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Merkel sospecha que fue espiada

La canciller ha telefoneado a Obama para pedir “un inmediato y completo esclarecimiento”

Merkel, el pasado 5 de marzo en Hanover, con un teléfono móvil.
Merkel, el pasado 5 de marzo en Hanover, con un teléfono móvil. EFE

La canciller Angela Merkel protestó el miércoles ante el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, por el posible espionaje de su teléfono móvil por parte de los servicios secretos estadounidenses. Según su portavoz Steffen Seibert, la jefa del Gobierno alemán advirtió a Obama que “rechaza categóricamente estas prácticas, que considera inaceptables”. Seibert confirmó el miércoles por la tarde que Alemania reclamó “un inmediato y completo esclarecimiento” del asunto, después de obtener “indicios sólidos” de que los espías de Washington vigilan las comunicaciones del teléfono celular de la canciller. Seibert añadió que, de confirmarse, el espionaje “supone un grave abuso de confianza” que debería “detenerse de inmediato”. Merkel es una usuaria constante de su teléfono móvil, con el que envía frecuentes mensajes de texto a sus ministros y consejeros. Hasta ahora, el Gobierno alemán había dicho confiar en la privacidad de sus comunicaciones. Jay Carney, portavoz de Obama, aseguró el miércoles que “Estados Unidos no vigila ni vigilará las comunicaciones de la canciller”. No negó Carney que hayan sido espiadas en el pasado.

La drástica reacción alemana tiene su origen en diversas informaciones del semanario de Hamburgo Der Spiegel, que este verano detalló el espionaje masivo de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) sobre las comunicaciones europeas. Tras comprobar estas sospechas, los servicios secretos alemanes alertaron al Gobierno. Ven indicios plausibles de que Merkel está en el punto de mira de los espías al servicio de la Casa Blanca.

La drástica reacción alemana tiene su origen en diversas informaciones del semanario Der Spiegel

La queja de Berlín ante Washington es un paso inusitado y puede interpretarse como un espaldarazo a las pesquisas del diario británico The Guardian y de otros rotativos que, como Der Spiegel, publicaron las filtraciones del exempleado de la NSA Edward Snowden. El informático Snowden se llevó documentos comprometedores sobre la profusa y casi indiscriminada vigilancia a las telecomunicaciones mundiales por parte de Washington y de sus aliados británicos.

La canciller Merkel dijo el miércoles a Obama que espera “cuentas sobre la posible amplitud de las escuchas”. Dichas aclaraciones serán “la contestación a unas cuestiones que el Gobierno federal alemán planteó hace ya meses”. De las palabras del portavoz Seibert se colige que Estados Unidos no ha dado todavía respuesta a las demandas de Cancillería. Las revelaciones de Snowden causaron una enorme polémica en Alemania, donde se acusó a los Gobiernos recientes de connivencia con los espías que monitorizan detalladamente gran parte de las comunicaciones continentales.

Tras confirmar en Washington la conversación entre Merkel y Obama, Carney dijo que los líderes de Alemania y Estados Unidos habían acordado “colaborar más estrechamente” en asuntos de seguridad. No entró el portavoz, sin embargo, en aclaraciones sobre las actividades concretas de la NSA. Alemania insiste en que “entre amigos y aliados” debería poder descartarse este tipo de vigilancia.

Der Spiegel reveló en agosto que Alemania y otros aliados europeos de Estados Unidos, como España, figuran en los puestos intermedios en las listas de prioridades de los espías americanos. Alemania comparte con Francia una prioridad mayor a la de España o Italia y obviamente inferior a las de Irán, Rusia o Afganistán. También la Unión europea es un objetivo medio de los espías. Países como Finlandia o Croacia parecen serles bastante indiferentes, lo mismo que, por ejemplo, Laos o Nepal. Solo Canadá, Reino Unido, Nueva Zelanda y Australia cuentan como aliados. Otros 30, entre ellos Alemania y España, son socios “de tercera clase”, con los que colaboran. O someten a vigilancia. Un documento filtrado por Snowden sostiene que la NSA puede “atacar las señales de casi todos los socios de tercera”. Tras conocer estas informaciones, Merkel protestó a través de su portavoz: “ya no estamos en la Guerra Fría”. Es una alusión a los fantasmas de la partición de Alemania y su sometimiento a las potencias extranjeras tras la II Guerra Mundial.

El Parlamento alemán investiga desde hace meses si la NSA y sus aliados británicos están violando sistemáticamente los derechos de los ciudadanos alemanes. Las novedades solo han llegado, sin embargo, a través de los medios de comunicación. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, denunció recientemente el espionaje de Estados Unidos ante la Asamblea General de Naciones Unidas. Otras revelaciones sobre la NSA han causado sendos escándalos en México y en Francia.

En Alemania, el Partido Socialdemócrata SPD, que está negociando con Merkel la formación del futuro Gobierno, apoyó el miércoles la llamada de la canciller a Obama. Antes de los comicios del 22 de septiembre, los socialdemócratas acusaban a Merkel de tibieza en el tratamiento del escándalo de espionaje.