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Guatemala busca proteger a los periodistas tras cuatro asesinatos

Tras el asesinato de un reportero esta semana, el presidente plantea crear una instancia que proteja el trabajo y la vida de los informadores

El cuerpo de Carlos Alberto Orellana, en un camino.
El cuerpo de Carlos Alberto Orellana, en un camino.

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, anunció este martes que el Ejecutivo estudia la creación de “una instancia que proteja el trabajo y la vida de los periodistas”, 24 horas después de que un profesional de la información fuera asesinado en Mazatenango, en la costa suroccidental del país.

Pérez,, en declaraciones ofrecidas en la ciudad de Cobán, al norte, puntualizó que en el transcurso de la semana se reunirá con el secretario de Comunicación Social de la Presidencia, Francisco Cuevas, “para estudiar los mecanismos que permitan reducir las agresiones a profesionales de la información”. Esta tipo de instituciones ya existen en otros países como México, donde el expresidente Felipe Calderón creó una fiscalía por el elevado índice de reporteros asesinados en ese país. La realidad es que tres años después de su implantación las cifras no se han reducido y la impunidad continúa.

El mandatario Pérez Molina añadió que en los próximos días se darán a conocer las acciones diseñadas para dar respuesta a las violaciones a los derechos humanos de los informadores. Según fuentes oficiales, se persigue que la instancia “establezca responsabilidades y acciones a seguir de manera inmediata”, cuando algún comunicador sufra cualquier tipo de agresión

Cuatro profesionales de la información han sido asesinados en lo que va de 2013. Dos de ellos, en agosto. El último, ayer en la ciudad de Mazatenango cuando realizaba su jornada de ejercicios matinales en un camino vecinal poco transitado.

Mientras los expertos de la fiscalía señalaron que todas las pertenencias del malogrado periodista, Carlos Orellana, aparecieron intactos en el coche del comunicador, “lo que descarta la hipótesis del robo como móvil del ataque”, el ministro del Interior, Mauricio López Bonilla dijo a la prensa que se investiga el hecho, sin descartar ninguna hipótesis. “Aún como periodista, (Orellana) era un ciudadano común y corriente y, como tal, pudo tener problemas o ser víctima de algún grupo de extorsionistas”, señaló López Bonilla.

Las relaciones entre la prensa y el gobierno se han deteriorado en los últimos meses. El caso más emblemático es el conflicto entre el presidente del matutino elPeriódico, José Rubén Zamora, quien este mismo martes acusa a Pérez Molina de intento de soborno para acallar sus críticas. “En marzo pasado, aprovechando una amistad de 20 años, el presidente me visitó en mi casa. Almorzamos, y me propuso, a su manera un acuerdo de paz, mejor dicho, un soborno”, escribe Zamora.

El comunicador puntualiza que el “trato” propuesto por el mandatario consistía en que a cambio de hacer la vista gorda con respecto a negocios dudosos de Pérez y la vicepresidenta, Roxana Baldetti, le daría un contrato por más de ocho millones de dólares estadounidenses, para la impresión en las rotativas de elPeriódico de textos escolares.

Zamora concluye con la advertencia de que no cederá en su lucha por la transparencia gubernamental y comenta que el acoso económico al que su diario es sometido “no lo llevará a la quiebra”.

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