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El jefe negociador de las FARC asegura que el fin del conflicto está cerca

Iván Márquez, portavoz de la guerrilla en los diálogos de La Habana, dice que es "posible" un acuerdo de paz en los próximos meses

Iván Márquez (con barba) en una rueda de pensa en Cuba el 9 de julio.
Iván Márquez (con barba) en una rueda de pensa en Cuba el 9 de julio. EFE

"Tenemos la certeza de que Colombia está cerca del fin del conflicto”, dijo este lunes con optimismo Iván Márquez, jefe negociador de las FARC en los diálogos de paz de La Habana y número dos de esa guerrilla, en una larga entrevista con la cadena de radio RCN.

El jefe guerrillero explicó –cuidando que sus palabras no fueran a afectar el proceso de paz– que si están sentados en la mesa de negociaciones con el gobierno de Juan Manuel Santos es para buscar un acuerdo que termine un conflicto que ya cumple medio siglo.

Estas declaraciones se dan justo cuando los negociadores se toman una pausa en una ronda de negociaciones que ya tiene una duración de 11 días y que ahora se centran en la participación política de las FARC una vez se desmovilicen.

Márquez, cuyo nombre real es Luciano Marín Arango (1955), dijo que “las guerras no son eternas” y habló del espinoso tema de la entrega de armas. El gobierno colombiano ha dicho que una de las garantías que exige al grupo guerrillero para que puedan participar en política es precisamente que lo hagan desarmados. “Nunca más política y armas juntas”, afirmó Humberto de la Calle, jefe negociador del gobierno.

Aunque el jefe guerrillero eludió responder qué pasara con las armas, dijo que han estudiado casos como el del IRA en Irlanda del Norte y lo que ocurrió en Sudáfrica. Para Márquez, lo importante es “ubicarlas lejos de su uso, su no utilización” y aclaró que este es un proceso de paz y no de sometimiento.

Otro de los temas que han surgido en las negociaciones es la petición de las FARC de realizar una Asamblea Constituyente para refrendar los eventuales acuerdos a los que se llegue en La Habana, algo que ha sido rechazado rotundamente por el gobierno, que no lo considera un mecanismo óptimo.

Al respecto, el jefe guerrillero insistió en que “la Constituyente debe ser el resultado de un acuerdo político, derivado de la necesidad de hacer cambios institucionales que sienten las bases de la paz”, y explicó que para ellos este es el mecanismo ideal para la refrendación.

También hizo referencia a los recientes pronunciamientos del Fiscal General, Eduardo Montealegre, quien ha dicho que ve muy lejana la participación en política de las FARC, debido a los eventuales delitos de lesa humanidad por parte de esa guerrilla. Márquez aseguró que esas declaraciones le ponen “palos” al proceso de paz y que lo esencial es el establecimiento de la transición hacia lo que llamó “un régimen democrático” que incluya a todos y no solo a una insurgencia desmovilizada.

El jefe negociador de la guerrilla más antigua de América habló también de las víctimas, tema central para llegar a un acuerdo con el gobierno. “Las víctimas son del conflicto”, dijo, y añadió que el Estado también es culpable por acción o por omisión y que hay que crear una comisión que evalúe la responsabilidad histórica de todas las partes. Márquez zanjó la discusión diciendo que el tema será abordado en su momento.

Entre otros asuntos celebró la decisión judicial que hace una semana revivió a la Unión Patriótica, UP, partido que surgió en 1984 tras los acuerdos de paz entre el entonces presidente Belisario Betancur y la FARC y cuyos miembros fueron asesinados. Pidió que se den las garantías para que no se vuelva a repetir.

El jefe guerrillero apoyó una eventual alianza de la izquierda colombiana que han propuesto algunos congresistas, pero no dio pistas sobre el partido en el que aterrizarían si firman la paz. “Nos gustaría una convergencia de las fuerzas políticas de izquierda, de partidos progresistas, de todos los sectores que quieran la paz”, dijo a RCN.

Y en relación a los tiempos para firmar ese acuerdo –algo en lo que ha insistido el gobierno, tratando de darle más ritmo a las negociaciones y aspirando a que se pueda tener la firma en noviembre de este año– Márquez no lo descartó. “Es posible, es posible. No me atrevo a asegurarlo. A la paz hay que darle todo el tiempo que sea necesario para construirla, una paz a las carreras, una paz mal hecha, sería peor que una guerra”. Ya se verá si sus palabras se materializan en avances en la próxima ronda, que inicia el 22 de julio.

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