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Unasur se reúne de urgencia para analizar la crisis en Venezuela

Maduro ha confirmado su asistencia a la cita este viernes en Lima

También acudirán los presidentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile y Uruguay

Maduro saluda al jefe de la misión de observación electoral de Unasur, Carlos Álvarez, el pasado viernes.
Maduro saluda al jefe de la misión de observación electoral de Unasur, Carlos Álvarez, el pasado viernes. AFP

El jefe de Estado peruano, Ollanta Humala, en su condición de presidente temporal de la Unión de Naciones sudamericanas (Unasur), ha llamado a a una reunión de emergencia para abordar este jueves la situación en Venezuela “a petición de algunos mandatarios regionales”, indicó este miércoles el canciller Rafael Roncagliolo. El presidente electo de Venezuela, Nicolás Maduro, ha confirmado su asistencia a la cita, donde se unirá a los presidentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Guyana, Surinam y Uruguay. Ecuador enviará a un representante ya que Rafael Correa se encuentra de viaje oficial en Europa.

“Como usted sabe, todos los países de Unasur y, en general los países latinoamericanos incluido México, reconocemos –naturalmente- los resultados de la elección venezolana, pero nos parece importante analizar juntos la situación”, ha señalado el canciller de Perú.

El vicecanciller peruano, Fernando Rojas, ha anunciado además que Humala pedirá la autorización al Congreso para viajar el viernes a Caracas, invocando la necesidad de un diálogo tras los comicios del domingo pasado. El presidente de Perú fue uno de los primeros presidentes en saludar por teléfono al líder chavista, poco después de que el Consejo Nacional Electoral anunciara los resultados oficiales de los comicios del domingo.

El primer grupo político en expresar públicamente su rechazo al viaje oficial del presidente fue Perú Posible, la agrupación que lidera el expresidente Alejandro Toledo, y que mantiene una alianza informal con el oficialismo, pues algunos miembros de dicho partido fueron o son aún parte del gobierno. El miércoles, varios programas de televisión de Perú proponían a su público opinar sobre si estaban de acuerdo o no con el viaje.

La tarde del miércoles hubo cierta reserva acerca de los motivos de la cita de la Unasur, pero ante las reiteradas críticas de grupos políticos y analistas acerca de la posición del gobierno peruano a favor de Nicolás Maduro, luego de los cacerolazos y la violencia en Caracas, un comunicado de Cancillería precisó que la razón de la convocatoria era "considerar los desarrollos recientes" en Venezuela.

“Evidentemente hay una situación difícil y nosotros queremos ayudar en lo que sea posible a nuestros hermanos venezolanos”, manifestó luego el ministro Roncagliolo, durante una ceremonia de homenaje al poeta peruano Antonio Cisneros.

Una fuente de Cancillería indicó a EL PAÍS que la reunión se realizará por la noche, debido a la agenda de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y para dar tiempo al fin de las actividades oficiales del presidente de Portugal, Antonio Cavaco, de visita oficial este jueves en Lima.

El presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, Víctor Andrés García Belaunde, sostuvo que el reto de la reunión de la Unasur es “convencer a las dos partes en conflicto en Venezuela de ir a un diálogo franco y sincero para salvar la democracia y asegurar un mínimo de gobernabilidad”. En declaraciones a la agencia oficial Andina, expresó que el presidente Maduro debe entender que su triunfo electoral aún es muy endeble, pues no tiene el reconocimiento de la oposición, Estados Unidos y la Unión Europea.

Perú atravesó una situación de polarización similar a la venezolana en el año 2000, luego de la reelección del expresidente Alberto Fujimori, cuyo régimen se valió de la cooptación de las entidades públicas, la compra de la línea editorial de los medios de comunicación, la compra de votos de congresistas opositores y el fraude electoral. Pocos meses después de la reelección, la difusión de videos que probaban la corrupción del gobierno, la unión de las fuerzas de oposición, y una mesa de diálogo encabezada por la OEA condujeron a un proceso de retorno a la democracia, luego del autoritarismo de una alianza cívico-militar.