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La coalición de Gobierno lusa busca una salida consensuada a la crisis

La crisis política portuguesa provoca una huida en estampida de los inversores

Manifestantes sujetan una pancarta que reza: "Obviamente, estáis cesados" en la plaza del Marqués de Pombal en Lisboa.
Manifestantes sujetan una pancarta que reza: "Obviamente, estáis cesados" en la plaza del Marqués de Pombal en Lisboa. AFP

El primer ministro portugués y líder del conservador PSD, Pedro Passos Coelho, y el ministro de Asuntos Exteriores, Paulo Portas, secretario general del CDS-PP (centro derecha) están dispuestos a dar con la fórmula mágica que permita que la coalición gubernamental no se desintegre después de la explosiva dimisión de Portas, en principio “irrevocable” y hecha pública el martes con un comunicado que sacudió la vida política del país. Ayer, los dos dirigentes se reunieron en el Palacio de São Bento, residencia oficial del primer ministro.

La incertidumbre que siguió al anunció de Portas, con el consiguiente riesgo de quiebra del Gobierno y de inestabilidad parlamentaria (el partido de Passos Coelho queda en minoría en la Asamblea de la República) arrastró a los mercados a un día negro: la bolsa se hundió y cayó en un 5.3% y los intereses de los bonos portugueses a 10 años se dispararon por la mañana llegando a los 8%. Al final, se quedaron –por ahora- en un 7,45%, un porcentaje al que no se llegaba desde noviembre de 2011. Los mercados vuelven, pues, con una brutalidad ya olvidada, a cebarse con Portugal, que penosamente sube, peldaño a peldaño, el vía crucis de la austeridad permanente a fin de saldar sus deudas. Y de paso contagian de temblores al resto de las plazas económicas europeas.

El mismo Passos Coelho, desde Berlín (el primer ministro mantuvo su agenda) quiso dejarlo claro: “Los inversores están castigando duramente a Portugal hoy. Castigan la inseguridad”, añadió. Después, el primer ministro adelantó que va a negociar a fin de que “la coalición se mantenga” y añadió que la solución puede encontrarse “en los próximos días o las próximas horas”. Por eso sigue sin aceptar formalmente la dimisión del ministro de Asuntos Exteriores, a la espera de encontrar un acuerdo que evite la descomposición del Gobierno.

De una reunión celebrada ayer de la Comisión Ejecutiva del CDS, la formación de Portas, salió, según adelantaba la prensa portuguesa, la misma premisa: negociar un acuerdo para que la legislatura no se cuartee. Hay varias maneras: que el CDS, aún saliendo del Gobierno (ahora tiene tres ministros) se comprometa a no votar en contra en el Parlamento portugués las iniciativas cruciales del Ejecutivo. La pura aritmética permite esta salida: los votos de los diputados de los partidos de izquierda, juntos, no alcanzarían nunca los 108 de los del PSD. Otra alternativa pasa por la permanencia del CDS en el Gobierno sin Portas, bajo otras condiciones. La tercera es la más difícil y rocambolesca: que Passos convenza a Portas, dado lo tambaleante de la situación económica, que vuelva al Gobierno.

Portas se va, en principio, por no estar de acuerdo con el nombramiento del sustituto del ministro de Finanzas, que también dimitió el lunes. En el fondo, su renuncia confirma un distanciamiento que venía de lejos y que tiene que ver con algunas de las políticas de ajuste de Passos Coelho.

Por su parte, la oposición reclama elecciones anticipadas y el presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, del PSP, ha marcado para hoy una entrevista con el primer ministro a fin de aclarar el embrollo político. A ella, Passos Coelho espera acudir con un acuerdo bajo el brazo.

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