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La Iglesia peruana no tiene documentos sobre la expulsión de un obispo

El presidente de la Conferencia Episcopal revela que el religioso tuvo oportunidad de defenderse de las acusaciones por el sexto mandamiento y no lo hizo

Gabino Miranda en una imagen de archivo.
Gabino Miranda en una imagen de archivo. AFP

El presidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP), monseñor Salvador Piñeiro, informó que en julio la Nunciatura Apostólica le notificó verbalmente la pérdida del estado clerical del exobispo auxiliar de Ayacucho, Gabino Miranda, quien fue su brazo derecho. Sin embargo, no confirmó que la sanción haya sido debido a pedofilia, sino “por pecados contra el sexto mandamiento, en proceso sujeto al Secreto Pontificio”.

Piñeiro, obispo de Ayacucho, precisó que en los dos años que lleva en el cargo no recibió denuncias contra su exsubordinado. El comunicado del jefe de la iglesia católica peruana fue difundido en Lima este jueves por el secretario general de la Conferencia Episcopal, monseñor Lino Panizza, una semana después de que se conociese el cese de Miranda.

El miércoles, Panizza y Piñeiro prepararon el documento, en medio de las críticas por el silencio que había guardado la Iglesia sobre el caso. Monseñor Piñeiro había regresado el día anterior de Estados Unidos.

“La sanción que ha aplicado la Santa Sede al Sr. Gabino Miranda Melgarejo es la más rigurosa de las penas para un clérigo: la pérdida total del estado clerical”, señala el pronunciamiento firmado por Piñeiro, que enfatiza la vuelta al estado laico de su excolaborador. El obispo de Ayacucho además expresa su apoyo a la investigación iniciada por el Ministerio Público, “para que la verdad sea conocida”.

“Documentos no tenemos, mucho menos el nombre del denunciante. Tendrá que dirigirse (la Fiscalía) al Nuncio Apostólico. Como indiqué, la Santa Sede investigó y sancionó, nadie lo hizo en el Perú”, aclara monseñor Piñeiro en una entrevista publicada este viernes en el diario La República.

Piñeiro ha pedido comprensión al dolor que ha producido el hecho a la Iglesia, en particular a la de Ayacucho. El secretario general de la Conferencia Episcopal, por su parte, describió los hechos el jueves como “muy lamentables”.

“Fue retirado del ejercicio episcopal por el Papa, pero cuáles son las causas no lo sabemos, y no podemos inventar un motivo. Por el bien de la Iglesia y por el bien nuestro, esperamos que esto no haya ocurrido y se aclare, y si indudablemente es responsable, que se haga cargo de su propia responsabilidad”, afirmó Panizza en una reunión con la prensa en Lima.

En una carta al secretario para la Congregación de la Doctrina de la Fe, Aloisious Ladaria, Miranda dijo en julio que desconocía los delitos de los que se le acusa y que se sorprendía de estar comprendido en un proceso canónico. También reconoció que había sido imprudente y que transmitió esa información al Papa -vía la Nunciatura- en febrero. Por ello pedía revocar el decreto del cese de su ministerio episcopal. La cartafue difundida el domingo último en un programa de televisión. Contrariamente, el presidente de la Conferencia Episcopal indicó al diario La República que Miranda “sabía de su situación y la autoridades eclesiásticas le dieron oportunidad de dar su descargo y él no lo hizo”.

El blog del abogado español Francisco Fernández fue el primero, en agosto, en mencionar que a Miranda lo expulsaron del clero por tener sexo con menores y mayores de edad. El 19 de septiembre, el abogado peruano Diego García Sayán comentó el caso –en su columna quincenal– sin mencionar el nombre del jerarca destituido pero sí el delito de pedofilia. Horas después, el obispo emérito de Chimbote, Luis Bambarén, confirmó que la sanción fue contra el exobispo auxiliar de Ayacucho. El Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, reaccionó contra Bambarén diciendo que le parecía “de muy mal gusto que una situación así se quiera vincular o maltratar a una institución de enorme salud espiritual”, en referencia al Opus Dei, prelatura de la que es parte Cipriani. Gabino Miranda fue miembro de la Sociedad Sociedad de la Santa Cruz, una asociación de 4.000 clérigos “intrínsecamente unida a la prelatura”, según indica su página web.