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Asia reacciona con ira ante el espionaje de Estados Unidos

Washington contó con la colaboración de Australia para desarrollar sus operaciones en la región

La revelación, según algunas informaciones, de que las prácticas de espionaje llevadas a cabo por Estados Unidos tenían también lugar en Asia, con la colaboración de Australia, ha provocado la ira en los países de la zona. El Gobierno indonesio ha convocado este viernes al embajador estadounidense por los artículos periodísticos “totalmente inaceptables” que aseguran que la legación americana en Yakarta es una de las que han sido utilizadas por Washington para vigilar llamadas telefónicas y las redes de comunicación en Internet. China y Malasia también han pedido explicaciones. El primer ministro de Australia, Tony Abbot, ha respondido que su Gobierno no ha incumplido la ley.

El diario australiano Sydney Morning Herald ha ampliado una información anterior de la revista alemana Der Spiegel, en la que afirma que un mapa ultrasecreto filtrado por el analista de inteligencia estadounidense Edward Snowden –refugiado en Rusia- muestra 90 instalaciones de vigilancia en embajadas y consulados en todo el mundo, y que las instalaciones en Asia oriental estaban focalizadas sobre China, con centros en la embajada de Estados Unidos en Pekín, y los consulados en Shanghái y Chengdu (capital de la provincia de Sichuan). Fairfax Media –el grupo de medios de comunicación al cual pertenece Sydney Morning Herald- informó el jueves que las embajadas de Australia en Yakarta (Indonesia), Bangkok (Tailandia), Hanoi (Vietnam), Pekín (China), Dili (Timor Oriental), Port Moresby (Papúa Nueva Guinea) y misiones diplomáticas en Kuala Lumpur (Malasia) formaban parte de la red de espionaje.

El ministro de Exteriores de Indonesia, Marty Natalegawa, ha asegurado en un comunicado que su país “no puede aceptar y protesta con rotundidad por las noticias de la existencia de instalaciones de pinchazos en la embajada de Estados Unidos en Yakarta”, informa Associated Press. “Hay que dejar claro que si se confirma, tal acción no es solo una violación de la seguridad, sino también una grave violación de las normas y la ética diplomáticas, y desde luego no está en consonancia con el espíritu de relaciones amistosas entre naciones”. El documento de Snowden afirma que los equipos de vigilancia están ocultos, y cita antenas que “a veces están escondidas en elementos arquitectónicos o en cubiertas de mantenimiento del techo”.

China ha mostrado su “grave preocupación” por lo ocurrido y ha pedido a Estados Unidos que “aclare y dé una explicación” sobre el programa de espionaje. “Requerimos a las amigables misiones diplomáticas y al personal en China que cumplan los tratados internacionales (…) y no se dediquen a ninguna actividad que pueda poner en peligro la seguridad y los intereses de China”, ha afirmado la portavoz de Exteriores Hua Chunying.

Pekín ha echado leña al fuego mediante la prensa oficial, quizás con un objetivo disimulado: debilitar el giro estratégico del presidente estadounidense, Barack Obama, destinado a reforzar la presencia americana y las alianzas en Asia oriental. La agencia oficial china Xinhua ha asegurado este viernes que Estados Unidos arriesga su propia seguridad al no confiar incluso en sus amigos y espiar a sus aliados. “La saga de espionaje de la única superpotencia es picante de infarto. Es hiriente en especial para aquellos que se suponen que son los que más confían en América: sus aliados”. Xinhua también llama a Estados Unidos hipócrita, ya que durante mucho tiempo se ha dedicado a acusar a China de ciberataques.

El Gobierno de Malasia ha señalado que ha pedido aclaraciones al embajador estadounidense y ha dicho que va a investigar la acusación de espionaje. En otros países, las reacciones han sido menos duras. El Consejo de Seguridad Nacional de Tailandia ha calificado las informaciones de “sin fundamento”, mientras que las autoridades de Camboya han dicho que Estados Unidos utiliza la vigilancia electrónica desde hace tiempo y que no es ninguna sorpresa.

Des Ball, un experto en inteligencia australiano, coincide. Afirma que ha visto personalmente antenas encubiertas en cinco de las embajadas citadas por el informe de Fairfax, según Associated Press. Aunque no dice en cuáles, sí advierte que las revelaciones de Der Spiegel no son una sorpresa ni algo fuera de lo corriente. Recuerda que muchos países utilizan normalmente las embajadas como bases para interceptar llamadas telefónicas, y que hay informaciones públicas sobre esto desde hace décadas. “Utilizamos las embajadas para captar cosas que no se pueden captar desde estaciones terrestres aquí en Australia”, afirma Ball, que es profesor en el Centro de Estudios Estratégicos y de Defensa en la Universidad Nacional de Australia.