere durante robos a supermercados en Córdoba en un paro policial y un comerciante chino, en el asalto a su negocio

Supermercado asaltado en Córdoba, Argentina
Supermercado asaltado en Córdoba, ArgentinaEFE

Los saqueos han vuelto a Argentina y por el momento son dos las personas que han muerto.  Una protesta de la policía en reclamo de mejoras salariales desató en la ciudad argentina de Córdoba –de 1,3 millones de habitantes y situada a 700 kilómetros al noroeste de Buenos Aires- el saqueo de más de 30 supermercados, casas de electrodomésticos, otros negocios y casas durante la tarde del martes y la mañana del miércoles. Un joven de 20 años que participaba de los robos murió de un disparo de origen aún desconocido  y otras 110 personas resultaron heridas mientras dueños y empleados de comercios defendían sus propiedades con armas blancas y de fuego. Además, unos 52 saqueadores fueron arrestados por los policías que no se sumaron a la huelga. El abogado de los uniformados acuartelados anunció en la mañana del miércoles un acuerdo para elevar los salarios y volver a sus funciones. Los policías cordobeses regresaron a custodiar las calles entre aplausos e insultos de los ciudadanos.

A los saqueos en Córdoba se añadió otro en la madrugada del miércoles en la localidad de Glew, en la periferia de la capital, conocida como el Gran Buenos Aires. Allí ocurrió la segunda muerte. Varios vecinos intentaron atracar uno de los cientos de supermercados propiedad de inmigrantes chinos en Argentina. Un comerciante murió asfixiado. No obstante, su muerte no estuvo relacionada con los saqueadores.

Los saqueos comenzaron en la ciudad de Córdoba a las cuatro de la tarde del miércoles. En ese momento, el gobernador de la provincia del mismo nombre, el peronista disidente y opositor al kirchnerismo José Manuel de la Sota, se encontraba de viaje oficial entrene Colombia y Panamá. Regresó de urgencia a la una de la mañana, cuando aún continuaban los asaltos a las tiendas. De la Sota advirtió primero que no disponía de dinero para pagar los aumentos que reclaman los agentes, pero finalmente lo encontró. El gobernador precisó que pidió ayuda a la Gendarmería Nacional, pero dijo que no recibió respuesta. Sólo un pequeño grupo de policías, integrado por unos 100 efectivos, intentaban hacer frente a los vándalos en distintos puntos de la ciudad. En la mañana del miércoles, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner anunció que por la noche llegarían a Córdoba unos 2.000 gendarmes.

“Acá hay bandas de delincuentes que andan en moto, que rompen vidrieras… Frente a ese hecho, la fuerza policial están en su recinto sin accionar”, señaló De la Sota. “La policía de la provincia de Córdoba tiene una remuneración que está por encima de las otras fuerzas policiales. Pero aquí de lo que se trata es de que depongan su actitud”, añadió el dirigente peronista disidente. Al día siguiente recalcó que en la ciudad no se produjo “un estallido social”, sino actos vandálicos perpetrados por “bandas de delincuentes”.

Las cámaras de televisión grabaron a decenas de personas que robaban a cara descubierta todo lo que encontraban: bebidas, teléfonos, carritos de bebés, aparatos de aire acondicionado, televisores, alimentos, colchones, frigoríficos… Unos llegaban a pie y otros en motocicletas. Si los agentes intentaban llamar la atención sobre la importancia de su trabajo, lo consiguieron plenamente. Claro que para conseguirlo fue preciso que se quedaran de brazos cruzados, viendo por televisión cómo los atracadores sembraban el caos en la ciudad. A la mañana siguiente, las autoridades municipales suspendieron el transporte, la asistencia a los colegios y declararon un día de asueto administrativo. En la mañana del miércoles varios jóvenes cordobeses colgaron en Facebook fotos con los objetos que habían robado.

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En las últimas semanas se han registrado algunos intentos de saqueos en otras ciudades argentinas, al igual que había sucedido otros finales de año en este país. La semana pasada, en Rosario y sus suburbios, en la provincia de Santa Fe, gobernada por el socialismo, la policía local arrestó a 65 personas en ataques frustrados a comercios donde se registraron cuatro heridos. Hace dos semanas, en un municipio de la periferia de Buenos Aires, San Fernando, gobernado por el peronismo disidente, también hubo varios intentos. Los saqueos muchas veces son organizados por dirigentes políticos del barrio, que responden a otros de mayor envergadura. Pero de ellos participan muchos ciudadanos en situación de pobreza.

En la Argentina de 2002 casi el 60% de la población era pobre. Ahora, esa cifra se ha reducido al 24,5%, según la Universidad Católica. Pero la inflación, que asciende al 25%, afecta en gran medida a los precios de los alimentos, que son el principal consumo de los que menos dinero tienen. No obstante, en el saqueo de Córdoba los robos no se limitaron a los alimentos.

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