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El rector Narro llama a defender la UNAM

El responsable de la Universidad Nacional Autónoma de México advierte a los autores de la toma de la rectoría el viernes que no se atrevan a saquear el patrimonio

Uno de los protestantes dialoga con el resto de estudiantes este lunes.
Uno de los protestantes dialoga con el resto de estudiantes este lunes.

“Exhorto a la comunidad a que nos manifestemos en rechazo de la violencia y a exigir la devolución de nuestras instalaciones”, ha reclamado este mediodía el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro, en relación a la toma del emblemático edificio de la rectoría, Patrominio de la Humanidad, por parte de un grupo de 15 encapuchados el pasado viernes. “La Universidad está siendo afectada. No se puede trabajar en completa normalidad y además, están proyectando una imagen que nada tiene que ver con esta institución”. Con el último ataque ya son seis los incidentes violentos registrados contra distintas dependencias de la Universidad desde que en el mes de febrero cinco estudiantes del Centro de Ciencias y Humanidades de Naucalpan fueran expulsados tras golpear a varios administrativos.

En el incidente del viernes, el grupo de jóvenes irrumpió en el vestíbulo tras romper con martillos y machetes algunos vidrios de la fachada, por lo que la Universidad ha interpuesto una denuncia penal por hechos violentos. Entre sus reivindicaciones se encuentra la readmisión de los alumnos. Ahora, en los exteriores de la dependencia, junto a los murales del pintor mexicano David Alfaro Siqueiros, varios carteles llaman a hacer justicia por una universidad pública. “No tenemos evidencias de que los murales hayan sido afectados, pero son patrimonio nacional, patrimonio de la sociedad mexicana”, ha asegurado el rector, quien también advirtió de que una posible agresión contra las obras sería respondida con contundencia. “A quienes dirigieron este vergonzoso incidente les decimos con toda claridad que no se atrevan a saquear el patrimonio de la nación como lo hicieron el 6 de febrero pasado en las instalaciones de la Dirección General del CCH”, ha añadido.

El rector ha informado de que 800 personas acuden cada día a la rectoría, donde además de tramitarse el acceso de los alumnos de bachillerato a la licenciatura y el registro de calificaciones, se lleva a cabo la gestión del presupuesto universitario, el manejo de programas de becas y de servicio social, se tramitan asuntos jurídicos, o entregan las nóminas de parte de los trabajadores. Todas estas labores están quedando retrasadas.

“Los responsables de estos actos deberán responder de su conducta frente a nuestra comunidad, frente a las autoridades judiciales y tristemente también frente a la historia”, ha señalado el rector de la UNAM, quien también ha asegurado que se encuentran recabando información y hay indicios para señalar, con nombre y apellido, a los responsables. “Se trataría tanto de los alumnos expulsados como de gente ajena a la universidad”. José Narro ha asegurado que “no habrá impunidad” contra los autores del acto violento y condiciona el diálogo al desalojo de la rectoría.

Sobre la posibilidad de que las fuerzas de seguridad entren para echar al grupo de encapuchados, Narro ha asegurado que “agotará todos los medios que tenga a su alcance para tratar de que sean ellos los que se vayan, pero que en su momento emitirá una opinión”. El máximo responsable de la UNAM ha precisado un día después de que el jefe de Gobierno del Distrito Federal haya ofrecido su apoyo a la Universidad que la demanda está radicada en la Procuraduría General de la República.

El rector ha afirmado durante su comparecencia que “los jóvenes tienen sobradas razones para expresar su disconformidad, pero en ningún caso con violencia”. Ha añadido que todas las personas tienen derecho a acceder a oportunidades y en este sentido ha desmentido cualquier cambio en el sistema de cuotas en la UNAM. “Faltan a la verdad quienes quieren hacer creer que hay algún interés de privatización en esta casa de estudios”.

Mientras Narro comparecía ante los medios en el auditorio, al otro de Ciudad Universitaria, jóvenes estudiantes del campus discutían con algunos de los encapuchados. En general los jóvenes increpaban a los asaltantes y pedían que desalojasen el inmueble, pero alguno de ellos admitía que esa era la única forma que tenían de ser escuchados. “La acción de tomar la rectoría es un acto desesperado”, reconocía un joven con la cara cubierta, “pero si nadie tiene la sensibilidad política de acercarse a ellos y cambiar sus formas no vamos a lograr construir comunidad”. Muchos de los presentes asentían.

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