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Rajoy denuncia que Londres desoye el mandato de descolonizar Gibraltar

El presidente del Gobierno español asegura en Naciones Unidas que "este anacronismo sigue causando inconvenientes" a los ciudadanos del Peñón y de la zona adyacente

Rajoy habla ante Naciones Unidas.
Rajoy habla ante Naciones Unidas. AFP

Como había anunciado, Rajoy aprovechó su discurso de la madrugada de este jueves ante Naciones Unidas para reivindicar Gibraltar, aunque con menos contundencia de lo esperado. Tras recordar que el Peñón es la única colonia que queda en Europa (aunque evitó expresamente emplear este término), denunció que el Reino Unido viene “desoyendo el mandato” de descolonización aprobado en los años sesenta por la Asamblea General y el compromiso adquirido con España en Bruselas en 1984. “Este anacronismo sigue causando inconvenientes a los ciudadanos de Gibraltar y de la zona adyacente”, afirmó, dando por sentado que los problemas cotidianos que afectan al Peñón (desde el contrabando a los controles de la Verja) se derivan del contencioso. “España reitera una vez más su llamamiento al Reino Unido para retomar el diálogo bilateral y la cooperación regional”, concluyó.

Esta es la segunda vez que Rajoy interviene ante la Asamblea General y la segunda que pone sobre la mesa la reivindicación de Gibraltar. Pero las circunstancias son muy diferentes a las del año pasado. Si entonces se trataba de una referencia obligada -también la hizo Zapatero en su primer discurso en Naciones Unidas-, esta vez viene precedida de la escalada de tensión de este verano con la colonia británica y de la visita de los inspectores de la UE a La Verja estos mismos días.

Más allá de las palabras, está por ver si España y Reino Unido pactarán, como en años anteriores, la resolución que cada octubre se presenta ante el Comité de los 24 (descolonización) de la ONU sobre Gibraltar o si Madrid opta por denunciar los incumplimientos británicos. Ello dependerá, según fuentes diplomáticas, de que haya un acuerdo sobre la puesta en marcha de los grupos ad hoc que -con participación de Londres, Madrid, Gibraltar y la Junta andaluza- deben discutir asuntos como pesca o medioambiente y sustituir al denostado Foro Tripartito.

El segundo gran objetivo de Rajoy en Nueva York es vender la mejora de la situación económica. Si hace un año, argumenta el presidente, todo el mundo preguntaba por el rescate financiero de España, ahora la cuestión es cuándo empezará y cuán intensa será la recuperación. El presidente se reunió ayer con el consejo editorial de The Wall Street Journal, y concedió una entrevista a la agencia económica Bloomberg TV, en la que asegura que “España abandona la recesión” y que “ya se ve luz al final del túnel”. El mismo mensaje ofrecerá este jueves en el Council of Foreign Relations, un centro privado con más de de 80 años de historia dedicado al fomento de las relaciones internacionales.

Rajoy también se ha fajado en la ONU en defensa de la candidatura de España para ocupar un asiento rotativo en el Consejo de Seguridad durante el bienio 2015-16. Aunque aún falta un año para que se vote, el Gobierno es consciente de la dificultad del empeño, pues se enfrenta con Nueva Zelanda, que cuenta con el respaldo de los pequeños estados del Pacífico, y Turquía, una potencia emergente con creciente influencia en Asia y África. Para evitar que se repita el fiasco de Madrid 2020, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, multiplica esta semana los contactos bilaterales en Nueva York a la pesca de votos.

En su intervención ante la Asamblea General, Rajoy ha recordado que España es el sexto contribuyente al presupuesto de Naciones Unidas, por contribuciones obligatorias y voluntarias, y ha presumido de las cuantiosas aportaciones que aprobó Zapatero al Fondo del Agua o al logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). En total, casi 2.000 millones de dólares (unos 1.500 millones de euros). Aunque la cooperación española se ha derrumbado en los últimos años, ha prometido que España volverá a hacer una aportación “generosa” cuando se consolide su recuperación económica.

Al igual que el francés Hollande, Rajoy se ha entrevistado con el nuevo presidente iraní, Hasan Rohaní, convertido en estrella de la Asamblea General, a quien ha animado a tranquilizar a la comunidad internacional sobre el carácter pacífico de su programa nuclear, con la promesa de que los países occidentales sabrán corresponder a esta actitud; es decir, darán marcha atrás en las sanciones. También se ha reunido con el presidente chileno Sebastián Piñera, y este jueves tiene previsto hacerlo con el peruano Ollanta Humala, enfrentado al anterior por la delimitación de sus aguas territoriales.