Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Netanyahu liberará a 104 presos palestinos para reactivar el proceso de paz

Se le oponían varios socios de Gobierno, que han amenazado con retirarle su apoyo

Los presos fueron encarcelados antes de que se firmaran los acuerdos de Oslo en 1993

Benjamín Netanyahu, en la reunión del domingo 28 de julio. Ampliar foto
Benjamín Netanyahu, en la reunión del domingo 28 de julio. AP

Venciendo una gran resistencia dentro de su Gobierno, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, aprobó este domingo la excarcelación de 104 prisioneros palestinos que fueron encerrados antes de la firma en 1993 de los acuerdos de Oslo, los que crearon el marco actual de negociaciones de paz. Es un gesto de buena voluntad para reanudar el proceso, cuyas conversaciones se retomarán, tras tres años de paréntesis, el lunes en Washington. A ellas llega Netanyahu sin haber ordenado formalmente una moratoria en la expansión de asentamientos de colonos en zona palestina, y con el único respaldo de los sectores moderados de su propia coalición.

La liberación de presos se efectuará a lo largo de nueve meses. Los primeros palestinos abandonarán la cárcel tras la reunión del martes entre Tzipi Livni, ministra de Justicia israelí, y Saeb Erekat, negociador jefe palestino. El lunes por la noche comenzará formalmente la negociación. Hay, en total, 118 presos que fueron arrestados y juzgados antes de 1993. La mayoría fueron condenados por ataques en los que hubo víctimas mortales. La pena mínima que cumplen es de 20 años y la máxima, de 16 perpetuas. Entre ellos se hallan 19 árabes con ciudadanía israelí, que serán liberados al final de los nueve meses de plazo que ha marcado Netanyahu, según fuentes gubernamentales.

Tras seis viajes a la zona, y numerosas reuniones y conversaciones telefónicas con líderes israelíes y palestinos, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, anunció el 19 de julio “un acuerdo que establece la base para reanudar las negociaciones, en su estado final, entre palestinos e israelíes”. Fue un logro que Kerry consiguiera que los palestinos acudan a la mesa de negociaciones sin algunas de las principales condiciones en las que llevan insistiendo años, como una moratoria en la construcción de los asentamientos en Cisjordania y Jerusalén este o un mapa de cómo quedaría, según el Gobierno de Israel, un futuro Estado palestino.

La última ocasión en que israelíes y palestinos negociaron, en 2010, Netanyahu ordenó una moratoria de 10 meses sobre la construcción de nuevos asentamientos en Cisjordania, que expiró sin que ambas partes lograran un solo avance. En esta ocasión no sólo ha prometido, sino que ha conseguido de su propio Gobierno, enormemente dividido respecto al proceso de paz, un gesto de buena voluntad que cumple una de las peticiones históricas de los palestinos, la liberación de presos. No le fue fácil lograrlo.

Netanyahu reunió este domingo a su Gobierno durante seis horas. “No es un momento fácil para mí, para los ministros ni para las afligidas familias, a las que comprendo muy bien”, dijo en la reunión, según fuentes oficiales. “Pero hay momentos en los que deben tomarse decisiones difíciles por el bien del estado, y este es uno de esos momentos”. Contaba ya con la negativa de una parte de los ministros de su partido y los de Israel Nuestra Casa (Israel Beteinu), además de la firme oposición en bloque de Casa Judía (Habayit Hayehudi), el partido que representa los intereses de los colonos. La votación final fue un éxito para Netanyahu: 13 a favor, siete en contra y dos abstenciones.

Jóvenes israelíes con pañuelo palestino y las manos teñidas de rojo.
Jóvenes israelíes con pañuelo palestino y las manos teñidas de rojo. REUTERS

Ahora, un comité ministerial presidido por el propio Netanyahu deberá decidir a cuáles de los 118 presos palestinos que llevan en las cárceles de Israel más de 20 años se liberará en los próximos nueve meses.

“A los terroristas tendría que eliminárseles, no liberarlos”, dijo el ministro de Economía y Asuntos Religiosos y líder de Casa Judía, Naftalí Bennett, uniéndose brevemente a una manifestación de protesta contra la excarcelación de presos palestinos. Bennett ha amenazado con retirarse del Gobierno -tres ministros, 12 escaños- si Netanyahu acepta negociar con los palestinos la creación de un Estado sobre la base de las fronteras previas a la guerra de 1967, en la que Israel se anexionó Cisjordania y Gaza. “Le estamos demostrando al mundo que, para nosotros, cualquier cosa es negociable”, dijo a los medios tras el consejo de ministros, con evidente enfado.

Para aplacar a esa oposición interna, y evitar quedar en minoría, Netanyahu aprobó también una propuesta de ley, que deberá votar el congreso en pleno el miércoles, que condiciona a un referendo nacional cualquier acuerdo con los palestinos que contemple una retirada de Jerusalén oriental o cualquier intercambio de territorios respecto a las fronteras de 1967. Es una exigencia del ala conservadora de su Gobierno, que en principio quería que en esa votación se decidiera también una posible retirada militar de Cisjordania, algo que finalmente no se incluyó en el texto de la norma.

Hay en las cárceles israelíes 4.979 presos y detenidos palestinos, según un recuento de junio de la organización Addameer. “Seguiremos luchando por la liberación de todos nuestros prisioneros políticos”, dijo este domingo tras el anuncio del Gobierno israelí Erekat, el negociador palestino, quien pidió a Netanyahu que aproveche las negociaciones para “acabar con décadas de ocupación y exilio”.

"Esos presos son asesinos"

D. A.

“¡Tienen las manos manchadas de sangre!”. Mientras los ministros deliberaban sobre la liberación de presos palestinos, cientos de ciudadanos israelíes se manifestaban ante la sede del Gobierno en Jerusalén clamando con lemas como ese y mostrando pancartas con las caras de víctimas de los ataques por los que se condenó a los prisioneros en un primer momento. Un joven judío se había cubierto la cabeza con la kufiya, o pañuelo palestino, y mostraba al aire unas palmas teñidas de rojo. Para esos israelíes no vale la pena buscar la paz a cualquier precio, más si ese precio es ver en libertad a aquellos que fueron condenados por matar a familiares suyos.

Entre los congregados estaba Avi Bromberg, cuyo tío, Abraham, murió en 1980 en un ataque a un convoy militar. Karim y Maher Younis, palestinos con ciudadanía israelí, fueron arrestados y condenados a 40 años de cárcel en 1983 por secuestro y homicidio. “Este es un día triste, muy duro para mi familia”, dijo este domingo Bromberg. “Este gobierno y este primer ministro han demostrado ser muy débiles frente a los líderes palestinos y frente a Estados Unidos. Esos presos son asesinos. Son malvados. Han matado a jóvenes, a niños, a mujeres, a soldados”.

Bromberg está afiliado a la asociación de víctimas y familiares Almagor, que ha organizado las protestas y que recientemente encargó a la consultora Smith Research una encuesta a 500 ciudadanos israelíes sobre la excarcelación de presos. Su principal conclusión es que un 88% de los israelíes judíos se opone a poner en libertad a presos palestinos “que hayan cometido crímenes de sangre”. Otra encuesta, de New Wave Research para el diario Israel Hayom, rebaja levemente esa cifra a un 84%.

“Este no es un precio que valga la pena pagar, ni si quiera por este tipo de paz que quieren. Esos presos merecen estar en prisión para siempre”, decía Meir Indor, director de Almagor. “Cuando los liberen, volverán a participar en actos de terrorismo, y sus actos volverán a cobrarse las vidas de civiles. Si EE UU no libera a los terroristas que tiene en sus prisiones, ¿por qué viene a exigírnoslo a nosotros?”.