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Casi todos los líderes de la Hermandad están entre rejas

Con la caída de Mohamed Badie, casi toda la cúpula de la organización está entre rejas

Mohamed Badie, tras su arresto, hoy, en El Cairo. Ampliar foto
Mohamed Badie, tras su arresto, hoy, en El Cairo.

Después de varias semanas de intensa búsqueda, las fuerzas de seguridad egipcia consigueron ayer arrestar a Mohamed Badie, el as de la baraja islamista. Con la caída del Guía Supremo de los Hermanos Musulmanes, la práctica totalidad de la cúpula de la organización se encuentra entre rejas. Además del presidente Morsi, retenido en paradero desconocido, hace semanas que fueron detenidos Khairat al-Shater, un empresario considerado por algunos el verdadero hombre fuerte de la cofradía, Mohamed Mahdy Akef, antiguo líder espiritual, y Saad Katatny, ex presidente del Parlamento disuelto. Actualmente, los únicos peces gordos prófugos de la justicia son Essam al-Erian y Mohamed Beltagy, ambos con cargos directivos en el Partido de la Libertad y la Justicia.

La ola de arrestos no se ha limitado a la Hermandad, sino que también ha incluido a otros líderes islamistas que se significaron en su apoyo al presidente depuesto Mohamed Morsi. Entre ellos, destacan el predicador salafista y ex candidato presidencial Abu Ismail, el clérigo Saufat Hegazi, que se refugiaba en la mezquita de Rabá al-Audawiya, conocidos por sus posiciones ultraconservadoras. Otro ilustre detenido es Mohamed al-Zawahiri, el hermano del sucesor de Ossama Bin Laden al frente de Al Qaeda, Ayman al-Zawahiri. El menor de los hermanos Zawahiri, con un pasado yihadista, fue puesto en libertad el año pasado.

Ni tan siquiera los representantes del islamismo más moderado, como el secretario general del Partido Wasat, Abu Ela Mady, o su diputado más conocido, Essam Sultan, se han escapado de las represalias del nuevo régimen, y ambos se encuentran detenidos. Según reveló The New York Times, las cancillerías occidentales patrocinaron un acuerdo para evitar el baño de sangre en la mezquita de Rabá al-Audawiya por el que el gobierno se comprometía a liberar a Abu Ela Maadi y a Saad Katatny, a cambio de reducir el volumen de manifestantes concentrados en el campamento islamista. El acuerdo, que finalmente fue rechazado por las autoridades, tenía como objetivo crear un clima de confianza entre las partes mientras se negociaba un pacto más amplio que pusiera fin al conflicto.

La represión de las protestas islamistas se ha cobrado la vida de varios familiares de los líderes de la Hermandad. El propio Mohamed Badie vio como fallecía su hijo Ammar, de 37 años, el pasado viernes en las movilizaciones de protesta en la plaza Ramsés contra el brutal desalojo de Rabá al-Audawiya a causa de dos disparos en la cabeza. También en ese mismo escenario pereció el nieto de Hassan al-Banna, el fundador de los Hermanos Musulmanes. Dos días antes, en Rabá al-Audawiya, perdió la vida Asma Beltagy, de 17 años, la hija de Mohamed Beltagy. El cadáver de la joven presentaba un disparo en el pecho, y el cráneo fracturado.

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