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EE UU recorta la ayuda militar a Egipto por la represión tras el golpe

Suspende parte del envío de equipamiento militar y de ayuda financiera directa al Gobierno interino

Barack Obama, durante una conferencia de prensa, el martes 8 de octubre.
Barack Obama, durante una conferencia de prensa, el martes 8 de octubre. EFE

Estados Unidos anunció este miércoles un recorte de la ayuda militar y económica que anualmente envía a Egipto, en respuesta al recrudecimiento de la represión del Gobierno interino de El Cairo sobre los simpatizantes islamistas. El Departamento de Estado no ha querido ofrecer cifras concretas pero ha asegurado que implica “cientos de miles” de dólares. Se trata de la reacción más firme de la Administración estadounidense desde el derrocamiento del poder del presidente Mohamed Morsi, el pasado 3 de julio, con la que espera forzar a los líderes del Ejército egipcio a que aceleren la transición democrática.

Washington tiene previsto suspender el envío de tanques Abrahams, aviones F-16, helicópteros Apache y misiles Harpoon, así como las transferencias de dinero en efectivo destinadas directamente al Gobierno interino. Mantendrá intacta, no obstante, toda la financiación para garantizar la seguridad y la lucha antiterrorista en las fronteras y en la península del Sinaí, la de los programas de entrenamiento militar y la asistencia a programas de salud, de desarrollo democrático y de apoyo al sector privado. “La reanudación de esta ayuda se revisará en función de los avances democráticos del país”, informó a la prensa Saul Gordon, coordinador especial de Asuntos de Oriente Próximo de la Casa Blanca.

El secretario de Defensa, Chuck Hagel, ha puesto en conocimiento de su homólogo egipcio, Abdul Fatah al Sisi, la decisión de EE UU, insistiéndole, según Gordon, en la “importancia de los vínculos que unen a ambos países”. Egipto es uno de los principales receptores de fondos estadounidenses. El presupuesto de este año prevé el envío de 1.500 millones de dólares, de los que un 86% se destina a fines militares (1.300 millones de dólares) y 250 millones, a asistencia económica, de acuerdo con el informe de 2013 elaborado por el Servicio de Investigación del Congreso (CRS). Egipto es, además, un puntal para garantizar la observancia de los tratados de paz firmados con Israel en 1979 y el principal aliado de los intereses de EE UU en Oriente Próximo.

La espiral de caos y de violencia en la que se ha sumido el país desde la destitución de Morsi ha puesto en la encrucijada al Gobierno que preside Barack Obama que se ha negado a calificar la salida del poder del líder de los Hermanos Musulmanes como un golpe de Estado para salvaguardar la ayuda militar al país africano. EE UU confiaba en que esa asistencia garantizaba el mantenimiento de la mermada influencia de Washington en un país clave para sus intereses en la región. Obama ha sido muy criticado por su cautela a la hora de condenar la salida forzada del poder de un presidente elegido democráticamente y por la poca firmeza para recriminar la brutalidad empleada por el Gobierno interino.

Aunque no se ha especificado una cifra clara que permita calibrar el alcance y el significado del recorte de la asistencia militar, de acuerdo con el CRS, Lockheed Martin, uno de los mayores contratistas del Departamento de Defensa, firmó en 2010 un contrato con el Gobierno egipcio para la entrega de 20 F-16 por valor de 2.500 millones de dólares. Entre los acuerdos de ayuda financiera firmados con El Cairo tras el estallido de la Primavera Árabe en 2011, figuran varios acuerdos de préstamos directos y transferencias en efectivo por importe de más de 500 millones de dólares que, ahora, podrían estar en entredicho.

La reducción de la ayuda no afectará a la colaboración entre ambos países en materia antiterrorista. Esta cooperación es esencial para los intereses de EE UU, máxime en un momento en el que la inestabilidad en otros países vecinos como Libia o Siria está favoreciendo el asentamiento de grupos extremistas. También se mantienen los programas de entrenamiento y educación militar. Las escuelas militares de EE UU entrenan cada año a una media de entre 500 y 1.000 oficiales egipcios. En cuanto a la ayuda económica para asuntos sanitarios y de promoción del sector privado, desde el estallido de la Primavera Árabe, EE UU ha autorizado varios programas bilaterales y envíos de fondos por varios millones de dólares.

De la partida total de los presupuestos de 2012 destinada a la financiación militar extranjera, casi un tercio fue a parar a Egipto (el 60% recayó en Israel). El CRS estima que con esa cantidad se sufraga el 80% de las armas que compra el Ministerio de Defensa egipcio. La colaboración de Egipto también es importante para EE UU a efectos logísticos, ya que El Cairo franquea el paso de buques de la Armada estadounidense a través del canal de Suez. Con una ayuda de 71.600 millones obtenida entre 1946 y 2011, Egipto se ha convertido en el segundo mayor receptor de fondos bilaterales de EE UU, tras Israel, según el CRS.

Hasta ahora, las únicas medidas adoptadas por la Administración en represalia por la violencia ejercida por el Ejército egipcio fue la suspensión del envío de varios F-16 y la cancelación de las maniobras militares conjuntas. Esas decisiones no han servido para cambiar el rumbo del Gobierno interino, algo que EE UU pretende forzar con este cambio de estrategia.