Argentina y Brasil no resuelven aún sus conflictos económicos

Las presidentas no acordaron una solución, pero sus funcionarios técnicos seguirán negociando

Dilma Rousseff y Fernández, este jueves. / EFE

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, visitó este jueves Buenos Aires para almorzar y reunirse durante siete horas con su par argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y sus respectivos ministros de diversas áreas. No arribaron aún a acuerdos sobre dos problemas que Rousseff planteó explícitamente a la prensa: la suspensión de una megainversión de la minera brasileña Vale en Argentina y las barreras comerciales que el Gobierno de Fernández impone a los productos de Brasil, cuyas exportaciones a territorio argentino cayeron 22% en 2012 y 10% en el primer trimestre de 2013. Sin embargo, encargaron a sus equipos técnicos que continúen con las negociaciones el próximo martes en Montevideo, en medio de una reunión de Mercosur.

“Vale va a encontrar el mejor camino para construir un acuerdo con las autoridades argentinas”, prometió Rousseff a la prensa en la noche del jueves en la Casa Rosada (sede presidencial de Argentina). Vale iba invertir 5.800 millones de dólares y ya había contratado directa e indirectamente a 6.000 trabajadores para desarrollar una mina de potasio en la provincia de Mendoza, pero en marzo pasado desistió por la elevada inflación y la imposibilidad de girar beneficios a su casa matriz, uno de los controles de capitales que ha impuesto Argentina para hacerse de divisas para el pago de la deuda externa y de las importaciones energéticas. La decisión de Vale pone en riesgo miles de puesto de trabajo. “Esperemos que con estas discusiones que están en marcha esta semana, Vale deje Argentina en la forma más tranquila posible y que el proyecto se lleve a cabo pero por otros socios”, dijo el jueves el presidente de la compañía brasileña, Murilo Ferreira, en Río de Janeiro. El gobernador de Mendoza, Francisco Pérez, viajó de urgencia a India y China para conseguir interesados en comprar el yacimiento de Vale, pero admitió que el problema por definir será el precio, dado los inconvenientes financieros de esa empresa.

"Hay que trabajar para superar las dificultades y trabas”, se refirió Rousseff a las barreras comerciales de Argentina en la cena que Fernández le ofreció en el Museo del Bicentenario. También Brasil pone límites a las exportaciones argentinas, aunque en casos más puntuales.

El Gobierno de Fernández además quiere que se postergue la liberalización del comercio de coches entre ambos países, prevista para 2014, y que se obligue a las fábricas a usar más piezas locales en los vehículos. “Si es una demanda de Argentina, yo no veo razón para no atenderlos", declaró el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior brasileño, Fernando Pimentel al periódico Folha de S. Paulo. “Argentina vive un período de dificultades económicas. Esto no es secreto. El Gobierno argentino no se sentirá ofendido por ver a un ministro brasileño reconociendo que la situación es de dificultad y que Brasil quiere ayudar y necesita ayudar”, añadió Pimentel, como si Brasil no estuviese creciendo tan poco como Argentina. Claro que la diferencia radica en que en el gigante sudamericano la inflación no es tan alta ni rigen controles a la salida de capitales como los argentinos y venezolanos.

Más allá de conflictos comerciales o inversiones brasileñas en retirada, ambos países de Mercosur, Rousseff y Fernández, vienen cultivando una alianza estratégica. Renovaron su apuesta por el diálogo y la integración de Mercosur. Reconocieron una vez más la victoria electoral de Nicolás Maduro en Venezuela y la de Horacio Cartes en Paraguay, país sobre el que se levantará la suspensión en el bloque que regía desde la polémica destitución de Fernando Lugo como su presidente en 2012. Fernández destacó en la cena la figura de su difunto marido y antecesor en el cargo, Néstor Kirchner (2003-2007), y la de su expar brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2011): “Dos gigantes porque comprendieron que durante mucho tiempo, tal vez durante centurias, hubo intereses, que no vale la pena nombrar, porque todos sabemos cuáles son, que les interesaba mantenernos enfrentados, divididos. El gran mérito de esos hombres fue demostrar que se podía hacer otra política en estos países y que era necesario integrar definitivamente Mercosur porque las suertes de uno y de otro país estaban vinculadas y atadas”. Rousseff elogió que esta región “sin guerras ni conflictos étnicos ni religiosos sirve de ejemplo para el mundo”.

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