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Mapa político de las elecciones en Argentina

El kirchnerismo se enfrenta a una oposición dividida entre peronistas disidentes, radicales aliados con progresistas y un partido de derecha

Venta de camisetas en la Plaza de Mayo, Buenos Aires.
Venta de camisetas en la Plaza de Mayo, Buenos Aires. EFE

Los partidos políticos de Argentina explotaron con la crisis que sufrió este país en 2001/2002. Del bipartidismo que la caracterizaba, entre el Partido Justicialista (PJ, peronista) y la centrista Unión Cívica Radical (UCR), dos fuerzas que aglutinan en su seno desde el centroizquierda a la centroderecha, se ha pasado a una gran atomización de esos partidos y a la aparición de otros nuevos. El peronismo kirchnerista comenzó a tejer a partir de su llegada al poder, en 2003, una nueva fortaleza a partir del sello Frente para la Victoria (FpV), mientras que la oposición ha permanecido dividida, con alianzas que se tejen y destejen. Frente a las elecciones legislativas del próximo día 27, el mapa político de Argentina se presenta de una forma, pero nada asegura que no se vaya a modificar más temprano que tarde:

El Kirchnerismo. Abarca desde el PJ, con sus variantes más conservadoras y más progresistas, hasta fuerzas de izquierda. Su líder es la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, pero se abre una gran incógnita sobre quién será el candidato a sucederla en 2015. Puede ser un peronista sin el perfil de izquierda de Fernández, como el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. Pero los kirchneristas de pura cepa, tanto los que militan dentro como fuera del PJ, no digieren a un dirigente de perfil pro mercado como él. Habrá que ver cómo se resuelve esa pelea interna. De momento, el kirchnerismo y sus aliados suman 129 diputados, justo la mitad más uno de los 257 escaños, y 41 senadores, sobre un total de 72. Antes y después de la derrota kirchnerista en la mayoría de los distritos en las elecciones legislativas primarias y obligatorias del pasado agosto, varios legisladores kirchneristas se han pasado a la oposición, con lo que no se descarta que algunos más puedan cambiar de bando tras los comicios del 27 de octubre. Pero también ha ocurrido en estos diez años de gobiernos kirchneristas que más de un legislador elegido por la oposición se ha mudado a las filas progubernamentales. En los próximos comicios, el kirchnerismo pone en juego la mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso.

Peronismo disidente. Diversos dirigentes y militantes peronistas están en contra de Fernández y abogan por posturas más moderadas o conservadoras. Algunos se han opuesto desde el comienzo del Gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) por su inclinación a la izquierda. Otros han dejado el kirchnerismo con el correr de los años, sobre todo en la medida en que la fuerza gubernamental ha ido tomando medidas más radicales. Los peronistas disidentes están divididos entre sí y es difícil que todas las facciones se reconcilien. En la Cámara de Diputados, el Frente Peronista, donde se enrola el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, tiene 14 escaños; el nuevo Frente Renovador del exkirchnerista Sergio Massa suma 11; el Compromiso Federal, de los hermanos Rodríguez Saá, poco proclives a los acuerdos, tiene siete y hay otros cuatro legisladores peronistas dispersos, con lo que en total suman 36. En el Senado, los peronistas antikirchneristas son nueve. En los próximos comicios, el Frente Renovador prevé aumentar la cantidad de diputados.

Radicalismo y progresismo. La UCR participa de las elecciones aliada en algunos distritos importantes con el Frente Amplio Progresista (FAP) y con la centrista Coalición Cívica (CC), y en otros va en solitario. En las elecciones legislativas de 2009 ya habían armado un frente común, pero se diluyó a poco de esos comicios y en las presidenciales de 2011 cada uno fue por su cuenta. Para el 27 de octubre han sellado acuerdos en la capital argentina y las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, entre otros distritos, pero no en Córdoba o Mendoza. La UCR suma 40 diputados, el FAP tiene 17 y la CC, seis. Cada una de estas fuerzas presenta en estas elecciones candidatos a diputados con aspiraciones presidenciales en 2015: el radical Julio Cobos, que fue vicepresidente de Argentina (2007-2011) por una alianza que tejió en su momento con el kirchnerismo; el socialista Hermes Binner y Elisa Carrió, de la CC. El FAP tenía 22 diputados, perdió cinco que se opusieron al pacto con la UCR y la CC. A estas tres fuerzas hay que añadirles tres legisladores del izquierdista Proyecto Sur y uno del liberal Partido Demócrata Progresista aliados en las próximas elecciones, por lo que en total suman 67, pero lejos están de unirse dentro de un solo grupo parlamentario. En el Senado totalizan 22 (17 son de la UCR y sus partidos provinciales aliados), pero también se encuentran divididos entre sí.

Conservadurismo. La Propuesta Republicana (PRO) es un nuevo partido surgido tras la crisis argentina de 2001/2002, como la CC o como varios de los que integran el FAP. PRO está dirigido por el futuro heredero de un grupo empresario local y expresidente del Boca Juniors, Mauricio Macri, actual alcalde de Buenos Aires. No es la primera vez en la historia argentina que la derecha busca el poder con un partido propio, más allá de que sus intereses y dirigentes han gobernado muchas veces de la mano del peronismo, la UCR o las dictaduras militares. El PRO tiene 13 diputados propios, otro aliado y carece de senadores. En los próximos comicios aspira a vencer en la capital argentina y a destacarse en las provincias de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y San Juan, de modo de comenzar a nacionalizar una fuerza por ahora muy centralizada en territorio porteño. En la provincia de Buenos Aires ha ido de aliada del Frente Renovador, pero Macri ya ha anunciado que ese pacto se acaba después de las elecciones. Sin embargo, el alcalde sabe que requiere del apoyo de peronistas disidentes para construir una alternativa de poder.