“La legalización mejorará nuestra economía”

Mark Warner es senador por Virginia y se convirtió en febrero en un apoyo oficial para los 'dreamers'

El senador Mark Warner
El senador Mark WarnerR.S. (UPI)

Al invitar a una joven sin papeles al discurso sobre el Estado de la Unión en el Capitolio, el senador Mark Warner se convirtió en valedor del movimiento de los dreamers, los estudiantes indocumentados que han logrado cancelar su deportación. Warner reconocía así que, sin la campaña protagonizada por estos jóvenes sin papeles que revelaron su identidad, puede que la reforma migratoria no hubiera logrado el gran respaldo con el que cuenta ahora. Para Warner la ley debe superar aún su mayor obstáculo: convencer a los legisladores republicanos de la Cámara de Representantes.

 Pregunta. A pesar de los fracasos de otros intentos de reformar el sistema de inmigración, ¿por qué asegura que en este momento debería ser “pan comido”?

Respuesta. Nuestro sistema migratorio está roto. La legislación que acaba de aprobar el Senado ayudará a mejorar nuestra economía, reducirá nuestro déficit y garantizará nuestra competitividad económica. Nos ayudará a seguir atrayendo a los mejores profesionales de todo el mundo para que sigan contribuyendo al avance de nuestro país. Si yo me mudara mañana a China o Francia, nunca llegaría a ser chino o francés. Este es el único país del mundo donde puedes venir y, si acatas nuestras leyes, si te comprometes con nuestros valores, puedes ser americano, tus hijos serán americanos. Hay 11 millones de personas viviendo en las sombras, y este es el momento de que salgan y darles la oportunidad de convertirse en ciudadanos estadounidenses.

P. ¿Cómo ha ido cambiando la inmigración en los diferentes Estados?

R. La creciente población hispana, especialmente en un Estado como Virginia [de donde Warner fue gobernador], ha contribuido a fortalecer nuestra economía. Es el momento de que los indocumentados tengan la oportunidad de salir de la oscuridad y que paguen impuestos como todos los ciudadanos. Ya hemos demostrado que la legislación aportará millones de dólares a nuestra economía y eso debería convencer a los más conservadores, que han rechazado el proyecto de reforma hasta ahora. Yo quiero un sistema que permita a los extranjeros venir a Estados Unidos de manera legal y estudiar y crear una empresa si quieren. Si fracasamos, tanto los hispanos como los estadounidenses sufrirán una gran decepción. Esta ley cuenta con un gran apoyo entre la sociedad. Mi esperanza es que los ciudadanos presionen a partir de ahora a los legisladores para que actúen. En febrero invité a una estudiante indocumentada a presenciar el discurso del presidente Obama sobre el Estado de la Unión en el Capitolio. Es una joven que puede hacer una gran aportación como emprendedora si consigue regularizar su situación. No entiendo cómo nadie puede decir lo contrario.

P. ¿En qué se basa el rechazo de algunos miembros del Partido Republicano a la ley?

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R. Ninguna crítica contra esta legislación tiene sentido. Los republicanos la rechazaron porque no garantiza los recursos ni medidas necesarios para la seguridad en la frontera. Se lo añadimos. Descalificaron el proyecto por ser una amnistía para indocumentados, endurecimos el proceso de regularización y durará un mínimo de 13 años. Protestaron por su falta de impacto económico, pero la regularización hará que paguen impuestos y participen en la economía. Lamentaron que no hubiera suficiente apoyo por parte de los dos partidos: 58 senadores demócratas y republicanos votaron a favor. ¿Qué más podemos hacer?

P. ¿Cuál es el argumento para convencer a los republicanos?

R. Hubo mucha preocupación por lo que podía suponer el refuerzo de la frontera —la ley plantea enviar 40.000 efectivos y terminar la valla que separa Estados Unidos de México—, pero ya nadie puede decir que no sea suficiente. Me parece contradictorio que digan que se debe arreglar el sistema por completo, ningún país tiene un sistema migratorio perfecto. Están intentando poner unos estándares imposibles de alcanzar. Hemos pasado más de 20 años sin reformar nuestras leyes de inmigración y este es el momento de actuar. Hemos accedido a todas sus peticiones sobre seguridad, apoyo bipartidista, condiciones para la ciudadanía y endurecimiento del proceso. Siguen rechazándolo, y te planteas si realmente tienen algún interés en solucionarlo. Si de verdad se pudiera arreglar a través de pequeñas leyes, como ellos sugieren, y no con un proceso global, lo hubiéramos hecho hace años. Pero tampoco salió adelante.

P. ¿Quién será el gran vencedor en el caso de aprobar la reforma?

R. Los ciudadanos celebrarán que la democracia estadounidense funciona. Necesitamos escuchar las voces de los inmigrantes y de todos los ciudadanos. Prácticamente todos los sectores de la sociedad han dado su apoyo a esta ley, desde las organizaciones religiosas hasta el ámbito empresarial o tecnológico. Los hispanos tienen que registrarse para votar, tienen que participar en el proceso democrático e incorporar su influencia a este debate. O

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