Letta cede ante Berlusconi para salvar la coalición italiana

El primer ministro socialdemócrata elimina un impuesto clave

Enrico Letta, el miércoles en Roma.
Enrico Letta, el miércoles en Roma.(afp) (andreas solaro )

El Gobierno de Enrico Letta gana tiempo. Tras meses de cuentas y negociaciones, ha logrado suprimir el impuesto sobre la primera vivienda introducido por el anterior Ejecutivo de Mario Monti. Se trataba de uno de los principales puntos de discordia entre los dos partidos que apoyan la coalición de gobierno: el Partido Democrático de Letta (centroizquierda) quería cambiarlo pero no suprimirlo, mientras que el centroderechista Pueblo de la Libertad (PDL) de Silvio Berlusconi apostó fuerte por eliminarlo. Finalmente, Berlusconi ha ganado el pulso a su socio. El Gobierno vuelve a respirar. Tanto que el día en el que el Supremo daba a conocer el texto íntegro de la sentencia contra el dueño de Mediaset, nadie en su partido osó amenazar al Gabinete.

Letta y su ministro de Economía, Fabrizio Saccomanni, encontraron los 4.000 millones que el Estado debía ingresar por el Impuesto Municipal Único (IMU) en 2013. Los dos plazos del impuesto, que iban a cobrarse en septiembre y diciembre, serán eliminados, como detalló Letta tras una reunión del Gobierno. A partir del año que viene el IMU, cuya recaudación iba a la financiación de los Ayuntamientos, será sustituido por el llamado service tax, un impuesto también municipal que integrará los servicios a la ciudadanía, como la recogida de basuras. Esta nueva tasa se incluirá en los presupuestos de 2014, que en Italia tienen el esperanzador nombre de Ley de Estabilidad y que Letta pretende llevar al Parlamento a mediados de octubre.

La tasa sobre la primera vivienda fue creada por el Ejecutivo de Monti

“¡Misión cumplida!”, escribió en la red social Twitter del ministro del Interior, Angelino Alfano; “la palabra IMU desaparecerá del vocabulario en el futuro”. El comentario del delfín de Berlusconi deja claro cuán esencial era para el Pueblo de la Libertad mantener la palabra dada en la campaña electoral de febrero: la supresión del IMU fue una de sus principales bazas electorales. Pero el más satisfecho fue el líder del PDL. Una vez más, Berlusconi tuvo una prueba fehaciente de hasta qué punto incide y decide sobre la agenda del Gobierno. E indica cuánto le conviene mantenerse en el experimento algo extraño de una coalición que reúne a los eternos rivales de la derecha y la izquierda. “Letta ha respetado los acuerdos con el PDL. Los efectos positivos beneficiarán a todos los ciudadanos”, comentó Il Cavaliere.

Con la cesión de Letta, la cuenta atrás para el estallido del palacio Chigi, la sede del Gobierno, parece haberse detenido, de momento. Pero queda por resolver el nudo de la condena de Berlusconi. El texto íntegro de la sentencia del caso Mediaset fija negro sobre blanco, en un documento de 208 páginas, que según los jueces del Tribunal Supremo el ex primer ministro fue el instigador del mecanismo ilegal de compraventa de derechos televisivos que permitió a sus empresas evadir impuestos. Por eso le condenaron, aunque ya no gestionara de forma directa sus empresas al ser jefe del Gobierno. Las consecuencias del fallo del Supremo seguirán afectando a la coalición, aunque Letta aseguró ayer que no teme la posible expulsión de Berlusconi del Senado tras haber sido condenado en firme a cuatro años de cárcel. La semana que viene, el Senado deberá decidir si Berlusconi mantiene o no su escaño en la Cámara.

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