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Naciones Unidas estrena en Congo los primeros ‘drones’ para misiones de paz

La organización multilateral despliega dos aeronaves no tripuladas para proteger a los civiles

El jefe de las misiones de paz de la ONU, Herve Ladsous, junto a un casco azul en la presentación de los drones.

Los métodos de las misiones paz de Naciones Unidas están cambiando. Y Congo es el terreno de pruebas. Tras lanzarse el pasado mes de mayo la primera brigada con mandato ofensivo de la historia de los cascos azules en el este de la República Democrática del Congo, Naciones Unidas ha inaugurado este martes en la misma zona el primer drone azul, en lo que supone el estreno del uso de aviones no tripulados en operaciones de paz en todo el mundo.

Los dos aparatos –que no son azules sino blancos, como todos los vehículos de la misión de cascos azules-, han sido construidos por la empresa italiana Selex ES, una filial del gigante Finmeccanica. Las aeronaves se han instalado en Goma, en la capital de Kivu Norte, y es desde esta ciudad, núcleo del conflictivo este del país, desde donde la Misión de Paz de Naciones Unidas en Congo – conocida como MONUSCO- coordinará la nueva herramienta militar. No son drones de ataque, sino de vigilancia, y pretenden ser un “instrumento importante para ayudar a la misión a cumplir su mandato de proteger a los civiles”, asegura el portavoz de la ONU Martin Nesirky.

Los drones “nos darán una información táctica muy precisa y en tiempo real que resultará muy útil”, ha dicho el jefe de la ONU para las misiones de paz, Herve Ladsous, desde Goma, adonde ha viajado para asistir al lanzamiento.

De momento son dos aparatos, pero se prevé que aumenten hasta cinco. Los otros tres serán desplegados entre marzo y abril de 2014.

Los aviones harán misiones de reconocimiento y vigilancia, sobrevolarán las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur –las más afectadas por el conflicto- y podrán observar la frontera que les une a Ruanda y Uganda, países acusados de apoyar a los insurgentes en territorio congoleño. Las aeronaves darán apoyo a las tropas de tierra, que cuentan con casi 20.000 cascos azules, y podrán proporcionar información muy valiosa a los 3.000 soldados que forman la Brigada de Intervención, cuyo mandato les autoriza a atacar para neutralizar a los grupos armados que operan en la región. Se espera que cuando logren su máxima capacidad operacional, el próximo marzo, puedan mandar imágenes y datos en tiempo real, y que puedan extender la vigilancia a las 24 horas del día.

Aviones no tripulados en África

El uso de la aeronaves no tripuladas se está extendiendo en África. Algunos países como Nigeria, Etiopía o Ghana han comprado esta tecnología, pero hay dos casos en que los drones y las bases desde las que operan son gestionadas directamente por Estados Unidos: los que sobrevuelan el Sahel (solo de vigilancia) y Somalia (armados y en misión de ataque).

Para vigilar el convulso norte de Malí y su contorno sahariano, el Pentágono envió el pasado febrero dos drones MQ-9 Reapers a la capital de Níger, Niamey. Los datos recogidos en Niamey son analizados por los expertos norteamericanos de la base que se ha instalado sobre el terreno y se comparten también con los comandantes franceses de la Operación Serval –la intervención de Francia en Malí-. En el marco de la lucha contra el terrorismo los aviones sobrevuelan el Sáhara para seguir los movimientos de los grupos yihadistas.

Pero el primer caso es el de Somalia. Allí los aviones no tripulados norteamericanos sí van armados y han lanzado ataques -en los que han muerto también civiles- desde que entraron en acción, en 2007. Su base está en la vecina Djibouti donde la inteligencia francesa y la norteamericana también colaboran.

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